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Caminando te encontré y supe que me amabas

28 Ene

DiosHabía decidido no usar el carro hoy, por miles de factores, quería estar más cerca de lo cotidiano, de la gente, de mi ciudad, de mi mismo. Al sitio al que iba, no importaba cual, representaba el recorrer geográficamente algo así como las tres cuartas partes del poblado, incluyendo sus afueras. Pero que importaba, nada importaba sino el hecho de recorrer caminos, y con ellos, con el paso de las leguas, desarrollar esa comunicación interna que naturalmente fluye cuando te adentras por algún sendero.

Con cada paso dado un rostro nuevo, con cada bocanada de aire, una sensación de que a pesar de todo, ahí estaba yo, otra de tus creaciones. Por algo, por algún motivo me estabas haciendo recorrer ese trayecto. Las pulsaciones me indicaban que mi ritmo debía tener un destino, un sentido que si bien no sabía cual era, estaba intentado vislumbrar en lo que va de este año 2013.

Caminando y caminando me pasó algo curioso, cada vez que los pensamientos me llevaban a un punto sin salida, o intentaban desviarme de mi punto central, tu me colocabas en el trayecto a algún amigo de cualquier instante pasado de mi vida o a alguna persona conocida con la que me detenía a conversar y con las cuales, gracias a la distracción de segundos o minutos, me re-encausabas en lo prioritario.

Dios 2Luego, un previo para almorzar, alguien cercano me dio su cargador para recargar la energía de mi teléfono celular, Talal, su esposa y su hija de apenas meses llamada Camila. Plática amena y visión que me retrotrajo a aquellas épocas en las que pasé por esos momentos de coches, teteros y pañaleras. Sin duda alguna tu también estabas allí presente, porque comí rodeado de buena gente, acompañado y lleno de afecto, no permitiste que tomara los alimentos en soledad y a expensas de mi cerebro.

Gracias a tu anuencia se hizo corta la tarde, fluyeron mis diligencias y ya sólo faltaba emprender el largo camino de regreso a casa, el cielo algo nublado, no tanto como acostumbra por estos tiempos en San Antonio de los Altos, pero si con bastante frío desde el principio. Tanto había bajado la temperatura, que justo cuando comenzaba a pasar y recordar sitios algo nostálgicos de mi pasado reciente, tuve que obligarme a colocarme el suéter de lana, y con ello a re-enfocarme de nuevo en el sendero.

Gente trotando o haciendo ejercicios en las caminerías, así como niños y adolescentes practicando con sus patinetas, me impulsaron a entrenarme un rato en el lugar, barras fijas y máquinas para ser exactos, muy cerca de ese sector que está frente a una afamada farmacia franquiciada en la zona comercial. Ahí estuve otro buen rato, llenándome de energía, bañándome de gente y buena vibra, recibiendo esas otras sensaciones que también, de seguro estoy, tuvo que deberse a tus designios.

Dios 3Al rato, ya en vías de oscurecer, y habiendo emprendido de nuevo el camino de mi regreso, decido recortar trayecto para evitar la calle principal y su acostumbrado caos vehicular y peatonal de las horas pico, cuando de repente, en Los Castores me topé a los lejos, con la voz del párroco que justo a esa hora, las 06:00 pm, estaba oficiando la misa diaria del lugar. Cada vez que me acercaba más a esa voz potenciada por el micrófono, sentía una mayor sensación y más decidida voluntad de quedarme para escuchar lo que el buen pastor tenía a bien decir.

Ya ante el templo, no quise entrar, el mismo se encontraba abarrotado de gente. No quería interrumpir, era justo el momento de la lectura del santo evangelio, así que decidí sentarme en el banquito que se encontraba justo en el pasillo de afuera, al lado de una madre que daba de lactar a su bebé de apenas meses y a un hombre de mediana edad que intentaba controlar a un niño con exceso de azúcar e intensidad en su comportamiento.

Aunque con dificultad por el llanto del recién nacido, escuchaba como el padre hablaba de lo pernicioso de la envidia y de aquellas otras conductas, esas que a veces hasta siendo inconscientes, tenemos para con nuestros semejantes. Pero tal vez lo más hermoso de la lección, y de hecho, de mi caminata, mi día y de todo lo que va de año 2013, fue la respuesta que el padre dio a la pregunta de un feligrés.

Dios 4La persona le preguntó al párroco que cual debía ser la conducta correcta de un cristiano para evitar caer en este tipo de envidias, así como en la tentación de calumniar, juzgar o clasificar a los demás. Más nunca voy a olvidar la sabia respuesta que le dio el Padre: “Hijo, tu pregunta es interesante pero sencilla; para evitar caer en las actitudes y sentimientos negativos que tu mencionas, nosotros debemos centrarnos en actuar con base a los dos mandamientos fundamentales de la fe cristiana, o sea, Amar a Dios por encima de todas las cosas, así como Amar y Respetar al Prójimo como a ti mismo.”

No voy a negar la explosión de emociones que tal respuesta causó en mí, tanto, que tuve que limpiar las lágrimas de mi rostro ante la mirada acuciante del niño intranquilo y del señor que lo cuidaba. Esa era la respuesta que desde que finalizó el año 2012 estuve buscando a lo que me pasó. Si mi Señor, eso era, seguir siendo AMOROSO, primero ante ti por sobre todo, y luego seguirlo siendo con el prójimo, o sea, tratarlo con el mismo respeto y perdonarle por aquello que me haya podido hacer, siempre en el entendido de que debo comprender que es un ser de carne y hueso, un ser humano al igual que yo, y por lo tanto susceptible de cometer innumerables errores y tener miles de fallas.

Ahora entendía para que me hiciste prescindir de mi carro hoy, estaba en mi destino el llegar a pie ante ti y tu palabra, para que me dijeras que perdonara independientemente de lo que hubiese sucedido, para hacerme ver que no debía caer en la tentación de actuar con rencor y que debía evitar llegar al extremo de juzgar, clasificar y hasta calumniar a esa persona en función al engaño o dolor que haya podido infligirme. Fue justo en ese preciso instante que vislumbré que sólo necesitaba colocar todo en tus manos (en tu amor por sobre todas las cosas), ya que descargando todas esas dudas, malas sensaciones y otros sentimientos en ti, gracias a tu bondad, infinita sabiduría y misericordia, todo tiene el tiempo y el destino que merece.

Dios 5Tus palabras me hicieron recordar que uno no debe cambiar por el hecho de que le hayan hecho daño. Uno debe seguir manteniendo su esencia y seguir creyendo en las cosas nobles de la vida, en el correcto actuar, en los principios, en los valores, pero sobre todo, en el AMOR, a la vida, a la familia, a los amigos, incluso en el de pareja. Esa tu homilía de hoy me hizo ver que no debo dejar de ser el mismo romántico y buen samaritano de siempre, me enseñó que por muy malo que me haya ido en cierto momento, no debo dejar de ayudar y entregarme al prójimo, claro que con más sapiencia, pero siendo el mismo, ya que las acciones nobles están muy por encima del dolor y de las bajas acciones que por humanos todos somos tendentes a cometer.

Habiendo pasado todo lo relatado, un sólo pensamiento tuve de camino a casa: “Gracias Dios”, ya que con tu acción de hoy me hiciste ver cuan presente y cuan cerca estás de mí. Realmente me sentí respaldado y protegido y me di cuenta que ni por un instante has dejado de estar ahí, observándome, escuchándome, entendiéndome, hasta apoyándome.

Iba caminando e internalizando todo eso cuando recordé aquella canción que amalgama perfectamente lo que haces por mí, SUPE QUE ME AMABAS, concepto que me generó un gran alivio y me hizo regalarte esta humilde nota que con estas palabras estoy terminado: ALABADO SEAS MI SEÑOR DIOS.

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2 comentarios

Publicado por en 28/01/2013 en Culturales, Historia, Opinion, PNL

 

2 Respuestas a “Caminando te encontré y supe que me amabas

  1. Kerry-Ann

    31/01/2013 at 10:29 PM

    I just love it! May our loving God continue to be with you. Keep the faith!

     
    • guftahot

      06/02/2013 at 5:50 PM

      Amen my dear friend. It´s a real honor to me that you have a time to read my spots. When you want fell free to be a part of this project. You’ve a free way to write in my blog.

       

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