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Los Ni-Ni y los abstencionistas: Los eternos subestimados y olvidados que siempre deciden

10 Feb

Algunos se escudan en que nuestra población sólo gusta de acudir a comicios presidenciales (país presidencialista dicen otros), unos más arriesgados incluso han dicho que el venezolano detesta la infinita lista de opciones y nombres de candidatos quienes, cual rebatiña, optan por los cada vez más numerosos cargos de elección municipal y regional. Destacan esos analistas que el elector poco o nada comprende del número de representantes que deben elegir a sus asambleas regionales, a sus consejos municipales o a sus cabildos.

Hay quienes con mayor ligereza indican que la tendencia abstencionista de nuestros electores se debe a una conducta algo floja, que denota una pereza ciudadana y participativa (histórica), esa que tiene que ver más con algo cultural y hasta genético del venezolano, pero muy pocos, por no decir casi nadie, han tratado de ver en esa actitud, cada vez más reiterada, creciente, fortificada y consolidada en el tiempo, una intención, una opinión, una crítica hacía una forma de hacer no sólo política, sino de desarrollar una gestión pública y de administrar una sociedad, esa que sin importar el color partidista y el pensamiento ideológico, no satisface los requerimientos mínimos de un conglomerado que ha llegado a oscilar entre el 35 y el 80% en los todos los comicios electorales del país.

A ese sector de la población, siempre mayoritario, pero a su vez el menos escuchado y al que menos van dirigidas no sólo las campañas electorales, sino los cada vez más débiles e inconstantes planes y programas de los diversos candidatos a cargos públicos de elección popular, les han dado por denominar como los NI-NI, sobre todo en tiempos en que la tendencia es cambiarle los nombres a los movimientos, organizaciones e instituciones, nueva ola con la que intentan, con extrema simpleza, casi que buscando un acto de magia, que se puedan llevar a cabo las grandes y necesarias transformaciones que requiere no sólo nuestra nación, sino nuestra sociedad, nuestra cultura, el colectivo, la comunidad, nuestro gentilicio.

Quienes nos llaman NI-NI, se sienten mejor echándonos la culpa de las consecuencias que para el país ocasionan sus formas de elegir, casi siempre motivadas y sustentadas en la elección emocional. Prefieran señalar al Ni-Ni y al abstencionista pero nunca se toman ni 5 minutos para internalizar como en su mayoría han pasado de un bando a otro, muchas veces con inusitada desfachatez e irresponsabilidad, hasta con un grado de interés e intencionalidad, por decir los menos, MAQUIAVÉLICO.

Esos bandos, que siempre dicen tener la verdad absoluta, hasta se vanaglorian por ser inconsecuentes ideológica y políticamente, están en todos lados (tengo muchos conocidos, amigos y familiares con esas características). Para ellos no es necesario profundizar en sus votos porque han asumido los mismos como un factor de castigo, ese castigo a cortapisas y sin razonamientos, pasionales y hasta sin sentido, el que los ha hecho saltar de Rafael Caldera a Hugo Chávez, de HCH a Enrique Capriles Radonsky, o de Andrés Velásquez a Enrique Salas Romer y de este de nuevo a Hugo Chávez, sin siquiera darse cuenta de lo contradictorio e inconstante de sus decisiones y forma de elegir.

Es el bando de los que van de error tras error, de los que no se dan cuenta que un alto porcentaje del declive y el deterioro secular de nuestro país se deposita en su forma “particular” de elegir. No pueden verlo, no quieren verlo o no les interesa verlo, porque nuestra crisis es a todas luces cultural y estructural (si no, no fuese una de tan larga data), esa que se alberga y se aleja en cada uno de nosotros, los ciudadanos que conformamos la nacionalidad venezolana. No desean reconocer que el modelo o andamiaje de sociedad que tenemos no va a ser reparado por un nombre en específico. No desean reconocer que no hay, ni habrá un mesías para la política cotidiana del día a día de nuestro país, que no hay cambio colectivo y nacional si no se da un gran número de cambios individuales, de conciencias, de educación (y ojo que no sólo es la académica y de hogar, sino la moral, de principios, la ética, todas aquellas que se forjan y se consolidan desde lo interno, desde un plano particular).

A estos bandos enfrentados, que dicen ser la “errónea” mayoría (puesto que con números más adelante les demostraré que no lo son), les digo que votando por votar, que escoger a cualquiera sólo por escoger, por salir de otro que Ustedes escogieron previamente con esos mismos argumentos, no se soluciona nuestra gran diatriba. Les sugiero que cambien primero en su interior, sean más exigentes con Ustedes mismos, más competitivos con su propio ser, sean mejores cada día de lo que fueron ayer. No sigan pretendiendo exigir lo que no dan, no quieran juzgar y culpar a los demás siendo que te comportas igual o peor que tu interlocutor político. Primero entiende que las leyes universales no te pueden dar lo que no te mereces, que no puedes pedir solidez y buen funcionamiento jurídico, social y económico en tu vecindario y tu municipio, cuando ni siquiera lo profesas en casa. No sigas intentando ser rigurosas con tus otros semejantes, pero aplicas doble rasero para ti mismo. En todo caso, comienza por no ser extremadamente permisivo y relajado hacía ti y los tuyos, pero en extremo intolerante, crítico y restrictivo hacia los que son diferentes a ti o piensan diferente.

Entiendan de una vez por todas que hay, no sólo otro bando interlocutor, sino que hay una diversidad de pensamientos, y que como dije en mi nota pasada, no es escuálido, mono, oligarca o gorila marginal aquel que disiente de tus criterios. Deja de pensar que en 5 años, como por arte de la providencia, una sola persona saca adelante una nación, y que si no hace lo que es obviamente imposible, sea esa persona la única culpable del fracaso. Entiende que las grandes culturas han florecido gracias a la constancia de programas que implementaron a largo plazo, con muchos esfuerzos, que para llegar al lugar donde están, pasaron por muchos momentos difíciles, por muchos sacrificios, fue una lucha DE TODOS como sociedad, como nación.

En fin, no delegues tu responsabilidad ciudadana sólo en un simple voto. Tu participación y tu aporte debe rebasar ese muy limitado acto, no puede ser que pienses que con participar una vez cada 5, 6 años (o los que se decidan sean el intervalo de años para elegir nuestras autoridades), es suficiente para creerte que cumpliste con tu nación, hace falta mucho más de tu parte para ello (empieza por ser verdaderamente crítico, no de esos que se dejan llevar por su inteligencia emocional).

Y ya que te piensas parte de la mayoría, como fervientemente lo creen personas como mi muy apreciada y querida canelita (por uno de los bandos), o mi no menos pana y amigo Daniel (representante del otro bando), para que vean que es mejor profundizar y analizar todas las variables y tendencias antes de sentirte victorioso, que es fundamental en política atar todos los cabos, observar todos los escenarios y factores, ponerte desde el punto de vista del otro, les voy a suministrar unos datos procedentes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en sincronía con los del Consejo Nacional Electoral (CNE), esos que me permitan indicarles que no soy el único Ni-Ni y/o abstencionista que conocen en su vida, sino que somos muchos, sólo que silenciosos, ya que no nos gusta agredir e importunar como (vaya) que saben hacer sus respectivos bandos. ¿Saben por qué?, porque no queremos hacerles sentir rodeados, abrumados, humillados, menospreciados. Preferimos dejarles pensar y escoger con conciencia, con tranquilidad, en paz.

Debo decirles que sólo he tomado números y estadísticas entre 1998 y 2012, etapa que por lo reciente y por ser la más polémica y de interés para las partes enfrentados, las que se dicen dominantes en las encuestas, fue la que quise destacar, no sin antes subrayarles que los índices y estadísticas de décadas anteriores, son incluso más gráficas e ilustran de mejor manera como la abstención ha dominado fácilmente el escenario electoral venezolano, desde que se implementó el sufragio universal y secreto en nuestra era republicana.

1) En la Elección Presidencial de 1998, Hugo Rafael Chávez Frías fue electo con 3.673.685 votos. En esos comicios dejaron de sufragar 4.015.962 personas.

2) En 1999, para el Referendo Aprobatorio de la Nueva Constitución Nacional, votaron a favor de esa nueva Carta Magna 3.301.475 electores. Dejaron de votar 6.121.540 personas.

3) En el año 2000, para la el proceso de Re-legitimación Presidencial luego de aprobada la nueva Constitución, votaron 3.830.223 electores en favor del actual primer mandatario nacional. En ese proceso electoral se abstuvieron de votar 5.006.957 electores.

4) En el año 2006, en las Elecciones a la Presidencia de la República, según datos del CNE, se abstuvieron de ejercer su derecho al voto 3.994.380 personas, lo que representó el 25,3% del total de electores. Es importante resaltar que estos datos no concuerdan con los del INE, que reflejaron más del 30% de abstención con respecto al total de votantes para ese año según el Registro Electoral Permanente (REP).

4) En 2007, para el Referendo Consultivo con respecto a las propuestas de modificar la Constitución por parte del Ejecutivo Nacional, 7.107.225 venezolanos no acudieron a sufragar por ninguna de las dos opciones en disputa.

5) En 2010, en los comicios para elegir los Diputados a la Asamblea Nacional, el porcentaje de abstencionistas en los 24 estados del país osciló entre el 29,56 al 41,76 por ciento, siento la tendencia mayor en cada una de las provincias.

Luego de esos datos les pregunto: ¿Seguirán subestimando, menospreciando y dejando de lado a los Ni-Ni y el abstencionismo?, les re-hago otra pregunta ¿Ahora que piensas sobre la verdadera mayoría electoral en Venezuela?, ¿Seguirán creyéndose que son mayoría o apoyan como mayoría a la mejor alternativa posible para Venezuela?, en todo caso ¿Desean seguir recibiendo migajas al votar sólo por lo que hay o desean ser parte de aquello más profundo y de mayor sustancia que exige de cualquier movimientos, la designación de mejores personas y la realización de empresas (metas) factibles, realmente prácticas, modernas y funcionales?

En última instancia les quiero decir algo (eso que puede sonar pedante pero que es igualmente cierto), que mientras no abran los ojos, no escuchen, afinen su olfato ciudadano y colectivo, sean lógicamente reflexivos y usen sus conciencias sin ser presas de sus emociones, no podrán hacer que la abstención se revierta, y mientras eso pase, los Ni-Ni seguiremos teniendo la última palabra.

Esta nota fue escrita por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para ser publicada en ”El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook.

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Publicado por en 10/02/2012 en Culturales, Curiosidad, Historia, Opinion

 

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