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Un Shikoba para ese Sawabona (Sobre estar Sólo)

23 Mar

Estaba haciendo una referencia a través de una de esas redes de contacto que tienen los celulares inteligentes, de esas que son muy populares por estas épocas, acerca de un tweet (tuit) por demás curioso y contrastante sobre el comportamiento que en la actualidad tienen ciertos grupos de mujeres, cuando gracias a una muy querida colega y mejor amiga, llegó a mis manos (mejor dicho, a mis ojos) un texto que creo enriquece, complementa e incluso mejora sustancialmente otros dos escritos de mi autoría que sobre el amor y las relaciones de pareja escribí el año pasado (El Amor en Tiempos de Escapismos y ¿Se puede llegar a conocer el verdadero amor?)

Resulta que yo me hacía eco de una twittera denominada como @QueridaLarissa, quien colocaba en su cuenta: “No culpo a los hombres por haber dejado de ser caballeros, culpo a la mayoría de las mujeres que dejaron de comportarse como damas”, frase que compartí como reflexión a través de una de esas cadenas telefónicas, que si bien tuvo bastantes comentarios de apoyo y de aprobación por muchas de las féminas entre mis contactos, recibió tal vez una de las mejores respuestas que sobre el tema me haya podido dar persona alguna en estas épocas de tantos cambios y transformaciones.

Tanto me cautivo la respuesta, siempre elegante y sobria de esa gran colega y amiga de toda la vida, que me sentí fuertemente motivado a tocar un tema que desde hace un buen tiempo ya no abordaba, tal vez por aquello de caer en la trampa en la que a cada instante caen miles, cientos de miles y millones de venezolanos, quienes ven en el acontecer político y las diatribas sociales de la diaria rutina, un monotema que les encauza y enclaustra sus existencias.

Me respondió Thais Cecilia Suárez con un inusitado Sawabona, ese saludo ancestral africano que indica “Yo te respeto, yo te valoro y tu eres importante para mí”, ese muy elocuente gesto al que prosiguió regalándome un escrito que tiene que ver, y mucho, con la Programación Neuro Lingüística (PNL), pero sobre todo con la transformación y reordenamiento de viejos conceptos y creencias a la hora de enfocar la vida afectiva del ser humano, esa idea que magistralmente creó y redacto el médico psicoterapeuta, escritor y columnista brasileño, Flavio Gikovate, en su obra “Sobre estar Sólo”, tal vez su mejor producción bibliográfica desde sus escritos sobre “Inteligencia Emocional” y su libro “Ensayos sobre el Amor y la Soledad”.

Su obra “Sobre estar Sólo” se internalizó tanto en mí, que decidí reproducírselas íntegramente, y de manera textual, para así compartir con Ustedes esta idea tan precisa como genial y oxigenante, en un mundo tan desvirtuado en sus valores, en el cual parecen haberse perdido por completo los antiguos enfoques que sobre el amor y la afectividad teníamos las personas.

Sobre estar sólo

“No es solo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor. Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.

La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo, está llamada a desaparecer en este inicio de siglo. El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos. Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus características para amalgamarse al proyecto masculino.

La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raíz: el otro tiene que saber lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva, y así todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y poco romántica para más señas. La palabra de orden en este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, algo que es muy diferente.

Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas, y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Ellas están comenzando a darse cuenta que se sienten parte, pero son enteras. El otro, con el cual se establece un vinculo, también se siente una parte, no es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje.

El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó. Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia, el se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral.

La nueva forma de amor, o más amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros y no a la unión de dos mitades, y ella solo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más fuese el individuo capaz de vivir sólo, más preparado estará para una buena relación afectiva.

La soledad es buena, estar sólo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona.

Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas al estar sólo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen. Las relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado. Cada cerebro es único, nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando, para establecer un dialogo interno y descubrir su fuerza personal. En la soledad el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu solo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, él se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.

El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado. No es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces hay que aprender a perdonarse a sí mismo”.

Shikoba para ese Sawabona

¿No les parece una interesante y profunda recomendación?, esa de fortalecerte primero en tu soledad, ¿convertirte en esa parte entera de ti mismo y acabar con el concepto de las mitades?. De seguro siempre les indicaron que la individualidad per se es o era mala, pero ya ven que no es así, primero debes cultivarte como individuo para luego poder engrosar de manera sana y apta a ciertos conglomerados como la sociedad o la colectividad, incluso aquella que no por ser de dos personas es menos complicada, sino que por el contrario necesita de mucho entendimiento, comunicación, espacio y desapego para ser duradera como relación de pareja.

Gracias de nuevo Thais, por regalarme esta hermosa reflexión de Flavio Gikovate, ha sido un gran aporte para mí, el cual sólo puedo retribuirte con un SHIKOBA, otra frase del sur de África que realmente no sé si pertenece a alguno de los 11 idiomas que oficialmente se hablan en Sudáfrica, o tal vez a un dialecto minoritario de esa nación, o de Namibia, Botswana, Zimbabwe, Lesotho, Swazilandia, Mozambique, Malawi,  e incluso Madagascar, esa isla situada al frente de los mencionados países que conforman esa parte meridional del llamado continente madre (La Madre África).

De seguro sabes colega, que SHIKOBA es la respuesta al SAWABONA que me enviaste, así como que se traduce en un “entonces yo significo para ti” (yo valgo para ti en relación al respeto que me has ofrecido y dado). Lo que creo que si no sabes es que esta forma sentida y cortés de responder a un saludo, encierra un mensaje esperanzador de amor, entendimiento y concordia. Además de que pone de manifiesto el hecho de que construimos nuestra identidad no sólo a partir de nuestra propia mirada, sino que también la vamos forjando a través de la mirada del otro, algo que estos sabios seres humanos descubrieron de forma natural, incluso antes de que se ideara el psicoanálisis, corriente del saber occidental que lo enunció como un precepto y conocimiento propio, obviamente por desconocer el legado de estas culturas ancestrales.

Esta nota fue escrita y publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz, para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook

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Publicado por en 23/03/2012 en Culturales, Curiosidad, Opinion, PNL

 

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