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ADIOS KIMOSABI (CAMBIO Y FUERA MUSIÚ)

17 Dic

¿Que como te recuerdo MUSIÚ?, pues me vienes a la memoria vertiendo todo ese conocimiento y amor que tenías hacia el mundo hípico. Recuerdo esos domingos en que de visita en tu casa te alegrabas por los triunfos de afamados equinos. Que alegría mostrabas al celebrar con los triunfos de “Blondy” o “Gelinotte”, o toda esa vivacidad e inteligencia que desarrollabas en aquellas veladas equinas con mi padre, cuando de tu mano conocí por primera vez el Hipódromo La Rinconada. Como olvidar aquella vez que la suerte les sonrió y “pegaron” lo que llaman un cuadro con 6 ejemplares, ese día no cabías en tu propia felicidad al enterarte de que habían ganado la suma de 31 mil bolívares (buen dinero para aquellos tiempos cuando corrían los años 80).

Hoy, al enterarme de tu partida, te recuerdo tocando gaitas en navidad, porque así he de recordarte, como ese gran músico con una “guataca” increíble para el cuatro, el órgano, la bandola, así como para cualquier instrumento musical que te pusieran en las manos. César, te recuerdo bonachón y reservado, de buen trato y de actuar callado, respetuoso de tus familiares y sobretodo con tus sobrinos. Siempre tan tú, tan MUSIÚ.

Hombre respetuoso y prudente que de tan reservado que eras sólo de adulto conocí tu verdadero nombre, porque para todos los que te conocimos, tu nombre siempre fue tu apodo, ese que también y de manera justa definía tu humanidad. Recuerdo que un día me contó alguna vez mi madre que tu mote surgió casi al momento de tu nacimiento, ya que supuestamente eras tan blanco, tan rojizo y tan rollizo, que mi tío, César Pérez Lavieri, tu padre, comentó que tenías la semblanza y el porte de todo un “Musiú”.

Para aquellos amigos no venezolanos, o para quienes no conozcan el significado de tal palabra o apelativo, “Musiú” es la deformación de la palabra francesa Monsieur (Señor), esa que el venezolano en una derivación de su escucha y de su onomatopeya, de manera folclórica y muy nacionalista le dio un cambio que le imprimió a su significado un nuevo cuño. Un “Musiú” para nosotros se refiere a aquel extranjero o inmigrante, sobre todo aquellos de origen europeo (entre estos últimos fundamentalmente a los de procedencia portuguesa, a los que erróneamente se estereotipa con la profesión del panadero), a quienes se les reconoce por su distinto fenotipo, por su forma particular de hablar el idioma español así como por sus costumbres y modismos culturales que los hacen diferentes.

Al respecto debo indicar que César Antonio Pérez Pérez sólo tenía de “Musiú” aquellas características que poseía de niño, porque al contrario de lo que se piense, en su personalidad y proceder diario era más bien un digno representante del gentilicio y el costumbrismo venezolano. Era hombre de gustos sencillos, amante del pan con mantequilla y queso mojado en el café con leche, sí, mojado en su infaltable café, el de la mañana, el de la noche, el de toda hora. Como buen venezolano también era ferviente y apasionado fanático del béisbol, sobre todo de sus siempre amados NAVEGANTES DEL MAGALLANES, equipo del que me llegó a decir una vez que según su criterio era más grandes que los mismísimos Mulos del Bronx (los Yankees de Nueva York), otro de sus conjuntos deportivos adorados.

Recuerdo las pláticas donde me hablaba de la radiodifusión de los años 60 y 70, de su admiración irrestricta por Renny Ottolina, por los programas unitarios así como de las novelas de gran factura de esos tiempos. Me vienen a la memoria sus conversaciones cuando hacía referencias a los intringulis de la farándula venezolana, esos que vio desde adentro cuando fue técnico audiovisual en la empresa “Video Móvil” o VENEVISION.

Hoy, en el día de tu partida, te recuerdo como al Yankee Clipper, esa rutilante estrella del béisbol de las Grandes Ligas estadounidenses llamado Joe DiMaggio, el ídolo deportivo de tu infancia. Te percibo en tus convicciones y en la forma de trato hacia quienes te rodearon, para con tus familiares y sobre todo hacia las damas, te voy a ver siempre como ese ser humano tan grande y tan ejemplar como en el deporte lo fue el “Gran Joe”.

Tu educación y caballerosidad siempre las llevaré conmigo como aquel otro legado que permanecerá en recuerdo a tu memoria, en honor a esa dignísima historia de la que me hablaste en aquel concurrido restaurante mexicano-caraqueño (Tequilibrio) hace sólo unos pocos meses. Esa confidencia de hombre grande que sabré guardar entre nosotros pero que de seguro estoy que DIOS habrá tomado debida nota y sabrá valorar altamente a la hora de ubicarte.

Ya estás en otro plano, en uno que no sé como será, pero del que sé que si en él eres como fuiste en este otro, pues entonces allá estarán contando contigo KIMOSABI. Yo seguiré viéndote como ese LLANERO SOLITARIO de las ideas utópicas, ese soñador quien siempre se mantuvo fiel a sus principios, sus sueños y forma de ser, ese que a pesar de que otros no lo entendieran o le reclamaran se mantuvo incólume hacia sus creencias. Tal vez ya te re-encontraste con TORO, con mi tío Nelsón Pérez Pérez.

Si me estás leyendo desde arriba (o en donde sea que quede el lugar donde te encuentres) y si además estás con mi panita Nelsón, les pido encarecidamente que como buenos paladines de la justicia que siempre fueron, “metan la mano, intercedan y de ser posible, se conviertan en los custodios y protectores de la familia”, sobre todo en tiempos tan acuciantes como lo que estamos viviendo hoy en día.

Chao Kimo, descansa, no sin antes despedirme como siempre lo hacías tú, CAMBIO Y FUERA.

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4 comentarios

Publicado por en 17/12/2011 en Historia, Opinion

 

4 Respuestas a “ADIOS KIMOSABI (CAMBIO Y FUERA MUSIÚ)

  1. Naymara

    19/12/2011 at 10:02 AM

    Primo hermosisimas palabras…..!!!!

     
  2. guftahot

    26/12/2011 at 2:20 PM

    Gracias prima, no había podido responderte porque he tenido problemas con la aplicación de esta página en el teléfono móvil. Sólo quise plasmar lo que recordaba de él para que su partida no quedase en el anonimato en el que quedan los “adioses” de nosotros las personas de a pie.

     
  3. Marianela Perez Perez

    26/12/2011 at 3:24 PM

    Grcias Gustavo. Por esas palabras tan hermosas para mi hermano. No tengo palbras para describirte lo que senti cuando lei todo esto. Con lagrimas en los ojos te digo que esta partida me ha afectado mucho. Solo Dios y el saben que es asi. Que Dios lo tenga en su gloria y descanse en paz. Un abrazo.

     
    • guftahot

      26/12/2011 at 3:52 PM

      No puedo ni imaginarme por lo que estás pasando, pero si de algo puede servir esto que te voy a escribir, quiero que sepas que él en las varias oportunidades que salimos y compartimos durante este año, me indicó lo agradecido y conforme que estaba con todo lo que hiciste por él, por apoyarlo y estar al pendiente de sus cosas cotidianas. Fuiste un Oasis en la gran soledad que sentía allí en ese sitio.

       

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