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Guayaba en Cuatro Partes

01 Sep

Mañana 02 de septiembre se cumple un año ya de la finalización de una de las etapas, digámoslo así, más intensas de mi vida. No es que las posteriores o las que antecedieron a ella hayan sido mejores o peores, hablo de esa en específico porque fue muy rica en vivencias, pero por sobre todo, porque fue toda una Universidad en lo referente ha aprendizajes sobre mí mismo. Me permitió ver en toda su dimensión la complejidad de ser humano que soy y me demostró esas otras dos facetas de mi personalidad que, o bien estaban dormidas, o tal vez no habían aflorado hasta la culminación de ese capítulo

Me refiero al aspecto de la vulnerabilidad humana o la fragilidad que sobreviene luego de experimentar malas experiencias por tiempos prolongados, por un lado, así como a la capacidad de sobrellevar estos casos de infortunio y al hecho de poder irlos superando por el otro. Esto, gracias en buena medida, al haber aprendido a desarrollar esa capacidad que tenemos todos y que no es otra que el poder reirte de ti mismo, algo que te lleva a ser tolerante, te permite perdonar e incluso curar aquellos hechos de tu vida, que por diversos factores no te permitías o no te dabas el chance de olvidar anteriormente.

Puesto que el sentido de este, mi otro blog, fue en principio escribir con base a las técnicas que he aprendido de Programación Neuro Lingüística (PNL), herramientas necesarias para desarrollar temas de autoayuda que incrementen el positivismo y el desarrollo integral de las personas, así como su lado bueno y su esencia espiritual, entonces me voy a permitir demostrarles como funciona eso de la risa como método de curación del alma, esa válvula de escape que nos ayuda a drenar, la que con hilaridad nos conecta con esos otros momentos hermosos de nuestra existencia, con la niñez edulcorada y feliz, con aquellos momentos de celebración, con la familia, en fin, esa risa que logra reconciliarte contigo mismo y que como dije anteriormente, te hace perdonar, olvidar y continuar adelante.

Esa terapia de risa que quiero compartir con ustedes en esta nota, la voy a desarrollar a través de un cuento que elaboré luego de haber leído una historia por demás aleccionadora, y a la vez didáctica, que para más señas pudo reflejarme como un espejo en su transcurrir, moviendo un cúmulo de sentimientos y tristezas que fueron parte de lo que viví en este último año.

Siempre dije que cuando lograra reírme de mí mismo, cuando pudiera comprender e interiorizar mi propio cuento, colocaría en una especia de escrito satírico esas vivencias, de manera que con ellas mismas pudiese ayudar a otros a reírse de sus propias historias, de lo que les haya pasado, por más duras que ellas puedan haber sido, induciéndolos con eso a que hagan la necesaria catarsis en vías a su propio perdón.

Como ya lo pude lograr, y dicen que lo prometido es deuda, aquí les va todo el rollo de este cuento que he dado por intitular como:

GUAYABA EN CUATRO PARTES:

“Diosito, chucho, buda, quien sea, por favor, en serio, de verdad muéstrale un poco de consideración. ¿Cómo se atreve?, ¿Quién le dio permiso?, apenas pocos meses después de haber terminado ella tuvo la santa voluntad de escribir en su Facebook que tenía un nuevo estatus de “comprometida”, ¿Así es la vaina?, no recuerdo, es que son tantos estados en ese anuario, que entre arrejuntados, amantes, esposos, peor es nada, por sí las moscas, no lo sé definir, novio, chulo o divorciado, que sé yo, uno se confunde entre tantas categorías.

Lo importante era que con tan poco tiempo de “convalecencia”, a ella sólo se le ocurrió colocar, y por ende “informar al mundo”, que justo estaba comprometida. Que “Boluntad”, así con B alta, de BOLAS…y pensar que conmigo solo colocaba ese odiado y humillante “Soltera”, sigo insistiendo, con el perdón de las damas (a lo Maradona), QUE SANTAS BOLAS TUVO ELLA.

Para variar una chica de esas que se dicen amigas, me contactó casi de inmediato, tal vez por preocupación, otros podrán decir o imaginar que por solidaridad, algunos no menos perspicaces dirán que por curiosidad, ¿Pero tu crees que uno va a entender esas “finuras” en momentos como ese?, ¿Con tal grado de frustración, por no decir arrechera?, ¡QUE VA!, uno no piensa en otra vaina sino en que te han llamado con la misión de ponerte su gran dedo en la ardida llaga.

En fin, igual te dice la persona: “Qué más Gus, que hay de nuevo, ¿nada?, llamaba para preguntarte como te sientes”. En ese instante, uno queriéndoselas dar de fuerte (y tal), pregunta como que si no supiera sobre que te están preguntando, así con voz engolada: ¿De qué me hablas?, para que acto seguido te respondan a esa actitud sobrada en la que por GUE…., ehhh, por guerrero quise decir, te explotan en el oído aquello para lo que realmente no estabas preparado a escuchar:

¿Eso de que tu ex se vaya a casar debe ser horrible, cierto?, ¡UFFFF!, te quedas sin aires y das gracias a Dios de que por teléfono la otra persona no se puede dar cuenta que su pregunta te ha dejado con menos aire que caucho de bicicleta siendo montada por peleador de sumo. Claro, amigas de esas que no te terminen de rematar no pueden llamarse amigas si al final no te sueltan un muy femenino: ¡ayyy noooo!, de verdad te lo pregunto porque si a mí me pasara algo igual a eso, yo me moriría, me pegaría un tiro amigo, como que si yo no supiera que justo eso era lo que buscaba la “MAR”…..la Mar Serena de chica disque amiga con su “llamada solidaria”.

No voy a elucubrar y decir que ella reía mientras me contaba aquello porque en el estado catatónico que me dejó, de vaina y la oía, pero su voz, en armonía con lo rápido que hablaba, me indicaba que su lengua estaba libre y dinámica, me parecía demasiado vivaz su conversación para el tipo de noticia que estaba dando. Mientras ella seguía con su perorata, y a falta de un arma para pegarme el tiro que ella quería, traté de dármelas de maduro y calmado erudito (hice lo que la supuesta civilidad y la educación de años dictan), le respondí con gran histrionismo y aparente frialdad que no sabía nada de lo que me hablaba, Y SUAS, como acto seguido no tuve otra brillante idea sino confirmar la noticia, YO MISMO, o sea, si, &%_:¨*$#”, como Chacumbele, yo mismito me maté, me “esmollejé”, como dirían los maracuchos.

Ustedes se preguntarán ¿Cómo?, facilitooooo. Porque aunque no la tenía en el Facebook como dice la jerga actual, ya que como hace todo el mundo en estos tiempos de las “Redes Sociales”, los que se separan se eliminan, se bloquean, pero igualitoooo, el que quiere “husmear” y matarse solito y por sus propios medios, busca la forma. En ese sentido, y como le pasa a todo SOBERANO PENDEJO que le hace caso a chismes de terceros, ahí estaba yo como un pendejo, confirmando lo que después de 1 hora me seguían diciendo por teléfono.

¿no les suena de carajitos esta vaina?, el que conozca a mis hijos y sobrinos no me vaya a echar paja, ¿Por qué después como los puedo educar y exigirles MADUREZ?, noooooo, ni con la Biblia en la mano. En todo caso, sigamos con el cuento, allí estaba yo, torturándome, viéndolos a ambos en su perfil, tan sonrientes, tan felices, tan bellos, tan rozagantes, tan uhmmm, tan, tan y tan. Los que hayan acudido alguna vez a tal grado de masoquísmo, de seguro saben que el “mamonazo” que por metido uno se lleva, es por decir lo menos, FUERTE, por no decir ARRECHÍSIMO, y más si en la foto se ven como de portada de “Vogue” o de “Cosmopolitan”.

Allí estaban, la propia parejita del año pues…ah, clarooooo, pero para ello tampoco podía faltar, y para que el suceso tomara ribetes épicos, tipo sábado Sensacional, más siendo ambos venezolanos, aquellos diversos comentarios de felicitación por parte de familiares, allegados, conocidos, extraños y ¡HASTA DE MIS PROPIOS PANAS, COÑOOOO! (disculpen, mejoraré mi léxico, se los prometo).

En fin, esa vai…perdón, esa broma convertida en foto contaba con un arsenal de felicitaciones, arrumacos, loas, adagios y cuanta cursilería haya en este mundo, siempre con la intención supuesta de desearles buena vibra y felicidad al par de tórtolos. No me JO…..ups, no me “joroben”. Sentimientos atraídos todos, como diría una conspicua y encopetada Señora: “Por la sinergia de esta nueva unión”, ahora sí, que ridiculez brother. En todo caso, según los chorrocientos comentarios, ambos representaban a la pareja más perfecta y amoldada de la historia, si, pero al estilo Bonny and Clayde.

Halagos iban y halagos venían, un refinado y supino señor les escribió que se unía a todo lo ya dicho, “porque sus amigos estaban todos montados en el autobús de los buenos deseos”. Imagínense Ustedes esooo, hazme el favor, ¿no es una soberana pendejada escribir semejante boludez?. Hay que ser bien “cara e’ tabla” para escribir ese comentario. En serio que lo repito y hasta nauseas me da tal frase al estilo “Concurso Miss Venezuela”, “montados en el autobús de los buenos deseos”, no me jodan (Disculpen Again).

Otra dama les puso algo así como: “Qué hombre tan inteligente, supo apreciar a la gran mujer que tiene al lado”, gracias señora, Usted también hace alarde de su connotada inteligencia al poner un comentario así en la Social Network. Deme su twitter para seguirla que de su claridad y sabiduría voy a resolver los apagones en Venezuela. Pero bueno, me calmé e igual me dije: ¡No bajes el nivel Gustavo!, tu te mantienes caballeroso, ecuánime, altruista, y le buscas el sentido científico-humanista a todo este embrollo emocional.

Entonces, y dándomelas de intelectualoide chimbo, demostrando la excelsa capacidad de darle vueltas en la cabeza a lo que no se debe, dejando al descubierto el hecho de que me sobra QUE JODE TIEMPO para perder en ‘semejantes pendejadas’, consigo definir al menos cuatro etapas de la depresión emocional por las que una persona debe atravesar luego de que te sueltan una noticia como la que recibí con la funesta llamada.

¡Miren Ustedes que hay que ser verdaderamente ocioso para conseguir cuatro etapas de lo que sea en esas circunstancias!

LAS CUATRO ETAPAS DE UN GUAYABO

ETAPA DEL CHOQUE: en la que me di cuenta que uno siente como un coñazo, perdón, una sensación de golpe fuerte, de esos que te dejan pasmado, sí porque esa es la palabra, más que quedarte en shock como diría un psicólogo, pasmado es lo que estás mi hermano (o hermana). No dura mucho esa primera fase porque de inmediato entras en la segunda etapa.

ETAPA DE NO ACEPTACIÓN Y RECRIMINACIÓN A LA CONTRAPARTE: Es la fase que dicha de manera folclórica, es como una especie de arrechera o sensación en la que empiezas a “botar piedras”, o sea, rabia que como no puedes expresar a la futura esposa (de otro), te hace mantener un diálogo interno contigo mismo, al más puro estilo de las conversas que mantienen las quinceañeras envidiosas.

Para quienes no saben como es el dialogo de una quinceañera envidiosa, o para aquellos que no han experimentado aún esa segunda fase de arrechera y depresión mezclada, esa conversación con uno mismo es más o menos como la refiero a continuación: ¡ahí está pintada ella!, “clarooo, si lo que quería esa caraja era casarse, la muy hipócrita que me decía en diciembre que me amaba y ahora en marzo se casa con otro, fijo ya salía con ese tipo antes de terminar conmigo.”

Obviamente que una plática interna de esas características no puede finalizar si previamente no te has soltado a ti mismo un: ¡razón tenía mi mamá y mi familia que me decían que ella no era para mi, pero claro, que le iba a estar parando yo a los consejos de mi vieja, por eso es que me pasan las vainas!.

Ahora necesito un previo, debo decirles que todas las etapas aplican para las personas de ambos sexos, pero sin ánimos de ofender la conducta y el estatus sexual de nadie, cuando es a nosotros los hombres a quienes nos sucede, esas reflexiones internas suenan y se oyen demasiado guarras, tan así que rayan en lo patético, por no decir otra cosa más grotesca.

Pero nada, tu cerebro está arrecho y a pesar de que lo alertes por lo histérico del comportamiento de tus pensamientos, los mismos siguen allí martillándote: ¡ahí debe estar la ex-suegra orinándose de la risa, porque a sabiendas de lo poco que me quería, pues, no digo yo alegre, en una pata debe estar saltando la vieja esa!.

¡Dios Mío, por qué no me llevaste contigo de niño!, porque no es sólo el dolor que esta ruptura me está generando, me preocupa más la montada y el chalequeo eterno que me viene después de esto. NO, no, no….catastrófico este párrafo cuando lo mentalizas, pero más bizarro y ridículo suena esa vaina cuando la escribes aquí.

De repente tratas de darte ánimo a ti mismo y te dices: ¡pero ya verás, ella se dará cuenta que no hay ninguno como yo!, (sí claro, cómo no, espera sentado para que no te canses). Ese razonamiento, esa conducta de negación nos lleva a la siguiente fase.

ETAPA O MOMENTO DE NEGACIÓN: Es la fase en la que a pesar de que aún mantienes ese tono de quinceañera, ya preocupante por demás, empiezas a rechazar lo realmente acontecido, siempre buscándole justificativos benignos a lo que pasó (en dos platos, a justificar el hecho por el cual ella te dejó). Son clásicas en este peldaño frases tales como: ¡Es que no puede ser, ella debe estar confundida!. ¿Quién sabe con qué cuentos la embaucó el tipo ese?, la debe estar engañando haciéndole ver que es exitoso en su profesión, que tiene dinero, que es el mejor de los deportistas, ¡que se yo! (Seguriiito vale, como que si estamos en tiempos en que a una mujer se le puede engañar así de fácil).

Tu sabes que como dicen en la calle, ESTAS “TUMBAO”, pero igual buscas adecentar ese hecho o hacerte el loco al respecto.

De Igual forma es usual que en tu momento de negación, a pesar de que no sepas nada de ese ser (que piensas te arrebató a la mujer que al momento de dejarte es que te das cuenta que es el ser de tu vida), te dejes llevar solo por lo que viste en la famosa foto, imagen por la cual dicho sea de paso, siempre vas a recordar para el resto de tu vida el segundo apellido de esa amiga que te metió en este infierno de pensamientos y desvelos con su “bien intencionado” chisme.

Como estás en plena cruda emocional, al más puro estilo mejicano, ahora prefieres exculpar o justificar a alguien que ya no te quiere y prefieres seguir autoflagelándote con frases que tienen como protagonista a otro chivo expiatorio. Todo con tal de que alguien reciba todos los males que no intentas ver en ti mismo. En esta fase son típicas comentarios tales como: ¡mira al carajo ese, se ve carismático, no pues, si se las da de Brad Pitt!, estrofa común del hombre venezolano que en su subjetividad se empecina en ver como mejor partido al otro y no se de cuenta que es mala la comparación ya que el tipo no tiene ni las uñas parecidas al actor estadounidense.

Pobre del bueno de Pitt, es él quien al final paga todos nuestros complejos varoniles reflejados.

¿Cómo sabes que estás por llegar al zenit de este escalón y ya preparado para seguir al otro?, pues cuando sueltes esa novedosísima oración en la que afirmas: ¡ese se cree y se la tira de Superman!, ¡pero ya ella va a darse cuenta que esos príncipes azules más temprano que tarde terminan convirtiéndose en sapos.

Claro está que este nivel no puede finalizar si primero no te dices a ti mismo: ¡Ya verá que cuando el tipo la cague, justo en ese momento ella se dará cuenta que ninguno como yo! (jajajajaja, que risa, frase más ilusa que esta ninguna).

Hay quienes exageran su momento de negación al enfatizar esta perlita: ¡la pobre está cometiendo un error!, nooooo, créanme, hombres así se pasan. Si eso pasa, de seguro les puedo decir que de manicomio ya están quienes llegan a tal punto de exageración.

Siendo así, ya habiendo sobrellevado cuanta cursilería y conceptos destemplados se tienen en esos momentos en que cargas ese carrusel de pensamientos y sentimientos encontrados, por fin llegamos a la cuarta etapa, la que vamos a denominar como:

ETAPA DE RESIGNACIÓN Y ACEPTACIÓN: Después de tanta parafernalia y cursilería mental autoinducida, como diría el gran humorista Roberto Gómez Bolaños con su popular personaje “El Chavo del 8”, “al cabo que ni quería”. Esta frase resume nuestro parecer cuando ya se va llegando al final, en esa etapa en la que consumirás parte de tus horas diciéndote de nuevo a ti mismo: ¡Es que en serio ella no era para mí, si hasta terminamos por mutuo acuerdo!.

Esta fase última no es más que aquellos momentos filosóficos que experimentas antes de curarte de ese amor que pensaste eterno. Llega cuando te diste cuenta de que ella estaba en otro momento de su vida, con otra visión de las cosas. Te sigues dando cuerda y ahora con aires de supuesta madurez, te haces creer que: ¡siendo menor que yo es lógico que estuviese buscando otras cosas que ya yo viví (está bien Gus, sigue dejando de lado que solo estuviste tranquilo hasta que te alcanzó la cizaña de una llamada).

Si bien reconoces que ambos ya buscaron y desandaron por otros caminos diferentes, solo basta que te la nombren o que algún sitio o hecho vivido traiga su recuerdo a tu memoria, para que solo recuerdes lo bonito y perdones lo malo. En este peldaño ya ni acusas ni juzgas, sientes una extraña sensación de relajamiento y alegría, tanto por ella y su felicidad, así como por el resto de cosas que te rodean. En esos momentos te sorprendes a ti mismo, por lo que no entiendes tanto sufrimiento por algo que ahora ves lejano, como un cuento de la historia (y de otros además).

A este nivel pareces un monje que celebra por la dicha de los demás, aunque esta vaya en contra de la tuya. Tu grado de benevolencia es tal, que aunque no se lo confieses a nadie, te crees en sintonía con el Universo, ¿Por qué lo digo?, pues porque shhhhh, bajito, no lo digas, ¡ahora si en realidad estoy contento hasta por mi ex suegra, por fin va a tener el yerno que buscaba!. De igual forma esto último no lo diré nunca de la boca para afuera.

Nooooo, que tal, creo que me pasé, una cosa es desearle felicidad a tu ex pareja, y otra muy distinta es estar contento y conciliar con semejante vejestorio y ogro en faldas.

 

Sigo filosofando y me doy cuenta de una perogrullada, que las cosas pasan por un motivo, algo que refiero y percibo cuando recuerdo una de las pocas frases que me quedó de ese gran ser llamado Pablo Cruz Rivero, mi abuelo, ese que decía que ¡no se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de Dios!. Haciendo honor a esas sabias palabras, le comienzo a desear desde la distancia, la mayor de las suertes así como mucha felicidad a mi ex novia, en momentos en que por alguna razón te das cuenta que ya el Todopoderoso removió esa hoja de tu corazón, hecho que evidencias más aún, cuando le envías tus mejores vibras a ese otro Brad Pitt vernáculo, quien fue el enviado por Dios para que cumpliera con la misión de remover de tu vida a esa persona de la que necesitabas pasar para seguir en el camino de tus días.

Ya estando de nuevo en la senda de tu verdadero camino, igual sigues departiendo con amigos que te dicen, y cito textualmente: “déjala ir, esa persona nunca fue lo que necesitabas, a lo que tu por dentro respondes: ¡eh, mmm, uhmmm, a ver, ¿Qué la deje ir me dicen?, ¡Se fue hace rato cuerda de pendejos!, por eso es que se va a casar con otro ¿o no?, y agregas hacia tus adentros ¿Qué ella no es lo que yo necesito?, que arrechos son, ni yo sé ya a estas alturas que es lo que uno ‘debe requerir o necesitar del amor’ ¿y Ustedes hablan de ello como si el amor fuera una fragancia de la que saben cual es la que mejor me presta?, en fin, mejor regreso a la fiesta y no le paro sino a mi propia celebración de que ya por fin se está completando otro proceso de curación del alma”.

Ya habiéndoles reproducido textualmente mi quijotesco cuento, ahora sin sorna les digo que yo pasé por esas cuatro etapas ya en varias oportunidades. Aunque la historia reproducida se asemeja a lo que me pudo haber pasado con la madre de la última de mis hijas, está realmente más cercano a esa otro relación que por lo extraña, complicada, insana, perturbadora, intensa, desgastante, y a veces sin sentido, pero eso si, de mucha entrega, que tuve con una ex alumna a la que quise mucho y que vi por última vez un 02 de septiembre, hace ya exactamente un año.

La nota estaba ya escrita hace algún tiempo, justo desde cuando pude redactarla utilizando la terapia de la risa, pero había querido reservarla para ser publicada en la fecha del aniversario de ese acontecimiento, porque no es solo un regalo para mí, es para ella, la persona quien lo originó. También es para Ustedes, para quienes se atrevan a reírse de sus propias calamidades, porque debo confesarles que en las pocas oportunidades que he tenido tiempo de releerlo desde que lo creé, me hace ver la capacidad de tolerancia que albergo en mi mismo, me indica y me hace saber que le gané la batalla al rencor, que privilegié, colé y me quedé con lo mejor de esa y todas mis historias anteriores, hecho que sin dudal alguna me han hecho mejor  de lo que fui anteriormente.

Gracias a esa guayaba en cuatro partes, a su sabor japonés, a lo verde del estado en que lo ingerí, es que puedo celebrar lo que soy hoy en día, así como lo que he llegado a ser al momento de escribir este artículo.

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook.

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Publicado por en 01/09/2011 en Curiosidad, Espectáculo, Opinion, PNL

 

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