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No hay cama pa’ tanta gente.

02 Jul

Muchos sesudos y expertos científicos analizan y nos dan recetas con la finalidad de controlar la pobreza, estabilizar la economía y llegar al tan ansiado desarrollo, ese que debemos tener según la concepción y los valores de otros.

Muchos hablan de Educación, algunos de Redistribución Equitativa de los Ingresos y otros más arriesgados piden a los gobernantes que incrementen el Gasto Publico y aumenten los niveles de Empleo para poder resolver o mitigar esos problemas.

Son muy pocos los que estudian la variable Demográfica y Poblacional como aspecto fundamental generador de crisis económicas y por ende de la POBREZA.

Al respecto, creo que no exagero si les indico que fueron muy pocas las personas que prestaron debida atención al hecho de que este año alcanzaremos el hito de ser 7.000 millones de habitantes sobre el planeta (esto según datos de la División de Población de Naciones Unidas – ONU-), noticia de gran importancia que debería invitarnos a una reflexión como especie.

Y es que a pesar de que la tasa de natalidad en el mundo ha bajado significativamente, la población mundial sigue aumentando de manera sostenida, sin que haya nada que haga pensar que tal situación cambie en las próximas décadas. Pero lo más paradójico es que tal crecimiento se evidenciará y se desbordará más en aquellas regiones que denominamos como de menor desarrollo comparado, fundamentalmente en los países más pobres del orbe.

Según datos aportados por varios articulistas de National Geographic, si bien la explosión demográfica se ha desacelerado un poco producto de la baja en la tasa de natalidad mundial (gracias en buena medida al control gubernamental y la planificación de nacimientos aplicada en países sumamente poblados como China, Japón, India y algunos países europeos), este aumento sostenido no parece finalizar y ello no se debe solo al hecho de que el ser humano tenga una expectativa de vida mayor, sino al hecho cierto del incremento del número de mujeres en edad reproductiva en el planeta (1800 millones en la actualidad), indicador que nos hace pensar que la población mundial seguirá aumentando irrefrenablemente durante varias décadas más.

Incluso, si cada una de estas mujeres en edad reproductiva tiene menos hijos de los que habría concebido una congénere hace una o dos generaciones, se calcula que para el año 2050, la cifra total de habitantes sobre el planeta podría elevarse entre los 8.000 mil a 10.500 millones (la diferencia oscilaría en el caso de que nazca más o menos un hijo por mujer, o que por el contrario, los nacimientos fuesen más de uno). En opinión de los demógrafos de ONU, el cálculo más aproximado se ubica en un punto intermedio, que según sus proyecciones se situará cerca de los 9.000 millones para el año 2045.

Qué quieren decir todas estas cifras?, que si hoy tenemos 1.000 millones de personas en situación de hambre en el planeta, en su mayoría situados en las regiones en otrora llamadas del “Tercer Mundo” (hoy denominados como países de menor desarrollo comparado), dentro de pocas décadas sumaremos 2.000 millones de nuevos habitantes a los cuales habrá que alimentar y mantener, esto con los cada vez más exiguos recursos, así como con los consabidos problemas que eso genera si analizamos las serias dificultades que en la producción de alimentos está teniendo el aparato productivo mundial en la actualidad.

Habría que tomar en cuenta de igual forma, los daños que el exceso en la densidad demográfica le genera al Medio Ambiente, algo que seguramente impactará en el ya desequilibrado proceso de sostenimiento de la vida de muchas regiones del planeta, el que ya casi no cuenta con zonas aptas para el desarrollo sustentable de la producción de alimentos y bienes, mucho menos para vivir, fundamentalmente gracias a la vorágine expansionista y de desgaste que el mismo hombre ha tenido contra su “Gran Hogar”.

En ese sentido, es importante alertarles que el crecimiento poblacional mundial medido en un año, ya ha llegado a la exagerada cifra de 80 millones de individuos, aproximadamente. Esto en momentos en los que las consecuencias de la intervención de la mano del hombre en la erosión del suelo han incidido en una innumerable cantidad de desastres y problemas climáticos, sociales y de diversa índole.

En momentos en los que como consecuencia de nuestro consumo irracional, este nuevo crecimiento, ya “endémico de nuestra raza”, diezmará aún más nuestras fuentes de energía, deteriorando sobremanera la contaminación de la capa de ozono y agravando el problema del derretimiento de los glaciares, así como el agotamiento de los mantos freáticos, todos ellos elementos fundamentales para ese sostenimiento de la vida al cual me he referido, para el aprovechamiento de las tierras aptas para la agricultura y para el mantenimiento de zonas acuíferas y marítimas que preservan las necesarias reservas pesqueras, las cuales también tienden a desaparecer dado ese incremento demográfico exponencial y descontrolado de población, pero sobre todo del consumo, ese que es una prioridad racionalizar y educar para la necesaria subsistencia del planeta.

El problema central hoy en día está en el enfoque que como sociedad le damos a nuestras prioridades y valores. En mi concepto, ese modelo que antepone la búsqueda de la felicidad material por encima de otras necesidades realmente fundamentales y necesarias, nos están llevando por el abismo, siendo lo peor que esas conductas y modelos vengan con el aval (a veces de manera impuesta) de los países que se hacen llamar “desarrollados”, quienes siempre nos hacen ver que las mejoras en nuestros países deben estar centradas en la producción, producción y más producción, en la extracción irrestricta de recursos, sobre todo de aquellas materias primas que tanto necesitan.

Si los miles de millones que anhelan salir de la pobreza siguen el camino trazado por esas naciones “desarrolladas”, también terminarán haciendo un uso intensivo de los ya de por si agotados recursos de la Tierra. Un caso ilustrativo de ello es la incidencia que en el planeta ha tenido el crecimiento económico al más puro estilo occidental de países como China y La India. ¿Recuerdan el problema de escasez de lácteos que se presentó no solo en Venezuela sino en el mundo hace unos años?, pues resulta que el mismo no se debió a los problemas de distribución de esos productos, ni al acaparamiento o a la escasez de divisas en los países importadores para obtener tan vitales alimentos, no, la insuficiencia de leche y sus derivados a nivel mundial la generó el incremento sostenido del consumo de estos rubros en 2 países que por cultura y hasta por religión, no eran consumidores de los mismos.

Solo el hecho de que el consumo de leche se incrementara hasta llegar al 14% en India y 08% en China, respectivamente, produjo el crítico desabastecimiento mundial de ese producto, el cual lleva ya varios años.

Ya China, en su afán de convertirse aceleradamente en potencia mundial “de acuerdo a los estándares occidentales de progreso y riqueza”, ha afectado gravemente su propio medio ambiente, como lo pudimos constatar durante la realización de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, ciudad en donde los niveles de contaminación eran en extremo elevados a pesar de que las autoridades ordenaron cerrar temporalmente y con meses de anticipación algunas fábricas, esto con la finalidad de limpiar un poco “el aire enrarecido y altamente contaminado”, con la finalidad de que esto no afectara significativamente a los atletas, algunos de los cuales presentaron de igual forma ciertas enfermedades, afecciones y malestares. Ejemplo este bastante gráfico que nos indica como ciertos países sacrifican su medio ambiente y su calidad de vida, a los fines de obtener el supuesto desarrollo económico que creen requerir.

Con respecto a India, su afán por dejar de ser considerado el país líder del Tercer Mundo así como de entrar al supuesto “Selecto Grupo de los Países “Desarrollados”; esa ambición de ser considerado como potencia del Orbe, ha incidido en el hecho de que se haya convertido en la “Gran Maquila” de la tecnología móvil celular que es hoy en día, industria que por cierto genera gran cantidad de partes en repuestos y accesorios que se traducen necesariamente en la producción y acumulación de basura electrónica, basura de la que India, otro país altamente contaminado, ya es uno de los depositarios más grandes.

Hagan un ejercicio de imaginación, visualicen a La India, el segundo país más poblado de la tierra, que ya sobrepasó los mil millones de personas (eran 1200 millones en 2010), con los niveles de insalubridad, contaminación y hacinamiento que caracterizan a varias de sus regiones, siendo ahora el vertedero de basura no sólo industrial sino de productos de alta tecnología. ¿Se imaginan el riesgo potencial para su sociedad y para el planeta entero?. Yo si lo hice y me produjo escalofríos.

HISTORIA DEL INCREMENTO POBLACIONAL EXCESIVO DE UNA SOLA ESPECIE

Desde que el científico holandés Antoni Van Leeuwenhoek hiciera los primeros cálculos poblacionales en su país por allá en el Siglo XVII, rudimentarios estudios y mediciones basados en teorías poco ortodoxas según las cuales pensaba que en Holanda el promedio aproximado de habitantes estaba en alrededor de 1 millón de personas (y que por proyección aritmética la cantidad de personas del mundo debía estar en 13 millones 385 mil), hemos visto como nuestra especie se ha convertido en la “PLAGA” más inclemente y dañina del planeta.

Desde aquel primer intento serio y documentado por saber cuantas personas vivían en el planeta siglos atrás, hasta hoy cuando la ONU maneja la cifra de 7.000 millones de personas habitando esta “casa de locos”, hacer un cálculo de la progresión de nuestra especie desde esos tiempo nos puede hacer entender lo irracional que hemos y podemos seguir siendo, a pesar de habernos considerado siempre como la única especie realmente evolucionada e inteligente (cosa absolutamente falsa, por cierto).

Hemos observado como la tierra, que realmente albergaba unos 500 millones de seres humanos aproximadamente para la época de Van Leeuwenhoek, siempre según historiadores y no por matemáticos o geógrafos, ha experimentado una gran y exponencial explosión demográfica, la cual comenzó a evidenciarse a mitad del Siglo XVIII cuando la población mundial se duplicó a más de 1.000 millones de personas, cifra que para 1930, casi menos de un siglo después, ya se había doblado a 2.000 millones.

De ahí en adelante el incremento se hizo realmente vertiginoso, tan así que si bien para comienzos del Siglo XX ninguna persona vivía lo suficiente para ver doblada la cantidad de habitantes en el planeta durante su existencia, en la actualidad incluso hay quienes han visto triplicar la especie humana durante el transcurso de duración de una vida humana ordinaria.

CONCLUSIONES

Dado el incremento desmedido de nuestra especie, las preguntas a realizarnos serían, ¿Serán las cifras poblacionales que nos indican las reales o solo una no muy cercana proyección?, ¿Cuál será el aspecto del planeta en 2045?, ¿Aprenderemos a vivir en circunstancias mas humanitarias sin destruir el Medio Ambiente?, pero sobre todo ¿Qué consecuencias definitivas traerá al planeta y a la vida sobre él este incremento de habitantes?

Para responder en parte esas preguntas, debo recordar primero unas palabras emitidas por Paul Ehrlich en una de esas noches de profundo pensar en una de sus pernoctas en India. Según Ehrlich: “Hace tiempo asimilé intelectualmente el problema de la explosión poblacional, pero lo entendí emocionalmente hace un par de años, una noche calurosa y hedionda en Delhi…..La temperatura era de casi 40•C y en el aire flotaba una neblina de polvo y humo. Las calles hervían de gente. Gente que comía, lavaba, dormía. Gente que metía las manos por las ventanas del taxi para pedir limosna. Gente que defecaba y orinaba. Gente colgada de los autobuses. Gente que conducía ganado. Gente, gente, gente, gente”.

De la cita de Paul Ehrlisch me voy a las sabias conclusiones del demógrafo y reverendo británico, Thomas Malthus, quien ya en 1798, a través de su “Ensayo sobre el Principio de la Población”, indicaba que cuando no lo impedía ningún obstáculo, la población se iba doblando cada 25 años, creciendo de período en período, en una progresión geométrica, mientras que por el contrario los medios de subsistencia, aún en las circunstancias más favorables, no se aumentaban sino en una progresión aritmética.

Que nos intentaban decir Ehrlisch y Malthus, pues que mientras la población crezca y crezca, siga su aumento en la forma y la velocidad de un ascensor, y por otro lado la producción de alimentos y bienes aumente a la velocidad de una persona que esté subiendo por unas escaleras, llegará el momento en que las diferencias entre uno y otro serán tan abismales que nos llevaran a una escasez general y profunda que degenere en una gran hambruna mundial que podría afectar radicalmente a la especie.

Lo vemos en el caso de la República Popular China, el país más poblado del planeta. Sin embargo esto mismo ocurre con igual o “mayor propensión en otros países como India, nación que pasó de tener 500 millones de habitantes en 1966 a 1.200 millones de personas en 2010, nación que a su vez tiene un estimado de crecimiento de otros 400 millones para el 2050.

Otros países como Nigeria, Brasil y Bangladesh están experimentando un indiscriminado ascenso de su crecimiento poblacional y su densidad demográfica, hechos que han incidido en la cronicidad (de crónico) de sus problemas, en el desmejoramiento de varios indicadores macro y microeconómicas que reflejan un aumento significativo de la pobreza en los sectores más necesitados.

Hay ciudades latinoamericanas, africanas y asiáticas que son 40 veces más grandes que en 1950, con asentamientos cada vez más irregulares, con cada vez menores condiciones de servicios y calidad de vida, características todas influenciadas por el sostenido incremento de la población en sus áreas. Zonas que si ya no lo estaban, comienzan a experimentar estados de verdadero hacinamiento a causa de la cantidad de gente que vive en sus espacios. Elementos que además inciden en la generación y proliferación de la pobreza y el subdesarrollo.

Es tal el problema de la explosión demográfica, que si para 1975 solo teníamos 3 ciudades en el mundo que albergaban 10 millones de habitantes, en la actualidad ya hay 21 megalópolis en estas condiciones, la mayoría situadas en los países más pobres. En este renglón, las expectativas tampoco son halagadoras ya que se estima que para mediados de este siglo lleguen a ser más de medio centenar las ciudades del mundo que tengan tal cantidad de habitantes.

Siendo tantos, a pesar de que hay científicos y eruditos que indican que hoy por hoy toda la población del planeta cabe en el espacio del Estado de Texas en EEUU, el problema de densidad poblacional y la necesidad de recursos para alimentar a 2.000 millones de nuevos seres, de nuevas bocas, irá consumiendo nuestras capacidades y recursos hasta acabar con los ya mermados suelos agrícolas, tenderá a impulsarnos a acabar con muchas más especies animales de las que ya hemos exterminado, así como aquellos otros productos no cárnicos (vegetales, cereales y granos, entre otros) que también son parte de nuestra alimentación.

Tales condiciones de sobrepoblacion nos forzarán a seguir ganándole terreno al mar y a otras zonas y cuerpos de agua para expandir nuestras ciudades costeras, esto con lo que ello implica, mayor contaminación de mares, lagos y ríos. En la búsqueda de alimentos agotaremos cada vez más las fuentes de recursos, entre ellos los marinos, siendo lo más grave en este último caso, que inducirá a que las flotas pesqueras del mundo entero, sigan penetrando cada vez más en zonas exclusivas y mares territoriales de otros países, lo cual necesariamente generará grandes conflictos, incluso bélicos.

Europa Occidental, que por muchos años utilizó irracionalmente sus recursos hasta disminuirlos y casi exterminarlos (el caso de sus bosques es muy ilustrativo), ahora mira con avidez hacia otras regiones del planeta, principalmente hacia ciertos santuarios acuíferos y boscosos, a los cuales quiere acceder a como de lugar (por ahora lo hacen a través de dinero y el financiamiento de proyecto), para asentar allí sus poderosas empresas farmacéuticas, de producción de alimentos y de cualquier otro rubro que les interese.

De la misma manera, y como lo dije en alguna parte de esta nota, EEUU sigue en su afán de vivir bajo la égida de un modelo soportado en el CONSUMO SIN LIMITES, el cual ya ha impuesto por un buen tiempo a casi toda la comunidad internacional, modelo gracias al que absorbe gran parte de la producción mundial de bienes, energías y combustibles, para saciar las necesidad internas y externas de su sociedad, sin siquiera importarle la suerte de sus vecinos y las del planeta en general.

En estas circunstancias, ante el “viejo-nuevo” rol que pretende asumir la Rusia Capitalista en ese juego, pero por sobre todo, ante el despertar ya de varios años del dragón chino que estuvo dormido y que ahora tiene visos de querer convertirse en el otro Gran Hegemón Mundial, el cual hasta ahora parece actuar con base a los mismos conceptos, “Modus Operandi”, armas y con las mismas ambiciones de sus rivales, parece indudable que nuestro mundo va hacia un VERDADERO COLAPSO SISTÉMICO, del que se vislumbran pocas cosas positivas.

No hablo de desaparición del planeta o de la especie como tal como han pronosticado muchos entendidos, creo más bien como Hungtinton o como Kaplan, que vendrá un colapso sí, que generará confrontaciones entre países y/o corporaciones, en la búsqueda y control de los cada vez más escasos recursos fundamentales para la subsistencia humana. ¿Agual tal vez el agua?, ¿Comida? ¿Zonas menos contaminadas donde vivir?. Esto avivado por la intolerancia de no respetar las costumbres y la forma de ser de quien es diferente, vive, se comporta y cree en cosas distintas a las nuestras.

Creo, particularmente, que a pesar de lo evolucionado que pensamos que están nuestras instituciones y nuestra tecnologías, en otras áreas seguimos siendo tan irracionales y agresivos como hace 2000 años o más. No veo, como de seguir en esta senda, podamos evitar guerras a gran escala, fraticidas, entre civilizaciones, inducidas por el hacinamiento, el hambre, por la intolerancia y el rencor. A la puerta de la esquina se nos vislumbra una gran confrontación por la obtención y el control de los escasos reservorios de aguas que nos quedan, y ojo, PELIGRO, Venezuela cuenta con varias de las principales cuencas de aguas así como diversos ecosistemas todavía vírgenes y protegidos del planeta.

La explosión demográfica es tal vez uno de los espolones principales, aunque no el único de esos posibles enfrentamientos que ya muchos pérfidos ven como necesarias e incluso como “única vía para controlar y hasta para mantener a raya los indices poblacionales”.

Yo por el contrario, creo que aunado a las campañas de planificación familiar que ya han implementado con relativo éxito países que siempre han tenido problemas para manejar su alta densidad demográfica, es importante también acompañarlas con un mejoramiento en la calidad de la educación sistémica de los individuos con respecto al consumo y a valores todavía no suficientemente internalizados como el de la conservación, la protección, la sostenibilidad, la sustentabilidad, los cuales deben ser desarrollados con mayor profundidad en los sistemas escolares desde la niñez.

Si logramos que las personas modifiquen su forma de consumir, bien sea alimentos, bienes o energías y combustibles, habremos dado un gran paso en la vía de estabilizar nuestras vida y por ende adecuarnos a la cantidad de individuos que “sustentablemente” puede aceptar el planeta

Para finalizar, me despido con una frase de Joel Cohen, un minucioso investigador que intentó fallidamente hallar las variables de medición que pudiesen indicarnos cual es la cantidad máxima de seres humanos que puede sostener la Tierra. Según Cohen, se debe “garantizar que todos los niños estén lo suficientemente nutridos para recibir la educación que precisan para así resolver las dificultades que enfrentarán como adultos (incluyendo las climáticas y las demográficas). Eso cambiará nuestro futuro significativamente”.

Esta nota ha sido publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo” gracias a la herramienta de WordPress para BlackBerry Playbook

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2 Respuestas a “No hay cama pa’ tanta gente.

  1. Leonardo Mieres Valladares

    02/07/2011 at 8:50 PM

    Comparto tú nota en un 98%

     
    • guftahot

      04/08/2011 at 10:50 PM

      Gracias estimado amigo, solo busco crear conciencia con lo que puedo.

       

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