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El Verano Azul

09 Jun

Ciclista en Verano

Ciclista en Verano

¿En honor a la Diosa Juno? lo más probable, ¿en homenaje a la juventud?, puede ser, ¿Qué si así se le llamo para retribuir a Junio Bruto, uno de los fundadores de la República Romana?, pareciera más rebuscado pero me imagino que es lo asumido por quienes piensan que en la civilización occidental actual todo tiene un origen, o greco, o romano, o hasta tal vez greco-romano. Eso realmente no importa, lo que quiero destacar aquí es el arribo del mes de junio, y por consecuencia, lo que los estadounidenses llaman el “Summer Time”, ergo, el famoso verano que para nosotros los latinos es todo el año, pero que igualmente nos alegra porque significa que llegaron las vacaciones.

Verano, dulce verano, te reflejas a mi espalda tan azul como mi bicicleta de montaña Trek 4400. Me haces sentir el arribo de tu estirpe porque ruedo los 20 kilómetros de mi trayecto con el amarillo y la brillantez de tu clima, algo que en mi recorrido habitual no pasaba desde hace varios meses, en los que eran habituales los días de neblina, frío y colores pálidos. Recuerdo también tu llegada por la cantidad de chicas bellas en mono y franelitas, esas que sudadas por el fragor de su trote y por el deseo de verse más bellas, voy pasando como zigzagueando entre ramilletes de rosas y azucenas.

Excelso verano, has llegado con tus colores, con tu alegría y tu música, y con ello nos viene a la mente la palabra FIESTA, anunciando a aquellos seres humanos que planifican anheladamente su arribo, que llegó el momento del disfrute y el merecido descanso, ese que ya vislumbraban casi con un año de anticipación desde sus enclaustrantes oficinas. Estas ya aquí, ferviente, hirviente y hasta irreverente, acicateando ánimos y desatando pasiones. Tanto así que casi me estrello contra una vereda de arbustos por voltear a ver a la bella chica de cabello zaino, tez blanca e indumentaria Everlast a dos tonos, de pies a cabeza, esa que en su correr muy elegante a mi izquierda, a todas luces se percibe muy sana, dura y espectacular.

Enfilo de nuevo la mirada, maniobro al volante y apenado salvo las plantas por apenas centímetros, siempre con la mirada complaciente de la corredora, a quien a través de sus lentes colorados pero transparentes, se le asoma una sonrisa pícara de esas de quien se sabe halagada y se siente observada por los caballeros. Sigo mi camino, el clima cálido y picante que me llega de frente (a 28 grados de temperatura según las mediciones de mi Ipod), me recuerdan que debo hidratarme. No sale ya agua del sistema de tubos que vienen desde mi morral, ¡que calamidad!, cosa que nota el ciclista que viene pegado a mi rueda, a ese que cálculo como entre unos 30 o 35 años.

El hombre me alcanza su botella de agua, le agradezco con un gesto y me dice que baje el pedaleo, que aguante reservas para la subida, la “que se viene dura y empinada”, según me alerta. Me doy cuenta que este ciclista se sabe la ruta al pleno y aprovecho para hacerle señas a los fines de que pase a marcar el ritmo. Cuando me pasa me doy cuenta que su máquina es una Canondale Supersix Evo (Super Evolved) para competencias, caminos de asfalto y de apenas 600 y algo de libras de peso, mucho más ligera que mi rústica Trek. Sin duda alguna, mucho handicap para mi pesada montañera, con la que de inmediato me doy cuenta que es imposible pegármele de tu a tú.

Con mi TREK 4400

Con mi TREK 4400

De igual manera intento ir rueda a rueda, como no hacerlo, se viene el último giro antes de aceptar su reto a desviarnos a las empinadas subidas de Sorrento. Recuerdo que volveremos a pasar cerca de la hermosa chica corredora y me digo: “por lo menos hasta que ella nos vea, tengo que darle pelea a este tipo”. En ese momento sonaba en mi lista de música la canción “Live High” de Jason Mraz, muy hermosa es cierto, pero no la indicada para incrementar la estamina que ya le estaba incrementando el otro ciclista al recorrido. ¿Qué hacer? duda mi cerebro un instante, ¿Sigo pegado a su ritmo o bajo un poco para poder cambiar mi listado de canciones?

El pana que se adelanta unos 4 o 5 metros debido a mi indecisión, se inclina y voltea al más puro estilo del español Miguel Induraín cuando miraba atrás para chequear a sus oponentes vía a ganar una de las innumerables etapas del tour de Francia. Ahí me dije, listo, ya está, me dejaron “botao”, pero no, el tipo al que en el dorsal de su camisa se le leía “Geox-TMC”, redujo su velocidad con aquella complicidad sonriente y al ponerse a mi lado me dijo: “Dame acá ese Ipod, ¿Déjame ver que tienes?, lo que se viene ahora es complejo y necesitas impulso y música que te motive.

Lado a lado, rueda a rueda, ahora lo suficientemente lento para que él revisara mi aparato de música, pasamos ante la dama bella, yo curioso por ver que escogía como repertorio aquel hombre, y él concentrado en las diversas carpetas que yo tenía en mi repertorio. Luego de unos 5 minutos, me dijo: “Listo, ya está, con esto tendrás la motivación necesaria para que aprietes en la subida”. ¿Con que canciones me conseguiría que pudiesen darle un plus a mi rendimiento?, más aún cuando mi “co-equipero” no estaba utilizando ningún reproductor para hacerse más llevadero el camino.

Que me iba a imaginar yo que la primera canción que escucharía al entrar a esa subida que, para mí, un total inexperto en estas lides ciclistas, me parecía más bien el comienzo de una escalada al “Col du Tourmalet” fuese esa pegajosa canción veraniega de 2010 llamada “Verano Azul” de Juan Magan, que coincidencia, que interrelación tan perfecta con lo que venía pensando al comienzo de mi entrenamiento sobre la llegada del mes de junio y lo que conlleva el acercamiento de las vacaciones.

Con respecto a mi desempeño en la nueva ruta propuesta por Ciro Ramones, no voy a escribir mucho, más bien sería tema para abordar luego de que haya participado en mis primeros 10K como “runner”, que para eso es que estaba rodando con la bici hoy, pero lo que si quiero dejar reseñado es la armonía y el empuje que me inyectó esa primera canción sugerida por este avezado ciclista, la misma que con su alegría y dinamismo caribeño, se amoldó perfectamente al clima por demás azul y tropical que hizo hoy, ayudándome sobremanera cuando sentía que ya no podía pedalear más.

Nunca olvidaré que cuando más cansado estaba, el “She’s moving like a Rock Star, moving as a Porn Star, dale go you don’t stop, ya no te pares, dale mami, mueve loca, bésame la boca, fuerte como roca. Verano Azul, pa’ ti, pa’ mi”, me suministró la energía suficiente para proseguir, tal vez basada esta estrofa en el recuerdo de aquella hermosa mujer corredora que se ejercitaba en la explanada, para coronar aquel trayecto que nunca pensaba recorrer, y mucho menos culminar.

Si quieres ver el vídeo que inspiró este post, dale link aquí: El Verano Azul

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Publicado por en 09/06/2013 en Culturales, Curiosidad, Historia, Opinion, PNL

 

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