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Vinieron, caminaron, cobraron y se marcharon.

09 Jun

Hoy pudiese hablar de diversos temas como la pérdida de fuerza del movimiento de los indignados en España (Mov. 15-M), sobre el hecho y las consecuencias de que la población mundial esté por llegar a 7000 millones de habitantes, sobre el revuelo causado en los MTV Music Award por el fenómeno “Twilight Saga” o la Heptología Novelística llevada al Séptimo Arte, “Harry Potter”. Pudiese escribir acerca de los beneficios de la Programación Neuro-Linguística para el Ser Humano, pero sin embargo he escogido comentarles sobre el costosísimo y súper publicitado juego amistoso de la selección venezolana de fútbol contra su homóloga española, celebrado en Puerto La Cruz hace 2 días.

 

Partido de desarrollo por demás previsible, con una Furia Roja que por el clima y la evidente apatía que le generaba el rival, apenas jugó (a media máquina, por cierto) solo tal vez para justificar los casi 3 millones de euros que pagó la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por “el honor” de recibir a los flamantes campeones mundiales en nuestro país. Es meramente anecdótico el hecho de que solo le bastó al cuadro ibérico 3 disparos al arco (2 de falta directa, a balón parado) para silenciar desde el minuto 5 a una afición que hasta el primer gol estaba excesivamente exaltada, situación que se buscó propiciar desde los medios de comunicación social muchos días antes de que se realizara el juego, claro, que evitando acentuar un nacionalismo que de todas formas en algunos casos rayó en la xenofobia y la discriminación.

 

Había miedo de que no nos sintiésemos locales en suelo propio, y por ello parte de la exagerada publicidad del evento buscó que el aficionado no hinchase por los campeones del mundo, fomentando el que se hiciese prevalecer el orgullo nacional, cosa con la que estoy 100 % de acuerdo, cuando se hace de forma sana y respetuosa. Lamentablemente el gol de camerino fue un balde de agua helada que no pudo ser asimilado nunca más durante el partido. Luego de ese gol el equipo español prácticamente caminó la cancha, tal vez más inflados por el error del portero que por su consabida superioridad técnica. Aprovecharon el yerro del golero para controlar y administrar más aún sus fuerzas, motivados también por la excesiva humedad y poca adaptación al clima, que los inducía a evitar un innecesario desgaste.

 

También habría que ser crudo y decir que a todo ello contribuyó la seguridad añadida que les inyectaba la alta inefectividad demostrada por la delantera del conjunto vinotinto, que con sus constantes desatinos de puntería ante el marco rival, siempre estuvieron más cerca de pegarle a las nubes o marcarle un gol al arco iris, que de generar real peligro al meta de los campeones del mundo. Con ese guión, los jugadores españoles estuvieron más pendiente del comienzo de sus vacaciones que de enfocarse en un sistema específico de juego que no fuese cuidarse de las lesiones o de las duras entradas que, producto de la impotencia, cometieron varios de los jugadores vinotintos luego de encajar los primeros dos goles.

 

Y mientras en lo referente al fútbol no había mayor sorpresa, en donde si las hubo fue en lo referente al lamentable Show (por demás circense y bufo) que montaron las empresas patrocinantes del evento, las que se idearon actos que poco o nada tuvieron en relación con lo que realmente importaba en la jornada, un juego amistoso de fútbol entre dos selecciones nacionales en fecha FIFA. Estas empresas como que no entienden el nivel real de lo que estaba en disputa y quisieron parodiar una mala copia de una final de un torneo internacional (con mala imitación de ceremonia de clausura por cierto, una con un lastimero toque subdesarrollado y tercermundista).

 

Ya desde tempranas horas de la tarde fue desplegado un, a veces exagerado, plan de seguridad que iniciaba desde las calles colindantes al estadio, el cual complejizó la entrada de los aproximadamente 34 mil aficionados que presenciaron el partido, muchos de los cuales, a falta de 30 minutos de iniciarse el cotejo, seguían en las largas filas que generaba el desmedido control que aplicaban los cuerpos policiales. Hasta representantes federativos y jugadores vinotintos de categorías menores padecieron y tuvieron que sufrir las largas filas, en un evento que curiosamente nunca fue controlado por la FVF como exige la FIFA, sino que más bien estuvo bajo la responsabilidad de la empresa promotora de espectáculos, la que conjuntamente con la compañía telefónica internacional que patrocinaba el amistoso, hicieron del encuentro un show insólito que solo pasa en Venezuela (bueno tal vez pueda pasar también en alguno que otro país sudamericano o de la CONCACAF), situación que por demás desdice mucho de la seriedad del máximo ente federativo del fútbol del fútbol.

 

Lo anteriormente mencionado se siguió evidenciando durante toda la progresión del juego.

 

Por ejemplo, mientras ambas selecciones intentaban hacer sus últimos calentamientos y el reconocimiento final de las condiciones de la cancha antes del partido, se realizaron una sucesión de actividades culturales que, como todo lo que rodeó al partido, poco tuvieron que ver con el fútbol en sí. El retraso en el montaje de cada uno de estos actos, que incluyeron el canto de varios artistas nacionales como Cristóbal Jiménez, provocaron irónicamente que el verdadero espectáculo del día, el amistoso futbolístico, sufriese constantes retrasos e interrupciones que afectaron su desarrollo, tónica que se sucedió incluso hasta el mismo momento de la entrega de la inmensa Copa que se preocuparon en mandar a hacer para premiar al vencedor del cotejo.

 

Este último detalle no pasó desapercibido para casi nadie, hecho que diferentes portales web reseñaron al indicar que “La Copa del Mundo flanqueó al enorme trofeo que los patrocinadores colocaron para el evento, cosa que extrañamente intentaron que revistiese de un ‘halo de final’ al partido, el cual no era más que un simple amistoso de fin de campaña para España (pachanga), y la despedida (triste) de la selección nacional antes de irse a Argentina.”

 

A pesar de que en el recinto anzoatiguense (que no se llenó por cierto) predominaba abiertamente el color vinotinto entre las 34 mil almas que presenciaron el partido, el recibimiento al equipo visitante fue sonoramente aplaudido y vitoreado, con una efusividad que es bastante extraña y poco frecuente en el resto del planeta fútbol. Gracias a Dios el fervor Vinotinto y las muestras del público en las plateas fueron mayores al momento en que salió nuestra selección absoluta. En ese sentido, se puede decir que surtió efecto lo que los medios buscaron promover con anterioridad y Venezuela pudo sentirse local en las gradas, a diferencia de lo sucedido un día antes a la llegada de los dos equipos al puerto, cuando predominó la admiración e idolatría hacia los famosísimos jugadores españoles.

 

Creo que precisamente el hecho antes mencionado fue el detalle verdaderamente rescatable para nuestro combinado en esta fecha FIFA, si se toma en cuenta que nuestra afición estaba y está acostumbrada a disfrutar con las victorias de clubes y selecciones foráneas, no sólo en el fútbol sino en casi todos los deportes de conjunto a excepción del béisbol. Si bien para el venezolano el amor exacerbado por lo ajeno sigue siendo una realidad, también es cierto que con la progresión de nuestro balompié, cada vez más el hincha experimenta un importante crecimiento en el amor y orgullo hacia el color vinotinto (color resultante de la mezcla del amarillo, el azul y el rojo), el cual nos fuese asignado por el Comité Olímpico Internacional (COI) como pigmentación oficial distintiva para nuestras selecciones deportivas a nivel internacional.

 

Cambiando un poco el tema, y como también hay que reconocer lo bueno, debo indicar que el sonido del audio interno del estadio fue impecable, nítido y de mucha calidad, tanto en el enunciado de las alineaciones como en la reproducción de los himnos y en la información sobre las sustituciones y otros datos. Un momento especial se dio cuando los asistentes entonaron y acompañaron el Himno Nacional con gran pasión e intensidad, gesto que hasta los mismos jugadores españoles aplaudieron en un acto de gran elegancia y caballerosidad, las cuales les han caracterizado en su conducta colectiva desde que llegaron a la cúspide del balompié mundial en Sudáfrica un año antes.

 

Por cierto que al pronunciarse las formaciones titulares, se produjo otro de los hechos curiosos de la tarde, de esos que solo pueden darse en un juego de fútbol escenificado en Venezuela. Cuando comenzaron a nombrarse a los jugadores de ambas oncenas, se evidenció el verdadero “Corazón Partío” del fanático venezolano, quien igual gritó por Luis Manuel Seijas que por Xabi Alonso, por Yohandry Orozco que por Andrés Iniesta o por Giancarlo Maldonado lo mismo que por el Niño Torres.

 

Paradójicamente el que se llevó los máximos aplausos al momento de “vocear” a los futbolistas fue Reny Vega, quien poco después resignaría toda posibilidad Vinotinto de tener algún chance, al ser en parte el responsable por 2 de las anotaciones del equipo ibérico. En la otra esquina estuvo el golero del Fútbol Club Barcelona, Víctor Valdés, flamante ganador del Premio Zamora que se concede en España anualmente al mejor portero de la Liga BBVA de ese país. El guardavallas tuvo la mala fortuna de ser el más silbado y pitado, pero esto sólo por el hecho casual de ser quien (por decisión técnica de su entrenador) impidiese la entrada desde el inicio del ídolo que todos querían ver, Iker Casillas, el considerado por muchos como el mejor portero del mundo, quien solo jugó 3 minutos para “honrar” y terminar de cumplir con el guión impuesto por Evenpro y Movistar, quienes (como dije antes) querían redituar la cuantiosa suma de dinero que pagaron a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para que la Furia Roja pisara suelo venezolano.

 

Con lo que si no contaban los patrocinadores, es con que su guión sufriera cambios inesperados para sus cálculos, ya que no contemplaron el excesivo nerviosismo del portero venezolano, quien ante un buen tiro de David Villa, manejó muy mal su ubicación y colocación de las manos, hecho que incidió en la ruptura del celofán por parte de los campeones del mundo. Con el 1-0 se acabó la fiesta en las gradas apenas al comenzar el juego, se silenció la bulla tipo feria que había antes de comenzar el partido y desde allí la fanaticada fue poco participativa y proactiva. El juego me recordó un partido de tenis del gran Roger Federer contra un jugador muy rezagado en el ranking ATP; España jugando en neutro solo esperaba el momento en el que la muy débil defensa venezolana les brindase las acostumbradas facilidades que da, para así, con otros 2 ases (2 disparos certeros) y la necesaria complicidad del guardavallas del Caracas Fútbol Club, sentenciar el compromiso sin mostrarse mucho, solamente preocupados por evitar lesiones y sobre todo cuidándose de las durísimas entradas de Franklin Lucena, Tomás Rincón y Roberto Rosales, quienes impotentes ante lo que ocurría en el césped, apelaron al juego brusco en ciertos momentos.

 

Con la finalización de la primera mitad, volvimos a presenciar otro de los innumerables desaguisados cometidos por los responsables del espectáculo, quienes como ya dijimos, olvidaron que éste era un partido amistoso de fútbol y no una presentación de Sábado Sensacional o el Miss Venezuela. Estos Señores colocaron a un gentío sobre el terreno de juego, quienes haciendo algunas maromas y movimientos sin sentido, contribuyeron al gran ridículo en que se convirtió esta fecha FIFA. Estos “actos” hasta incluyeron la entrada de un hombre volador que casi arrolla a los jugadores y un cantante de rap que terminó de rematar la lamentable representación de circo subdesarrollado en el coso anzoatiguense. Todos esos eventos imposibilitaron el normal entrenamiento y calentamiento de los jugadores sustitutos que se preparaban para ingresar en la segunda parte.

 

Al reanudarse las acciones, con el choque ya resuelto en el primer tiempo, con poca vibra y hasta fastidio en la grada, Venezuela no podía sino mejorar su actuación en la segunda mitad, cosa que no le alcanzó siquiera para maquillar el resultado. Victoria cómoda para España, muchas lecciones por aprender para Venezuela, frialdad del público, imposición de los intereses de los patrocinantes antes que los eminentemente futbolísticos, algo que se hizo muy evidente al finalizar el partido cuando luego de la goleada encajada, tanto los dignos pero entristecidos jugadores vinotintos como la acongojada afición local, tuvieron que soportar el que les montaran una “tarima especial” para entregarle al equipo vencedor (de un simple amistoso), una Mega Copa mucho más grande que la réplica de la Copa del Mundo traída por los actuales monarcas mundiales para mostrar al público.

 

Poco le faltó a los organizadores para que invitasen a brincar, bailotear y celebrar el triunfo a los integrantes de la selección española, quienes extrañados, y con una conducta más humilde de la pensada, le hicieron ver a estos señores que solo había terminado un partido de fútbol amistoso entre dos naciones amigas y no estaba culminando la final de la Copa del Mundo.

 

Antes de finalizar, ya regresando a lo verdaderamente deportivo, debe hacerse un trabajo de re-focalización de los jugadores y recordar que la Copa América ya está muy cerca. Hay que hacerles ver que como equipo deben parecerse más a la formación que se junto y propuso en el segundo tiempo, pero sobre todo hay que recordarle al entrenador que debe trabajar muy duro y sobre la marcha para corregir los grandes errores que durante toda la gestión Farias ha presentado el sector defensivo, por largo el punto más frágil y débil de la oncena nacional.

 

Rezo por ver ante un Brasil con muchos jovencitos y ansias de gloria, a una Venezuela organizada y equilibrada en todos los sectores de juego, para así y solo así, tener alguna posibilidad contra los pentacampeones del mundo en nuestro primer cotejo de la Copa, el cual se celebrará el 03 de julio, en la región de La Plata, Argentina.  La solidez y la madurez defensiva son las claves si queremos soñar con pasar a la segunda ronda.

 

 

 

Esta nota fue escrita por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook.

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