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Un Innovador que hizo más fácil la vida y el trabajo.

06 Oct

Su verdadero nombre era Steven Paul Jobs, más conocido como Steve Job, no sólo en el mundo de la informática sino entre los amantes de los productos de la manzanita mordida, a quienes sin lugar a dudas cambió la forma de comunicarse así como la cotidianidad del día a día, siempre gracias a sus revolucionarios inventos.

Hasta allí seguramente todos conocen sobre este hijo de padre sirio, a quien sus progenitores entregaron en adopción a una pareja estadounidense de origen armenio, esto dada la imposibilidad de mantenerlo adecuadamente. Pero esa no es sino una parte insignificante de la vida de quien incluso antes de su muerte ya era considerado por varios como el principal revolucionario del área tecnológica en las últimas 2 centurias. No en balde luego de su muerte, el afamado director y productor de cine, Steven Spielberg, dijo de él: “Steve Jobs fue el mayor inventor desde Thomas Edison. Puso el mundo en nuestras manos.”

Y es que lo importante en la vida de este innovador, precursor tecnológico e informático, no fue el emporio que logró crear (fue fundador principal de Apple Inc., la cual comenzó en el garaje de su casa, así como la compañía Pixar Animation Studios y el creador de la compañía NeXT Computer), tampoco es lo más relevante la gran fortuna que llegó a amasar en su exitosa vida (sus propiedades e ingresos se valoran en 8.300 millones de dólares, algo que lo situó en el puesto 110 de la lista de grandes fortunas según la revista Forbes).

Lo verdaderamente significativo fue su capacidad de levantarse, visualizarse y reinventarse, así como para llevar adelante sus ideas y conceptos sin importar los obstáculos y restricciones que se le atravesaran. Ni las tendencias del momento, ni los competidores, los clientes o incluso las trabas que le planteó el mismo sistema, pudieron derrotar a este mago de la perfección en la imagen y extremo celo en la calidad de sus productos, quien siempre recomendó a sus empleados y seguidores que “hay que tener la valentía para seguir la intuición y el corazón”, a quienes también reiteraba que “el éxito solo está reservado para aquellas personas que siguen sus instintos, el insumo necesario para lograr anteponer y desarrollar sus ideas ante las vicisitudes.”

Y precisamente eso fue lo que hizo Jobs durante su vida, un eterno joven que no se conformó con ser un miembro del “Hewlett-Packard Explorer Club” del cual pasó a ser luego empleado veraniego de su casa matriz HP, producto de su ya sobresaliente talento. Tampoco se conformó con ser un técnico programador y diseñador de juegos en la compañía fabricante de video-juegos Atari. No, todo lo que veía le parecía que podía ser mejorado, se sentía restringido, sin piso para adelantar lo ya convencional, lo que consideraba como poco innovador. Para él algo faltaba siempre y es por ello que siguió sus propias corazonadas (como esa idea de desarrollar componentes para crear una computadora casera o personal), proyecto que lo llevó a fundar su propia empresa, la Apple Computer Company, en 1976.

A pesar de haber revolucionado la industria de la computación con su invención de maquinas personales tales como la Apple 1 o la computadora Lisa (la Apple II), de hacer crecer vertiginosamente los activos y el número de empleados de la compañía en solo unos pocos años, se dio cuenta con extraordinaria prontitud de que el poder financiero de sus competidores (sobre todo IBM), así como los costos menores y más competitivos en los productos de estos, estaban erosionando y reduciendo el mercado para los “Hardware” producidos por el sello de la manzana, empresa que como consecuencia estaba perdiendo su competitividad, hecho éste que impulsó a que Steve Jobs a tomar una drástica y arriesgada decisión que con el tiempo le daría buenos resultados en su intento por mantener competitiva la marca que forjó producto de sus sueños.

Para ello convenció a John Sculley, para 1984 el Director Ejecutivo de Pepsi Cola, a quien le pidió que inyectase los necesarios recursos que evitaran la quiebra total de Apple, algo que logró a pesar de que le costase su plegamiento como creativo y personaje decisor principal de la empresa, hecho que por acuerdo mutuo le haría salir un año después de su propia compañía.

Tal situación, aunque representó un fuerte golpe, no amilanó a Jobs, quien aprovechando parte de la fortuna que obtuvo con la creación de Apple, compró la empresa “The Graphics Group” por un valor de 10 millones de dólares, una subsidiaria de “Lucasfilm” que se especializaba en la producción de gráficos por computadoras, ente que gracias a su magia y genialidad firmó varios acuerdos con Walt Disney para producirle sus películas animadas. Producto de su reconversión y éxito, esta iniciativa pronto pasaría a llamarse la Pixar Animation Studios.

Años de grandes logros obtuvieron estos estudios de animación gracias al talento de Jobs, quien entre el periodo comprendido entre 1995 y 2006 (con el estreno de Toy Story, primer largometraje totalmente generado por computadora, así como otros tales como: Bichos, en 1998, Monsters Inc., en 2001, Buscando a Nemo en 2003 y Cars, en 2006), lideró los principales proyectos del gigante de entretenimientos, fundamentalmente gracias a la invención de un software de renderización que les generó los mejores éxitos de taquilla en esos años, así como múltiples premios Oscar para la dupla Disney-Pixar.

Pero como les dije unos párrafos más atrás, el transitar de los genios, de los héroes y los exitosos de este mundo está lleno de obstáculos que les impone el sistema y el status quo, por lo que este mecenas de la era digital, que no sería la excepción a la regla, tendría que reponerse a una nueva vicisitud, ya que el 24 de enero de 2006, después de varios desacuerdos entre socios, tuvo que venderle sus haberes a la todopoderosa Walt Disney, empresa que había decidido absorber íntegramente a la Pixar Animation Studios a través de la compra total de sus acciones, ello con la finalidad de evitar la creciente competencia y poder que ya comenzaban a tener estos estudios, cosa que les hacia pensar en un futuro fuerte rival que pudiese hacerles sombra con sus proyectos.

A pesar de tener que vender una empresa que forjó e hizo crecer a su imagen y semejanza, Jobs logró que le pagaran la excelente suma de 7.400 millones de dólares por una compañía que solo le costó US$ 10 millones pocos años antes. Aunado a ello, como si fuese poco el logró monetario que obtuvo, también pudo convertirse en el mayor accionista individual de Disney, al mantener una importante participación del 7%. Ya siendo sólo un accionista, fue un importante responsable de otros 2 de los innumerables éxitos de ese maravilloso emporio del cine al participar en la realización de WALL-E en 2008 y Up en 2009, ambas con un gran éxito de taquilla y mejor crítica aún.

Muchas personas con tal cantidad de dinero y sobre todo con el respaldo que genera el valor de las importantes acciones obtenidas, ya se habrían dado por satisfechas y bien servidas, pero para Steve Jobs tales logros no bastaban. Para él “la innovación es lo que distingue a un líder de los demás”, y por ende, necesitaba buscar nuevos retos con los cuales poder romper paradigmas. Es así como con 30 años de edad, decide continuar su carrera empresarial en el mismo sector que lo vio nacer como empresario, fundando NeXT Computer Inc., en la que invirtió 7 millones de dólares con la ayuda de 7 de sus más antiguos colaboradores y empleados en Apple.

A esta compañía, que en sus primeros 10 años no pudo tener las ventas esperadas para sus ordenadores, Jobs logró cambiarle radicalmente su plan de negocios estableciendo que, al igual que como había hecho anteriormente con Apple, se vendiesen al cliente no sólo los Hardware, sino que también los Sistemas Operativos y parte del Software de usuario.

A pesar de las bajas ventas, el innovador sistema operativo orientado a priorizar objetos y el entorno de desarrollo de estas máquinas, le sirvió al científico Tim Berners Lee para revolucionar aún más la informática ya que fue en un computador de la marca NeXT, en donde creó la World Wide Web (www), la cual ha regido por varios años en las plataformas y buscadores de internet.

Steve, a quien siempre le gustó maximizar rendimientos y beneficios, centraría toda la estrategia de esta compañía en la producción de Softwares, cambiando el nombre de la empresa en 1993 por el de Next Software Inc. Con ello logró no sólo grandes ganancias sino que incidió en la venta de los productos de NeXT para prestigiosas plataformas como Intel 486 y SPARC, entre otras.

Justo por esos años, el destino conspiraría para que se dieran dos hechos que incidirían en la vuelta al seno de su primera y más grande creación. Y es que precisamente en ese 1996, la providencia se pondría del lado de quien una vez dijo: “No hemos sido los primeros, pero seremos los mejores”, al que por esos tiempos le estaba yendo maravillosamente bien con la venta de sus Software, todo lo contrario que a Apple Inc. que sufría en los últimos años de una caída en picada que para más señas habían comenzado casi 12 años antes, paradójicamente en la época de la marcha de Steve Jobs.

El 20 de diciembre de 1996, los inventores de la popular MacIntosh adquirieron NeXT Software por 400 millones de dólares con el fin de actualizar el obsoleto sistema operativo que tenían sus maquinas en la última década, e incorporaron a Steve Jobs de nuevo como parte de la compañía californiana. Un año después es nombrado Director Interino en detrimento del anterior Director Ejecutivo y de inmediato comenzó a establecer medidas para reflotar el prestigio de su afamada creación.

Es así como el autor de la frase “el diseño no es solo la apariencia, el diseño es cómo funciona” decide firmar un acuerdo con Microsoft, principal rival tecnológico de la compañía, convenio con el cual buscaba inversiones de dinero en los proyectos de Apple a cambio de un 4% de sus acciones (sin derecho a voto), asegurándose además la garantía de disponer del Software Office de la competencia en todas sus Mac y el fin de las disputas por la interfaz gráfica (GIU), medidas que si bien no gustaron a los ejecutivos de la empresa, pronto dieron resultados.

Como en sus otras empresas, implementó también sus consabidas políticas de exclusividad, por lo que era prioritario la cancelación del programa de licencias de Mac OS a otros fabricantes de Hardware, algunos de los cuales compraría posteriormente (como en el caso de Power Computing), así como la cancelación del gadget Apple Newton, el cual poseía características similares a una PDA y que era usado por diversos fabricantes con resultados negativos y varios problemas en su desarrollo y ejecución, algo que le restaba prestigio a la marca.

Gracias a estas medidas, la compañía centró sus esfuerzos en mejorar sus productos y probar nuevas líneas de negocio, como el desarrollo de una tienda digital de música (el hoy icónico y mundialmente famoso iTunes Store) así como la creación de novedosos reproductores de audio con gran capacidad de almacenaje (los más afamados aún iPod’s), con los cuales cambió de manera radical y definitiva la industria de la música.

Pero Jobs no se quedaría allí ya que el gran boom prosiguió con la salida al mercado de los velocísimas y muy eficientes computadoras iMac y iBook, así como con las más recientes y no menos maravillosas iPad, que resultaron ser un gran éxito en el sector de los ordenadores, las portátiles y las tabletas electrónicas.

Para quien dijo: “Estoy tan orgulloso de lo que hacemos como de lo que no hacemos”, de 2006 en adelante su éxito fue tan grandioso como vertiginoso, algo que indicaba que para el momento sólo el cielo sería su límite (a donde literalmente llegó luego de su muerte 5 años después). Y es que en ese 2006 firmó un contrato de exclusividad con Intel para utilizar los mejores procesadores de esta empresa (del tipo arquitectura x86) en todos los ordenadores de mesa y portátiles de Apple, contrato que garantizó para sus equipos la utilización de los desarrolladores más rapidos y eficientes del mercado.

Desde que regresó a Apple la incidencia en las ventas de sus creaciones, diseños e innovaciones le representó a la compañía un incremento de 150.000 millones en su valor con respecto a la bolsa de valores, hecho por el cual recibió el “Premio como Director Ejecutivo del año 2009”, por parte de la prestigiosa revista Harvard Business Review.

A quien acuñó la frase “estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los que no triunfan es la perseverancia”, ahora le tocaba un reto aún más álgido, luchar con un rival mucho más duro por lo intangible, la reaparición de un cáncer de páncreas que ya le había aparecido en 2003 y que de hecho había superado en sus primeros años.

Y es en esta faceta donde tal vez fue más inspirador y genial el oriundo de San Francisco que residió y fue hijo predilecto de Palo Alto. En los 2 últimos años de su vida, además de seguir dirigiendo magistralmente los hilos del gigante de la computación (cosa que hizo hasta el 24 de agosto pasado), tuvo arrestos para liderar las mejoras de su novedoso y eficiente Smartphone, el iPhone 4, así como las más recientes mejoras de este, que coincidencialmente fueron presentadas un día antes de su muerte, el iPhone 4s, salía con un halo reverencial.

Tan luchador fue hasta sus últimos días este gran revolucionario del saber tecnológico digital, que ya estando sentenciado por su enfermedad siguió dando aliento a sus colegas, empleados, familiares y al mundo en general. Jobs casi hasta el día de su muerte repitió frases tan motivadoras como estas:

  • Pensar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he tenido, pues me ha ayudado a tomar las grandes decisiones de mi vida.
  • Casi todo –las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a hacer el ridículo o a fracasar- desaparece de cara a la muerte y queda lo que es realmente importante.
  • Recordar que vas a morir es la mejor manera que hay para evitar caer en la trampa de pensar que tienes algo que perder.
  • Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
  • Tu tiempo es limitado. No lo desperdicies viviendo la vida de otra persona.
  • No te dejes atrapar por el dogma de vivir con lo que resulta de los pensamientos y las ideas de otros.
  • No permitas que el ruido de las opiniones de los otros silencie tu voz interior.
  • Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideras es un gran trabajo.
  • La única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces.
  • Si no lo has encontrado aún, sigue buscando. No te conformes.
  • Como todo lo que tiene que ver con el corazón, te darás cuenta cuando lo encuentres.
  • Así como sucede con cualquier relación trascendente, se pone mejor y mejor con el paso de los años.

Hoy amanecimos sin su presencia física, pero en el aire, en el ambiente, en las vidrieras y en el común del día a día, queda el influjo de su maravilloso aporte a la humanidad, a esa que precisamente le hizo más fácil el devenir de su apellido “Jobs”, o sea, del trasegar diario de sus “trabajos.”

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo” gracias a la herramienta WordPress para Blackberry Playbook.

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Publicado por en 06/10/2011 en Culturales, Curiosidad, Espectáculo

 

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