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06 Jul

Gracias a los amigos, allegados y lectores que tuvieron a bien enviarme sus comentarios sobre su parecer acerca del resultado obtenido por la Selección Venezolana de Fútbol en su juego contra su similar de Brasil, los Poderosos Pentacampeones del Mundo y flamantes Octacampeones de América, en el juego inicial del Grupo B de la Copa América, Argentina 2011.

Me alegra sobremanera haber evidenciado que en la diversidad de opiniones hay una convergencia significativa, el interés que por estos días se le da al fútbol Vinotinto, sea por las causas que sea. Aprovechando esa coyuntura de que a nuestra oncena nacional se le dé tanto centimetraje y esté en boga en todos nuestros medios, me voy a permitir hacer unos CUANTOS comentarios sobre el fenómeno que en sí causa.

El empate obtenido por nuestros jugadores es valioso e importante, en principio por lo inesperado, en segundo lugar por su peso histórico, porque si bien ya se le había empatado a Brasil en el partido final de las eliminatorias para Sudáfrica 2010 (con el mismo marcador por cierto), el del domingo pasado fue el primer resultado positivo que tenemos contra esa selección en el marco de una Copa América.

Sin embargo, más importante aún es el hecho de que a estas alturas nuestra Selección tenga opciones reales, factibles y en números, que le permitan pensar en una posible clasificación a la siguiente ronda, algo hace poco inimaginable en un grupo tan complicado, en el cual dicho sea de paso, ya hemos sorteado al vigente campeón de la competición y se está empatado con la misma cantidad de puntos y average con el resto de seleccionados del grupo a falta de los 2 juegos restantes.

Hasta ahí comparto los análisis de ciertos comentaristas, expertos, narradores, familiares, amigos y lectores. Solo hasta allí.

Luego ya yo me desmarco de esas opiniones extremadamente optimistas y hasta irresponsables. Como si fuese de un delantero centro (un 9) me les voy con velocidad o como un volante de creación (un 10) la regateo por no estar de acuerdo con ellas. Pienso que los supuestos entendidos en la materia, en vez de valorar el punto obtenido con mesura y humildad, hacen lecturas, sacan cuentas, hacen proyecciones y hasta comparaciones exagerando en demasía su valor real, colocándonos en un nivel que todavía no tenemos.

Lo verdaderamente beneficioso para el fútbol nacional sería valorar el resultado obtenido de forma moderada y cautelosa, más aún en una modalidad deportiva donde históricamente siempre nos ha ido muy mal, en la cual incluso hemos tenidos las derrotas más humillantes que cualquier disciplina deportiva nacional haya recibido.

En mi opinión todo paso dado o todo progreso alcanzado, es o será positivo en la medida en que este se asimile o se observe de manera objetiva. En tal sentido, veo con mucho asombro como comentaristas, narradores y otros analistas deportivos han sobredimensionado la obtención de un sacrificado y extenuante empate ante una Selección que a pesar del resultado, siempre se mostró superior. Pero tal vez lo más preocupante es que esta sobrevaloración la reiteren propagandísticamente, tanto en prensa como en radio y televisión, si se quiere de una manera muy irresponsable, generando unas expectativas que por el contrario deberían buscar que sean sosegadas y tratar que la afición, la opinión pública la reciba de manera cautelosa, dada la gran paridad que se ha observado en el grupo en que está nuestro combinado.

Gracias a Dios que pude ver el juego con mis propios ojos, porque de no haberlo hecho, tal vez hubiese creido en ese otro juego que tratan de hacernos percibir los medios deportivos. Al respecto, ante el desfase entre lo que ellos indican y lo que yo como televidente observé sobre el terreno de juego, tuve que formularme algunas preguntas, las que si ustedes quieren pueden responderme o darme su su opinión. ¿Será que yo vi otro juego?, para mi Venezuela en la primera mitad no existió, en los primeros 15 minutos se jugó prácticamente al borde de la portería que defendió Renny Vega y solo recién a mediados de la segunda mitad fue que, en mi concepto, los vinotintos medio comenzaron a hilvanar más de 2 pases sin errar en la entrega y a salir del agobio que representó un 74% de posesión de balón por parte del Scratch.

¿Será que yo fui el único que vi a Venezuela efectuar un solo disparo al arco en 93 minutos de cotejo?. Según mi visual el otro disparo que contabilizó la CONMEBOL dentro de la casilla “Tiros al Arco” estuvo más bien cerca de pegarle a la bandera del corner que ir con destino de gol propiamente dicho, nunca exigió el pórtico defendido por Julio Cesar. También me pregunté si alguien contabilizó más de dos “Tiros de Esquina” en todo ese tiempo, o si se dieron cuenta que Venezuela lo que hizo fue tratar de contener y destruir el juego contrario la mayoría del tiempo, el cual, en sus tres cuartas partes se realizó cerca de la portería venezolana.

Me he preguntado incluso, ¿Quien más vio a una selección vinotinto defender con 7, 8 y hasta con 9 jugadores, reventando balones a las nubes y a todos lados, como aquellos otros conjuntos nacionales de los años 70 y 80?, se me pareció más esta Vinotinto a los combinados de aquellos años en donde todos los jugadores tenían la misión única de tratar de resguardar la vaya o en tal caso, tratar de que no saliesemos goleados. Ojalá en el resto de la copa, tanto el Director Técnico como el once nacional puedan indicarme y demostrarme con su juego que lo que vi fue sólo parte del planteamiento que estaba diseñado ya que era Brasil quien está en frente, ojalá pueda ver a una Venezuela con propuestas e identidad futbolística propia en lo que queda del certamen. 

El domingo en La Plata yo vi a un seleccionado que si quiere acceder a la siguiente fase, trascender de verdad y crecer en lo futbolístico, tiene que “ir en vez de renunciar al ataque”. No debe atravesar el autobús en el arco y encomendarse a la Diosa Fortuna para que no le marquen un gol como hizo ante Brasil. Se que enfrente estaba un grandísimo rival, en mi concepto el mejor en la historia del balompié, pero debe ser variada la propuesta para tener algún chance.

Hacerle creer a la gente que se jugó de tú a tu, y que nuestro equipo le juega con irreverencia a cualquiera, al final le hace daño a nuestro propio nivel balompédico, lo infla, lo insufla artificialmente, porque tal premisa es una media verdad, por no hablar de una vil mentira. Es contraproducente para con la evolución seria que necesitamos si queremos ir en algún momento a una Copa del Mundo, hacerle creer al mundo futbolístico nacional, a los jugadores y a la fanaticada, que lo del domingo fue algo parejo que acerca distancias, porque realmente no fue así.

Apreciados lectores, se ganó un punto renunciando al ataque, el seleccionador nunca pensó en ganar a menos que fuese en una jugada fortuita. Asimismo, no me cabe en la cabeza que una prensa, que hasta hasta hace pocos días incluso dudaba de la factibilidad de ganarle a Ecuador, o sea, para la que era altamente factible que quedáramos en tercer lugar o últimos en nuestro grupo, ahora tenga un “lapsus periodísticus” empeorado con “positivismus olvidadisus fortis” y esté jugando con supuestos números, calculando de antemano victorias ante el siguiente rival (Ecuador), sin siquiera haber comenzado a rodar el balón de ese encuentro. Tal vez ganemos pero el estar hablando de como pasar directo o siendo el mejor tercero de grupo es a todas luces contraproducente a futuro en caso de que los resultados no nos acompañen.

Ni siquiera ha comenzado la segunda jornada y ya hacen cálculos matemáticos estériles y perjudicialmente optimistas sin haber siquiera comenzado a jugarse los partidos del Grupo C (a la hora de redactarse este artículo). Ecuador, rival del cual ya casi disponen los tres puntos en disputa, es una Selección que ha ido a varios mundiales, que quedó en mejor posición que nosotros en la última eliminatoria y que tiene una legión de jugadores que se desempeñan en equipos de gran cartel en Europa, América y el resto del mundo, en clubes incluso de mayor poderío que en los que juegan nuestros Seleccionados.

A pesar del empate, no se ha conseguido nada. Alegremosnos y disfrutemos, pero con humildad y esperemos a que el equipo demuestre sobre el terreno que ya puede superar a 3 combinados nacionales histórica, técnica y tácticamente superiores. Eso sí, les pido que actuemos con mesura y no sonemos campanas ni echemos papelillos al aire antes de tiempo. Podría ser muy contraproducente. Creo que es mejor apoyar indicando lo que se puede mejorar y no hacer loas de algo que no fue otra cosa sino un aguantar y aguantar para no perder. Soy VINOTINTO al igual que Ustedes, y ojo, nunca he ocultado ni ocultaré la admiración y el gusto que siento de ver jugar a la Selección de Brasil (sobre todo la de antes, la del Jogo Bonito), algo por lo que no me considero PASTELERO, como despectivamente y en parte gracias a la campaña de los medios, se le dice a quienes gustan del juego de otras selecciones, cosa que siempre fue lugar común en un país que otrora no solía ser xenofobo en ese particular.

En todo caso, como venezolano y fanático de mi Vinotinto, seré mucho más feliz cuando Venezuela salga sin complejos a GANAR y no a evitar ser derrotado o con temor a perder contra los poderosos. Un equipo que siempre juegue igual, así enfrente tenga al campeón del mundo, al campeón olímpico o a la más débil de las selecciones en cualquier amistoso, no a un equipo que juega hasta con 3 delanteros ante equipos de CONCACAF o contra equipos que pasan del puesto 100 en el Ranking FIFA, pero que obliga a sus delanteros y creativos a que hagan labores defensivas descaradas y renuncien al ataque cuando enfrente está un equipo linajudo.

Jugué mucho “fútbol sala” en la época del Bachillerato y fui selección de mi escuela y mi facultad en la Universidad Central de Venezuela, tanto en esa modalidad como en el “fútbol grama”. De igual forma, también vi jugar a la Vinotinto cuando nadie lo hacía, cuando hasta Bolivia nos metía más de 6 goles comenzando una eliminatoria. Yo recuerdo y tengo memoria de esa época en que todos los equipos de Sudamérica soñaban que Venezuela les tocara en su grupo de calificación “porque nos consideraban gallina muerta”. Vi muchos torneos de mi Seleccionado cuando ningunos de los que hoy se hincha el pecho de los logros actuales (tanto en los medios como en la calle), ni de broma se acercaba por un estadio “o pensaba que iba a malgastar su tiempo viendo a una cuerda de perdedores” como me dijeron más de una vez.

En esa época nunca escuché a los ilustres analistas de fútbol que hoy se creen enciclopedias, aportando cosas para el crecimiento de nuestro fútbol, ¿para qué? dirían ellos, estaban más pendientes de disfrutar las mieles y los éxitos de otros deportes como el béisbol o el boxeo. Tal vez echaban números a ver si se especializaban en baloncesto, deporte que empezaba a crecer entre las masas, o si se arriesgaban a entrar en la sección de cronistas de béisbol, empresa más difícil ya que por ser el “deporte nacional” es más competido y de mayor nivel en el ámbito de los profesionales del periodismo.

Asimismo tampoco vi sugiriendo a los empresarios, quienes ahora si están interesados en patrocinar a la Selección. Claro, ahora si hay muchas ganancias en ventas relacionadas a este “negocio del momento”; por franelas, implementos, espacios publicitarios, derechos de TV, mercado de jugadores, etc., pero yo tengo memoria histórica y recuerdo cuando la Vinotinto no le interesaba a ninguno de ellos y no tenía ni siquiera un autobús que los transportara ni siquiera a los juegos que se realizaban aquí mismo en Venezuela. También recuerdo cuando se hospedaban en hoteles de mala muerte y salían a la cancha con uniformes desvencijados porque la FVF no tenía presupuesto ni apoyo de ninguna índole. Hasta con unos uniformes de la Guardia Nacional de Venezuela tuvieron que salir al terreno una vez por problemas de logística y por no tener para reponer los perdidos.

De la misma forma me viene a la mente el hecho de que en esa época eramos realmente pocos, “poquíiiisimos diría yo” quienes apoyábamos a la selección nacional como fanáticos a pesar de las escandalosas goleadas, quienes nos ilusionábamos con la llegada o aparición de los pocos jugadores diferentes y técnicos de ese momento, los que soñabamos con que Stalin Rivas se destacara en el Standard Lieja o Gerson Díaz o Giovanni Savaresse “la rompieran” en una Copa América. En fin, eramos contados con los dedos de una sola mano los que no apagamos el televisor cuando se realizó aquel juego Venezuela – EEUU en el que llegamos a estar perdiendo 3 – 0 para luego lograr la remontada histórica. .

Por ello es que con razón de causa puedo intuir que el respaldo al combinado nacional “por ahora solo se sustenta debido a la moda en que nosotros los venezolanos convertimos todo”, esa que indefectiblemente va a ir de la mano solo de los resultados positivos, ya que si es al contrario, tal vez languidezca por lo efímero del compromiso real para con un deporte que nunca ha sido popular ni interesante para el común de nuestros paisanos.

Mencionado lo anterior, y en aras de hacerles ver mi punto, me pregunto ¿En donde estaban los miles de fanáticos de hoy en aquellos momentos?. ¿Cuándo sugirieron algunos de los que hoy apoyan inclusive copiando las actitudes de los fanáticos y las barras de países foráneos (cosa que también indica que son parte de una moda y sin identidad) estrategias para que el deporte rey se masificara en el país? ¿Qué aporte hicieron para que la Selección dejara de ser la “Cenicienta” que siempre fue y se convirtiera en lo que está en vías de lograr?. Creo que recibiré muy pocas respuestas.

Yo si tengo bien fresco en la memoria las veces que fui al estadio y daba lástima ver las gradas “vacias”, incluyendo esos otros torneos de mayor importancia como los Panamericanos, Mundialitos, Mundialitos de Clubes y Eliminatorias, entre otros. ¿Juegos televisados?, que va, para las televisoras el fútbol no existía y los pocos intentos que se realizaron nunca fueron realmente serios, mucho menos constantes, ya que no les interesaba el desarrollo de la especialidad sino la rentabilidad de la misma, que era por cierto ínfima.

Con respecto a los fanáticos, tampoco es que eso haya cambiado mucho. Si bien ahora la cobertura televisiva del torneo nacional es amplia, no es mucho el raiting de los partidos de la liga local. Solo la VINOTONTO llena estadios, solo la selección convoca y vende souvenirs. La asistencia a los estadios para los juegos del torneo nacional tampoco es significativa a excepción de las que pueden exhibir pocos equipos como el Deportivo Táchira, el Caracas FC y otros pocos. Es más, hoy por hoy la gente va es a los partidos mediáticos, los de entradas caras que dan cierto estatus, a lo sumo los dos clásicos Caracas-Táchira, los juegos de la Copa Libertadores o las finales SOLAMENTE. De resto ni saben como va el campeonato y están más pendientes de otros deportes u otros campeonatos más mediáticos y comerciales.

Ya verán que cuando Venezuela salga de la competición, la mayoría ni seguirá su progreso como conjunto hasta que venga otro partido amistoso con España o algún otro gran seleccionado famoso. En tal caso verán los juegos de la Eliminatoria, no así los amistosos contra equipos de menor cartel, y esto siempre y cuando Venezuela tenga alguna opción real de acceder a un boleto a Brasil 2014, porque sino, ni siquiera a esos juegos irán o verán.

Es más, el día del juego pasado contra Brasil, yo realmente no vi ambiente de fútbol en las calles, por donde recorrí no vi una sola camisa Vinotinto, muchos menos banderas, pancartas o productos alusivos a los colores nacionales en tascas, restaurantes, centros comerciales u otros lugares en donde yo esperaría que se recibiera con ansías el primer partido de una “Selección Nacional” de fútbol, sea la competición que sea, de exhibición, regional, continental o mundial. La gente estaba en otras cosas, viendo béisbol, inmersos en la política, esperando la “Final de la Liga Profesional de Baloncesto (LPB)” u otras cosas, todos menos viendo el juego de la selección llanera.

Pero resulta que el efecto rumba-celebración de algo que no esperaban y que es el Leimotiv preferido de nuestra idiosincrasia, les dio un nuevo motivo para festejar lo que ahora, de golpe y porrazo, pasa a ser la “Clasificación Manía”, algo en lo que no creían hasta que algunos vecinos o amigos les alertaron sobre el resultado luego del pitazo final del encuentro.

Ojalá no perdamos con Ecuador, porque si eso llega a pasar, veré la conducta medio bipolar que pareciera que nos caracteriza de un tiempo para acá, veré a los mismos positivistas de hoy crucificando a los jugadores, al técnico, quien dicho sea de paso siempre me ha parecido un grandísimo blooofffff (pero al que endiosan o satanizan según el resultado del momento). No sólo a él ni al equipo entero le caerán encima, creo que hasta al mismísimo Presidente del País le echarán la culpa. Mucho menos verán el último juego, ¿Por qué?, porque aquí no hay verdadera pasión y tradición futbolística, de esa que se lleva en la sangre por un color, una bandera, una nacionalidad, menos aún les gusta ese hermoso y gallardo deporte. Todavía tienen metido el chip del bate, los guantes y las pelotas de “Spalding” en la cabeza. Prefieren empotrarse por 5 horas a ver las letanías de un juego de discutidos “atletas” (muchos de ellos fofos y regordetes), pero por sobre todo, apoyar a todo aquello que es moda o que gusta temporalmente o de forma transitoria.

A mi en todo caso no me interesa celebrar y hacer una fiesta antes de tiempo, prefiero atesorar las cosas reales y palpables que dejó ese juego o nuestro andar por la Copa en las últimas ediciones, tales como: 1) El hecho de que por primera vez en nuestra historia no perdemos en un debut por Copa América fuera de casa; 2) Qué segunda vez que la Vinotinto no pierde su primer partido en Copa América, en la anterior oportunidad, Venezuela 2007, empatamos ese encuentro contra Bolivia (Luego, ese mismo 2007, clasificamos por primera vez a Cuartos de Final de la competición en la historia; 3) Qué por tercera vez en la historia no perdemos ante Brasil siendo casual que el factor común en este trío de partidos ha sido no recibir gol en contra, y 4) Qué en los últimos 6 encuentros de Copa América hemos sacado el 44% de los puntos históricos que tenemos en esta competición. Estas si son cosas que celebrar, lo otro debemos esperar a que acontezca para aplaudirlo, no antes.

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la Herramienta de WordPress para Blackberry Torch.

Un fenómeno llamado LA VINOTINTO

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1 comentario

Publicado por en 06/07/2011 en Curiosidad, Deportes, Opinion

 

Una respuesta a “Un fenómeno llamado LA VINOTINTO

  1. guftahot

    07/07/2011 at 4:15 AM

    Temas muy diferentes los desarrollados en cada oportunidad. Creo que los que tienen que ver con Arte y Espectáculos o los Deportivos, están fluyendo mejor que los polÏticos o de áreas técnicas, porque justo de estas últimas me aparté hace ya un tiempo, por las razones que tu bien conoces.

     

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