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Lo que dejó el Clásico Español (versión para los catalanes)

23 Abr

En épocas donde las cadenas televisivas (y por ende sus periodistas, reporteros, cronistas, analistas y todo aquello que termine en “eros” o “istas” que esté bajo su influjo) subliminan y orientan desde sus redacciones el pensar y la opinión de la colectividad, pues el fútbol no puede ser la excepción, contumaz si es el deporte-espectáculo de mayor arraigo y masificación en todo el planeta.

Siendo esto una verdad clara y evidente, se percibe como una perogrullada el no pensar que la cobertura y posterior análisis del Clásico del Fútbol Español, más aún hoy por ser la liga más mediática y que reune a los dos mejores equipos de la actualidad, hubiese estado impregnada de tanto subjetivismo, parcialidad, excesiva adrenalina, pero sobre todo, de mucha inteligencia emocional por parte, no sólo de los llamados “expertos” análistas internacionales-nacionales de la materia, sino de los mismos fanáticos (tanto merengues como culés y del fútbol en general).

De nuevo las comparaciones y los gustos personales se impusieron con respecto a lo tangible y al hecho cierto de lo acontecido. Otra vez los gustos propios por un estilo, por uno o varios jugadores y hasta por una ciudad u otra, incidió más que la objetividad en la percepción del acontecimiento que se estaba desarrollando. En todo caso, la idea con la que surgió esta nota, es la de desgranar un poco a cada conjunto, en como ello se tradujo en el desarrollo del partido, eso si, siempre tratando de evitar lo más posible aquellos atisbos de parcialidad (buscando escribir desde el más puro y técnico vocabulario futbolístico), y tratando de dejar de lado (lo más posible) el hecho también cierto, público y notorio, de que soy hincha furibundo del Real Madrid.

Siendo así, comienzo la primera de mis dos notas sobre el análisis y las probables consecuencias del último derby español, enfocando mi trabajo en el desempeño del Fútbol Club Barcelona, equipo que al contrario de lo que los analistas nos quisieron vender, tenía mucho menos que perder en esta confrontación liguera. En mi concepto, Josep Guardiola (para quien la liga estaba perdida desde hace al menos 2 meses) siempre estuvo claro sobre cual era su prioridad en esta temporada, luego del andar irregular de su equipo en la liga: la búsqueda por segundo año consecutivo, del trofeo de la UEFA Champions League.

Aquellos que decían que Pep se refería a la renuncia verbal a la LFP como un simple juego de palabras para transferirle la presión al Madrid, no conocen el verdadero talante del entrenador catalán. Guardiola, aunque muy prudente y diplomático, siempre es frontal y va con la verdad de sus pensamientos al estrado de las conferencias, mucho más aún desde que los propios tropiezos de su equipo en el torneo local, le llevaran a estar por debajo con una diferencia de 13 puntos con respecto a su enconado rival.

Bajo ese enfoque, sobre la base de que Guardiola siempre visualizó el torneo español como algo totalmente perdido (llegó a decir que a pesar de que ganaran el derby, el Real Madrid todavía tenía la primera opción de titularse en sus manos), opinión en la que además no varió ni siquiera cuando se colocaron a sólo un punto; era de esperarse que ante la inminencia de un duro partido de eliminación en la UEFA Champions League (UCL), apenas 72 horas después del clásico, que el Barcelona se decantara por administrar y reservar más sus fuerza, sus recursos y sus jugadores, siempre con la mira de utilizarles en su encuentro continental ante el Chelsea (su más importante y verdadera prioridad actual).

Para nadie es un secreto que para los equipos más poderosos del viejo continente, el máximo torneo de clubes europeo tiene mucha mayor valía y prestancia que las mismas ligas locales, así sean estas la inglesa, la española, la alemana, la italiana o la holandesa.

Y así fue, porque Guardiola trató de sorprender con su alineación titular (a ver si el riesgo le daba resultados), basado como en anteriores ocasiones, en la confianza de haberse impuesto o empatado en los 6 clásicos previos. Para ello colocó a dos jugadores canteranos como Christian Tello y Thiago Silva, reservándose para el juego de vuelta de la UCL, a varias piezas claves de cara a su enfrentamiento con el conjunto inglés, mañana martes. En ese sentido, conociendo de antemano las prioridades de Guardiola, a mí nunca me sorprendió la no inclusión de Gerard Piqué, Cesc Fabregas y Alexis Sánchez en el cuadro titular.

La gente pareció olvidar, pero sobre todo los sesudos analistas, que Pique acaba de salir de una lesión que lo tuvo alejado del terreno de juego por 3 semanas. Recientemente jugó apenas su primer partido luego de esa lesión y tras recibir un alta médica, partido en el que se le notó algo lento y descoordinado con respecto a sus compañeros de la zaga (le falta mucho para estar a tope).

Sobre el hecho de haber relegado a Fabregas y a Sánchez al banquillo, no tiene que ver ello con otra cosa que no sea el evitar arriesgarlos y darles descanso según el sistema de rotaciones que Guardiola viene implementando desde que fue designado director técnico del cuadro catalán. En ese sentido debo repetir hasta el cansancio, que el objetivo principal del Barcelona es conquistar la segunda Champions consecutiva, algo que no sucede en Europa desde que se implementó el nuevo formato de esa competición.

Creo que en ese aspecto, hizo bien el Pep al priorizar la Champions, si siempre pensó que a pesar de ganar el derby, igual no les alcanza para obtener la liga (simplemente enfocó y concentró sus armas en lo más importante para él). Es por ello que yo entienda que acudió de nuevo (y como siempre lo hace) a un sistema de rotaciones que es el secreto del ritmo endemoniado y arrollador con el que su equipo domina a Europa y el mundo por estas fechas. Y digo esto porque parece que incluso muchos de los fanáticos barcelonistas no han terminado de comprender que los únicos jugadores titulares indiscutibles del equipo para Pep son: Victor Valdes, Carles Puyol, Dani Alves, Xavi Hernandez, Andres Iniesta y Lionel Messi; que el resto de jugadores para el técnico de Santpedor pueden entrar y salir indistintamente, más aún en una plantilla que por ser tan corta, necesita mucho de los relevos y descansos, más aún luego de las duras ausencias de Abidal (por trasplante de hígado) y Villa (por lesión).

Sobre la inclusión de Tello y Thiago, también hay por detrás una decisión muy lógica y racional. Christian Tello es un jugador en extremo veloz que ya ha demostrado su frialdad y facilidad para el gol con el primer equipo de los azulgranas, incluso en la Champions League. Buscaba Guardiola una alternativa interesante, pero sobre todo fresca, para que se internara por un flanco donde Arbeloa nunca ha terminado de convencer. Supuso el técnico (no sin razón previa) que el canterano le ganaría el pulso del partido al lateral madridista, algo que siempre había sucedido en los partidos anteriores con otros jugadores.

La apuesta de Thiago, al igual que la de Tello, como dije antes, también responde a la necesidad de rotar jugadores, pero sobre todo al hecho de darles más responsabilidades e irles curtiendo en este tipo de partidos, siendo que son dos de los jugadores que están llamados a encargarse en el futuro cercano, del relevo generacional del club. La mayoría de los entendidos, y no pocos fanáticos culés, dicen que Guardiola se equivoco en colocarlos, sustentándose para ello en decir que Tello no esta para estos partidos y que Thiago ralentizo el juego, que era un partido para “pesos pesados” como Pique, Fabregas o Sánchez.

Yo no estoy de acuerdo con esa visión, en principio porque soy de los que opina que es en este tipo de compromisos que las más jóvenes promesas deben ser probadas, donde se puede observar si son capaces de dar ese salto de calidad requerido. Además que en su descargo debo añadir, que Guardiola no podía vislumbrar con anterioridad el que Christian Tello fuese bien controlado por Alvaro Arbeloa, quien en esta oportunidad, a sabiendas de la velocidad del joven jugador, le daba siempre hasta un metro de distancia para marcarle y no perderle en la carrera.

Tampoco pudo preveer el Pep, que contrario a la alta eficacia que anteriormente había demostrado este canterano, fallara dos o tres disparos (siempre hubo alguien para incomodarle), cosa que si observamos con objetividad, estuvo muy en sintonía con lo que ha mostrado todo su equipo en los dos últimos juegos.

Con respecto a Thiago Silva, lo vi colaborador, tratando de darle la pausa al equipo que el Barcelona perdió luego del primer gol encajado, intentó sosegar para dar el pase correcto y devolver la tranquilidad a sus filas, algo con lo que no pudo, pero que no fue nunca su culpa sino de otros “más experimentados”. Esto va para aquellos que indicaron que su alineación lo que hizo fue restarle velocidad y claridad mental al juego azulgrana, para mí algo muy alejado de ser cierto.

Con esto respondo a quienes indicaron que el Barcelona dejó ir el partido por no haber incluido en el cuadro titular a Pique, Fabregas y Sánchez. En mi opinión esto no fue lo que incidió en el resultado adverso, sino que el mismo se gestó en pequeños detalles tácticos pero al igual notables, de los cuales les voy a escribir a continuación:

  • Línea defensiva de 3 débil e ineficiente. Se nota que Adriano no puede hacer ese papel mixto de defensor central – lateral, ni por contextura física, ni por fuelle, ni por técnica. El Barcelona allí reciente y padece su labor, que si la hace Javier Mascherano por el otro lado e incluso lo hizo Eric Abidal cuando le fue requerido (hoy alejado de las canchas). En este punto debo insistir que a Piqué no le colocó porque no llegaba a tono para un juego tan difícil, preservándole para el juego contra el Chelsea.
  • Nadie hizo o hace mención al hecho de que ya Carles Puyol necesita su relevo generacional. En mi concepto este gran jugador, a pesar de su lucha incansable, ya comenzó el descenso físico natural de todo ser humano, cosa que quedó en evidencia en el gol de Khedira del minuto 13 del primer tiempo. Simplemente no tuvo arrestos ni fuerzas para bloquearlo. Aquella época de los Puyol-Marquez, Puyol-Zambrota, Puyol-Pique y Puyol-Mascherano, parecieran estar llegando a su fin. Reconozco de nuevo lo increíble de su tenacidad en el tiempo, pero ya su merma se va notando cada vez más.
  • Otro error de Guardiola fue al colocar a Dani Alves como extremo derecho. Según mi parecer, Pep confió en demasía o sobrestimó las capacidades del brasileño en sus desdobles en ataque. Alves como lateral que se suma en delantera aporta y mucho, pero como interior derecho no sorprende a nadie. A ello se sumó que, contrario a todas las expectativas, Fábio Coentrao tuvo un partido excelso y no permitió que el jugador canarinho le pasase siquiera una vez.
  • Con respecto a los cambios, el que se dio de Pedro por Adriano, ya ocurrió con el equipo en una sorpresiva e inesperada desventaja, por lo que el entrenador, con la imperiosa necesidad de al menos conseguir el empate (daba igual perder por dos o por más) sacrificó a uno de los jugadores de la línea defensiva de 3, para sumar a más efectivos en ataque.
  • El cambio de Fabregas por Tello, si bien buscó dar mayor puntería de cara al arco rival, pareció muy tardío, apenas faltando 9 minutos para el final del partido (se entiende ese retraso en parte por el hecho de querer resguardar lo más que se pudiera al ex-Arsenal y por la justeza de la plantilla). 

Pero no todos los cambios estuvieron errados, si bien pareciera a simple vista que los tres llegaron muy tarde, hay que recordar, como lo indiqué antes, que en el caso de Alexis y Cesc, el entrenador culé quiso darles el mayor de los descansos, ya que probablemente ambos serán titulares en el juego de Champions (meta prioritaria para los catalanes).

Con todo y todo, el cambio de Sánchez por Hernandez estuvo para mí muy acertado (criticado para la mayoría), en principio porque “el cerebro” del cuadro culé no tuvo ni de lejos su mejor partido (sin mucha creación y con poca colaboración en los relevos y las asociaciones), y en segundo lugar porque fue precisamente el chileno quien al recién ingresar a la cancha, marcó el gol del empate transitorio para el Barcelona.

Ya analizadas las aristas principales que pudieron degenerar en la segunda derrota de los catalanes en la era Guardiola contra el Real Madrid de Jose Mourinho, para mí el problema central de este Barcelona (temporada 2012) es la excesiva centralización del juego. Es a todas luces inocultable que el conjunto depende exageradamente de Lionel Messi para destrabar partidos. También es cierto que ya se ha hecho predecible el hecho de que siempre intenten llegar con balón dominada casi que hasta dentro del arco contrario. Obviamente que ante tal evidencia, su esquema comience a dejar de funcionar frente a equipos que ya les han enfrentado lo suficiente (caso del Real Madrid y el Chelsea) quienes ya conocen al dedillo el sistema implementado por el barca, hecho este que les permite reducir sustancialmente la generación de posibilidades en ataque, cortarle los circuitos de juego, pero por sobre todo, desnudarles en la carencia de variantes a un equipo con una plantilla muy corta y con limitado número de efectivos.

El Barcelona necesita con urgencia unos 2 o 3 jugadores (como mínimo), recuerden que perdieron a David Villa y Eric Abidal por el resto de la temporada, siendo que el último tal vez no juegue más nunca un partido de fútbol en su vida. El cuadro culé necesita si o si, al menos un defensa central de envergadura (alto y de corpulencia) que les ayude a reducir los riesgos de gol que les generan por vía aérea. Como dije más arriba, Puyol ya está viendo el ocaso de su carrera, y Mascherano, que aunque lo ha hecho bien en esa función que le es prestada, da un handicap grandísimo a balón parado por lo corto que es de estatura (recordemos que el juego áereo y las jugadas a pelota parada, son el talón de Aquiles del cuadro azulgrana en todas sus áreas, incluyendo el ataque).

Otra necesidad imperante y casi obligatoria, es la contratación de un delantero centro, un auténtico nueve de área, un killer al estilo de los Samuel Etoo y Ronaldo Nazario de un pasado no tan lejano. Sin esas piezas, a este Barcelona actual se le irá descifrando cada vez más y de mejor manera, será más predecible y fácil de controlar, ya que es un cuadro en el que si no anota Messi, pareciera que ni Dios lo hace. Las imágenes de los fallos obscenos y los errores al ataque mostrados por los catalanes en Stamford Bridge, fueron poco menos que lamentables.

Sinceramente ya no les alcanza con el temor previo que dicen infundir. Ni con un 65% o 70% de la tenencia de la pelota llegarán a algo si no tienen una mejor definición. Igual pasará si no pueden controlar de mejor manera los saques de esquina, los centros y los tiros libres de los conjuntos rivales. Por todo ello, es que para los culés es prioritario que le den mayor flexibilidad no sólo a su esquema táctico, sino a su juego, dejar de centralizar su esquema (que en los últimos 2 encuentros se ha parecido más al de aquella Colombia del mundial de 1990, siempre por el medio y con toques anodinos y aburridos), ser más creativos, con la búsqueda de más variantes y nuevas opciones, tanto en ataque como en defensa (sólo Puyol va bien en los remates de cabeza hoy en día), y ello sin la necesidad de que pierdan su estilo y personalidad que les caracteriza.

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Publicado por en 23/04/2012 en Deportes, Opinion

 

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