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¿Dónde está el Amor?

01 Nov

sofi-buterflyPasé largo rato contemplándola mientras dormía, brazitos color marrón suave como el café que más se me apetece. Taína y abundante cabellera para su corta edad. Negra, muy negra su cabellera ondulada con esos hermosos “rulos ensortijaos” como le mientan por allá por los llanos, la tierra de mi madre.

Sigo observándola mientras continúa en su sueño, complexión delgada y anchas caderas de mulata, rasgos físicos que los científicos indican como características de inteligencia en la mujer. A veces ceño fruncido como el padre, otras veces más risueñas, esas que le denotan un semblante noble que me recuerdan la solidaridad y dulzura que tiene esta pequeña morenita que apenas si cumplirá 4 años en diciembre.

Ahora ya casi vencido por mi propio sueño, pienso en el significado del amor mientras la contemplo, dulce y serena como la noche. La relaciono con las maneras y el gentilicio de esa gente maravillosa que me tocó conocer en mis viajes al África Subsahariana. Hice interrelaciones entre su ternura y la gran hospitalidad que recibí en países como Ghana, Benin y Costa de Marfil. Recordé en sus gestos, así como en aquellos otros que me regalaron una vez algunas agrupaciones musicales de Sudáfrica, Etiopía y Guinea Bissau, a quienes tuve la suerte siempre de servir como guía en varios festivales musical de los Pueblos del África.

Se me vienen varias otras comparaciones y definiciones, pero ya estoy agotado como para entrar en grandes raciocinios, se me cierran los ojos y la mente comienza a divagar, se me vienen muchas imágenes y pensamientos, una cascada vertiginosa y acaudalada en recuerdos y vivencias, de los qué en mis sueños, solo quedó como testimonio este inverosímil escrito que a continuación les escribo:

“El paisaje se repite en las plantas de Cacao, en los sembradíos de Yuca y en las plantaciones de Quimbombó; en el mar, el río y la laguna. En la pasión y libertad que rezuman las paredes de bahareque. La conexión, sin embargo, se mantiene clandestina como si los perros de caza la hubiesen llevado a la casa grande donde no podemos entrar.

Falta el nexo con la tierra de los padres. ¿Dónde estarán las jirafas que se asoman a beber con las dos patas delanteras extendidas hacia los lados mientras los hipopótamos enturbian el agua con sus pesados chapoteos?.

¿Dónde los elefantes regando sus requemados lomos con la trompa? ¿Dónde las cebras y los leones? ¿Dónde los pájaros? ¿DÓNDE EL AMOR?.

¿Dónde palpita lo divino? ¿Dónde quedaron los saberes de África?.

¿Será en el ritmo de tambores que marcan los pies de los ancianos en la fiesta del Santo Patrón? ¿Será acaso en la boca de las viejas que se sientan por las tardes? ‘case e la comadre a despellejar a cuanta paloma inocente pase por allí, ¿Por qué quien la manda a tá jugando con esa guarandinga sin guardá la cuarentena? Ahí tá pué, preñá otra vé’, ¿o en el ‘cantío’ que entonan los hombres bien temprano en la mañana, antes de ‘salí a pescá?, porque tamos en luna llena y la mar tá alborotá’.

¿O tal vez en la rezongadera de la mujer que piensa qué va a ‘cociná hoy porque ya el marío tá cansao de tanta carne mechá con arró blanco y tajá’? ¿Será en el repique de las muchachas que tocan tambores de agua en vez de ponese a ‘lavá diuna vé’? ¿O en el de los varones que agarran su mina, su ‘culoepuya y no vamo pa’ la playa porque pa’ lante es pa’ llá’?

¿Será que lo leeremos en el toque del ‘quitiplá’? ¿O en los susurros que se dejan colar entre los labios y las chupetas babeadas del niño que mira como ‘tá de grande si antier namá acabó e nacé’? ¿O más bien en el canto de la niña que imita a su madre cuando quiere que se duerma su muñeco de retazos porque ‘tengo que hacé, lavá los pañales poneme a cosé’?.

¿Dónde estarán aquellos animalitos que nos entretenían en la laguna mientras llegaba la luna? ¿Dónde la jirafa?, ¿Dónde los hipopótamos, los elefantes, las cebras, los leones y los pájaros?. ¿Dónde estarán los saberes de mi África?.

¿Dónde su amor? … ¿DÓNDE EL AMOR?”.

El sueño se interrumpió con el jugueteo mañanero en el teclado de esa chiquitica, si, de mi Sofía Salomé, quien sin saberlo ni haberlo hecho nunca, tocaba la escala cual director de coral de voces que afina todas sus cuerdas. Se volteó, me dio un beso y me regaló esos ojazos negruzcos como el café cerrero, esos que con su brillantez y producto de sus chispazos, me recordaron en donde es que está el amor, mi gran amor. Que si bien se alberga en lo más interno del ser, pues también proviene de esa semillita salida de mis entrañas y que se desdobla para crear otro ser, incluso mejor que yo, y que es la representación divina de mi amor por la vida, es mi ofrenda al verdadero amor y es en sí misma mi legado de existencia sobre este plano.

*Nota inspirada primeramente en la benjamina de este papá, Sofía Salomé Agüero Rodríguez, así como en la ponencia impartida por Beatriz Aiffil en el marco de la bienvenida al Diplomado sobre Saberes Africanos del Instituto de Estudios Estratégicos sobre África y su Diáspora, o mejor conocido como Centro de Saberes Africanos, celebrado en Caracas recientemente.

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1 comentario

Publicado por en 01/11/2011 en Curiosidad, Espectáculo

 

Una respuesta a “¿Dónde está el Amor?

  1. bea aiffil

    15/12/2011 at 10:17 PM

    gracias gustavo,
    no se si te conozco pero aqui te dejo bendiciones para ti y tu familia.
    bea

     

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