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LA BIPOLARIDAD ELECTORAL Y POLÍTICA DEL VENEZOLANO

07 Feb

Para mí ese día siempre será más recordado porque apenas si me faltaban un puñado de días para comenzar clases en el primer semestre de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Estaba pasando vacaciones en una populosa urbanización caraqueña, en casa de dos de mis queridos primos hermanos, cuando en la madrugada de esa jornada, mi tía y madrina Lilian recibió una llamada que despertó y alertó a toda la casa. Era extraño para mí en esos días madrugar en esa casa, acostumbrado como estaba, a pararme tarde, ir a jugar béisbol un rato con los panas de la urbanización, caimanear algo de volleyball o baloncesto con chicos venidos de otros lados, o incluso esperar hasta la tarde para ir al boulevard o a una que otra rumba nocturna.

Justo la noche anterior habíamos estado en una fiesta, de esas a las que frecuentemente te invitan cuando estás de visita en otros lares. Debe ser por ello que poco podía prever la real dimensión de lo que ocurría a muy pocas cuadras de donde me encontraba pasando mis ferias. Todavía estaba soñoliento cuando mi madrina, con voz preocupada y algo nerviosa, nos pidió que encendiéramos el televisor. Con los primeros reflejos de los rayos catódicos, unas tanquetas en una penumbra era lo único que se percibía, ¿Qué será eso?, me dije, hasta que de pronto, ya con una mayor nitidez de la imagen que quedaría grabada en mi memoria para siempre, me percato que la mencionada tanqueta se enrumbaba hasta subir por unas de las escaleras del Palacio de Miraflores, impactando posteriormente con una de sus puertas. No lo podía creer, con esa sola imagen me terminé de despertar en un sólo tirón.

¡Que vaina es esta! le dije a mi primo KIKE, quien de seguidas le comentaba a mi tía que estaba al teléfono antes de proceder a despertar a mi prima Nailé, quien todavía se encontraba en el quinto sueño. Estaban dando un GOLPE DE ESTADO, algo de lo que sólo había leído y escuchado tanto en documentales así como en clases de Historia Universal o Historia Contemporánea de Venezuela. CARAJO, pero si ya no es una película, no estamos en clase de historia, los protagonistas no responden a otras nacionalidades, a otras culturas. Pero si es aquí la cosa, en Venezuela es la vaina, ya va ¿Será que estoy soñando?.

Se había roto de esa forma, a través de tanques, fusiles y revólveres, de manera violenta, no sólo mi sueño, que era lo de menos, se estaba acabando (o por lo menos se intentaba) y por la vía militar, con un modelo bipartidista que para la fecha ya llevaba 34 años “alternándose” el poder político y económico en el país. Hay quienes piensan, incluyendo al primer mandatario actual (principal cabecilla de aquella asonada) que ese sistema bipartidista duró 40 años, cuando lo cierto es que fue ese punto inflexivo de nuestra historia, 04 de febrero de 1992, el que daría el puntillazo final de esa periodización histórica que nosotros los venezolanos, pero principalmente los expertos, hemos definido como el Pacto de Puntofijo (o Puntofijismo).

En todo caso, a pesar de las divergencias, ahí están los documentos probados de la historia contemporánea de Venezuela para verificar y avalar lo que aquí les digo, ya que si bien es cierto que en las elecciones presidenciales de diciembre de 1994, Rafael Caldera (fiel representante de aquel modelo anterior) resultó ser ganador ajustado de los comicios, tampoco es menos cierto que su triunfo se debió a que como buen zorro político, pescó en el río revuelto que generó en el país la mencionada intentona golpista, pero por sobre todo, al hecho de que pudiese romper con COPEI, su partido de toda la vida, ese que conjuntamente con Acción Democrática conformaba la Guanabana del Status Quo, fruta ya podrida a la que dejó de lado renunciando así al pacto bipartidista, siempre con la intención y finalidad última de ascender de nuevo al poder que da la primera magistratura nacional.

Nadie puede rebatir que una parte importante del electorado le dio su respaldo por el hecho de lanzarse a las elecciones con el apoyo de una inverosímil coalición de pequeños movimientos y fracciones políticas a las que terminó denominándose como EL CHIRIPERO. Ello quiere decir que ya para 1994, a sólo dos años del alzamiento militar, los sucesos de febrero de 1992 sirvieron como la válvula de escape que muchos sectores nacionales buscaban para acabar con una forma de gobernar que incluso antes de los sucesos del CARACAZO, en 1989, ya querían culminar como pueblo, como sociedad civil, como nación.

La situación de aquel momento, era en parte parecida a la de ahora, se buscaba acabar con un modelo ineficiente, altamente corrompido y asfixiante para la democracia, sólo que como hoy, la excesiva IRRESPONSABILIDAD, LIGEREZA, Y POCA MADUREZ POLÍTICA DEL VENEZOLANO, nos llevó por los mismos derroteros que hemos estado destinados a repetir a lo largo de nuestra historia republicana.

Siendo así, lo que ocurriría en Venezuela en 1993 y 1998, respectivamente, no podía terminar sino de la manera en que término, con unos procesos electorales por demás atípicos y sui generis, tan sui generis como siempre ha sido nuestra conducta cívica y ciudadana. Procesos en los que quedó patente la BIPOLARIDAD ELECTORAL Y POLÍTICA de los votantes, y me refiero a todo el universo de electores, quienes siempre se mostraron más emotivos que reflexivos, más pasionales que comedidos, plagando sus decisiones de elementos subjetivos y no impregnándolos del conocimiento real sobre las personas a elegir.

Fueros elecciones motivadas por el elemento castigo que siempre ha afectado a nuestra historia contemporánea y cuidado si no a toda nuestra era republicana, de poco análisis, de mucha visión cortoplazista sin conocimiento claro y exacto de las propuestas de por quien y por qué se vota. Con esta cantidad de elementos, unos más negativos que los otros, no nos podíamos destinar a nosotros mismos sino a tomar la PEOR elección de las posibles, no sólo en 1993 sino en 1998.

Lo más triste, paradójico e insólito, es que esos mismos que en aquella época hablaban y presionaban al colectivo diciendo que votar por el candidato que representaba “su visión de cambio y modelo” era la única alternativa, te increpaban diciéndote que ello era casi obligatorio. Todavía recuerdo sus muy débiles argumentos: “que por más malo que ese personaje resultase, siempre gobernaría de mejor manera que los candidatos del puntofijismo.”

Son esas mismas personas, tan erradas como en aquella oportunidad, quienes hoy no recuerdan su posición política de hace 13 y 18 años, respectivamente. Son ellos los que en un cambio de -360 grados (o sea hicieron el circulo para caer en la misma conducta, pero de forma más negativa aún), quieren seguir remarcando y “remachando” en sus mismos errores del pasado. Siguen pretendiendo presionar, ahora con muchísima más violencia y agresión de verbo, para que el resto del colectivo vote como ellos quieren que voten.

Han llegado al paroxismo de creerse superiores a quienes no piensan como ellos, porque todo lo que no conciben como correcto no es válido. El que no piensa como ellos es MONO O BRUTO, por un lado, o ESCUÁLIDO, OLIGARCA Y APÁTRIDA, por el otro. Si no piensas como ellos te atacan, te apartan, te excluyen, te quitan el habla.

En estas casi dos décadas posteriores a aquel hecho de febrero de 1992, no se dan cuenta que su radicalismo y su BIPOLARIDAD POLÍTICA ELECTORAL les nubla la razón, esa que les hace buscar siempre al Mesías Criollo que creen que saldrá de la nada, y que como David Copperfield, haga las magias y malabarismos necesarios para resolver los problemas de 200 años de muy malas gestiones gubernamentales.

No se dan cuenta que esa BIPOLARIDAD se les ha incrementado a la “N” potencia, les hace más daño a ellos que al resto de los ciudadanos, los mantiene permanentemente envenenados, incluso los hace tan ciegos, que hasta desconocer la historia pretenden. Los nubla de tal manera que es casi imposible que analicen sus posibilidades a conciencia (incluso algunos me han llegado a decir que el voto conciencia vendrá después, pero que por ahora hay que sacar al tipo).

Es así como luego de tantos años, dos décadas de infortunios, desasosiegos y malas decisiones, en vez de sentarse a concienciar una decisión serena, reflexiva, inteligente, de esas que supuestamente vienen con la experiencia que te dan los momentos vividos, los errores y la edad, resulta que más bien, por el contrario, se notan como personas mucho más emocionales y ansiosas que hace 13 años. Se evidencia en la violencia de su verbo, ese que daña mucho más que en aquella época, en sus actitudes y razonamientos, más descontrolados y agresivos incluso que en aquel momento.

Ya ni siquiera algún momento de reflexión se toman para moderar lo que escriben, se desbocan y se hacen presa de las matrices de opinión de las jefaturas de prensa de ambos bandos, sin sentarse a decantar y retamizar lo que les están vendiendo. Algunos incluso, de tanto inyectarse odio y veneno (ese mismo que también le trasladan a sus hijos, familiares y amigos) están al borde de la “insania emocional, mental e intelectual”. No respiran otra cosa que no sea su pasión y el activismo político. Hace mucho que dejaron de darle la real importancia a otros aspectos de la vida que son tan o más valioso que su otra parte política, esa que les quita hasta el sueño.

Siendo así, es un acción mucho más que imposible, aquella en la cual puedan si quiera entender que hay gente muy distintos a ellos, que en Venezuela también se alberga una grandísima legión de electores que no están CON NINGUNO DE LOS BANDOS ENFRENTADOS. Eso es casí imposible de concebir por los radicales tanto de la MUD como del PSUV. Para ellos no existe un más allá de sus lamentables enfrentamientos y diatribas ideológicas. A esas personas distintas a ellos (entre las cuales yo me incluyo), las llaman despectivamente NI-Ni, calificativo que tratan de convertir en un concepto peyorativo al extender su definición a algo más allá de lo que siempre fue, es y será, UN CÚMULO DE PERSONAS QUE NO ESTÁ DE ACUERDO NI CON UN BANDO NI CON EL OTRO.

No voy a mencionar la cantidad de improperios que nos endilgan tan elevadas partidarios de las toldas enfrentadas, esos quienes dicen tener el “derecho” de reclamar, criticar y hacer lo que se le venga en ganas sólo por decir que si apoyan a una fracción política. Esos que a su vez piensan que la única forma de expresarse electoral y políticamente es a través de un voto, los que desestiman la intencionalidad o lo que quiere decir en esencia una alta abstención o un voto nulo. Creo que en su ansiedad y su parafernalia de corta vista y cortoplazista, poco pueden entender que significan esas acciones, las actitudes y las opiniones que disienten de sus criterios.

Tan poco entienden, tanto les cuesta percibir que hay una tercera vía, que ni siquiera han comprendido esa gran verdad histórica venezolana que nos indica que desde que existen procesos y comicios de elección popular en nuestra nación, en la casi totalidad de ellos (por no decir en todos) los mayores porcentajes de cada votación se los ha llevado la abstención, la cual nunca ha bajado del 30% en sus expresiones más reducidas.

Para estos señores de la MUD y el PSUV, pasan los años, corren las décadas, quedarán asentadas centurias, y todavía no comprenderán el motivo de tal intencionalidad de los que no nos comemos sus propuestas. Siendo esto tan cierto y tan elocuente, no pretendo ser yo quien se los diga, ni un millón de Einstein se los podría hacer entender. En todo caso, lo que si haré, es responder a esos familiares y amigos quienes han pedido mi razonamiento del por qué yo escribo sobre la BIPOLARIDAD ELECTORAL EN LA POLITICA QUE SIEMPRE HA TENIDO EL VENEZOLANO, y en que me sustento para ello.

Mi respuesta no puede darse de una mejor manera, sino reproduciendo dos textos sobre el pensar de una señora y su familia (así como diversas otras a lo largo de la geografía venezolana), sobre un mismo hecho histórico, en su antes, su transcurso y su después (todo ello en un intervalo de 20 años, período que a nivel cronológico puede considerarse como corto, si a los anales de la historia de una país nos referimos). En ellos verán, palparán y analizarán, cuan acomodaticias, manipuladoras e irresponsables pueden ser las intenciones políticas de muchos venezolanos, esas que significan y se traducen en intenciones de votos, las que son tan cambiantes, como lo son sus intereses.

La verdad hay que decirla (en este caso escribirla), sin ningún tipo de matiz e interés político. Hay que reflejarla con la máxima exactitud histórica, duélale al bando que le duela.

TEXTO 1

Miércoles, 5 de febrero de 1992.

Juan: ¿Y qué fue lo que pasó, mujer? Ayer no pude cogé el autobús y todo estaba cerrao. Me tuve que quedá en case tu suegra.

María: Nada, que parece que unos militares se amotinaron.

Juan: ¿Qué? ¿Un golpe de Estado?

María: Caramba, viejo, yo no sé si se llama así, lo único es que al mediodía uno de ellos apareció en televisión, un teniéntico, parece que era el jefe de la cosa porque llamó a los alzaos del interior a rendirse. Pobre hombre, a ese le van a dar más peinillazos que bueno pues…

Juan: Qué peinillazos, vieja, en estos tiempos la cosa como que es con electricidad, que se prepare. Yo te lo dije a ti, este año febrero es bisiesto así que no esperes que la cosa pase como si nada.

María: Y ese militar… ¿será de los buenos o de los malos?

Juan: Si se alzó contra Carlojandré, tiene que ser de los buenos, por lo menos de los nuestros. ¿Qué es lo que dice el periódico?

María: Parece que entraron a Miraflores por el presidente pero él y que no estaba ni en Miraflores ni en La Casona, ahí hubo tiro limpio. Y muertos. Las paredes quedaron como colador. El Carlojandré se debe haber hecho en los pantalones.

Juan: Mira, vieja, aquí todo el mundo estará de acuerdo con esos militares porque qué va, así no podemos seguir. La gente muriéndose de hambre y sin esperanzas. Si protestamos nos sacan las ballenas, rinocerontes y todas esas lavativas que inventaron pa’ reprimirnos. Lo protestamos empezando su gobierno y ¿fíjate ahora? Falta poco pa’ las elecciones y ni los mismos militares aguantan.

María: El hombre es flaquito, mi amor, tiene cara de nosotros y usa boina roja. Dijo que vendrán nuevas situaciones y que el país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor…

TEXTO 2

Sábado 04 de febrero de 2012

Cadena que tanto María como Juan enviaron a todos sus familiares y allegados, justo el mismo día que se cumplían 20 años de aquel hecho, pero sobre todo, de los pensamientos y opiniones que sobre el mismo tuvieron aquella vez:

Juan y María: “¿Hoy celebraremos qué?, ¿Que el 80% de los fallecidos fueron soldados que no llegaban a los 19 años?, ¿O que vinieron a Caracas aquella madrugada y los recibieron a plomo y ni siquiera sabían que ellos estaban dando un Golpe de Estado?, ¿O celebran que en la toma de Venezolana de Televisión (VTV) mataron a 8 personas de los cuales 2 eran vigilantes y 6 eran técnicos de guardia?, ¿Celebran la victoria de 20 fusiles contra 2 revólveres?, ¿O será que celebramos los muertos en el extinto Peaje de Tazón, donde murieron padres y madres de familia que su único pecado fue estar de guardia esa noche para cobrar un peaje?

Como cambió la opinión de estas personas de aquella fecha hasta el presente. En aquella oportunidad prefirieron hablar de ciertos elementos y detalles, desconociendo estos otros que ahora arguyeron hace 3 días (los que dicho sea de paso, fueron ampliamente reseñados por los medios de la época y por los de ahora). ¿A qué responde que hoy si tengan intereses en que los mismos sean conocidos y sean del dominio público?, ¿Por qué un cambio tan radical?, 180 grados de radicalismo y de moverse de un extremo opuesto al otro. ¿En donde quedó por lo menos el centro de esas personas?, porque creo que el norte, hace muchos años que lo extraviaron en el Azimut de sus vidas.

Quiero culminar con la última frase de lo escrito por Juan y María, al que por cierto, a diferencia de aquel primero de 1992, que aunque lleno de coloquialismos, no poseía la cantidad de errores ortográficos y palabras peyorativas que tuve que limpiar para los fines de esta nota. Decían Juan y María en la última estrofa de su cadena llena de cultura y amor: “Ayúdame a difundir este mensaje para que los jóvenes de hoy sepan “QUE COÑO se celebra”.

En todo caso habría que responderle con otras preguntas: ¿Por qué será que ellos no lo difundieron hace 18 y 13 años respectivamente?, ¿Por qué a sus jóvenes, incluyendo hijos, sobrinos y ahijados, vienen a decírselo de un corto tiempo para acá?, ¿Por qué no antes?, porque si a ver vamos, 5 o 6 años no son nada si de educar y reforzar a tus hijos se trata. Pero en fin, ¿Por qué son tan bipolares sus pensamientos, opiniones y actitudes en lo que a la política venezolana se refiere?. Se los dejo a su criterio para que lo internalicen y tomen sus propias conclusiones.

Ahí les dejo eso

Esta nota fue escrita por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para ser publicada en ”El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook.

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Publicado por en 07/02/2012 en Curiosidad, Historia, Opinion

 

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