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Ave Caesar, morituri te salutant.

17 Feb
Ave Caesar, morituri te salutant.

La figura del gladiador Romano se remonta a la época etrusca (IV), durante la cual se celebraban combates entre los prisioneros en torno a las tumbas de los héroes para honrar a Saturno. Estos juegos pasarían a ser parte de la vida de Roma durante el siglo III a.c., cuando Marco Junio Pera y Décimo Junio Pera, organizaron estas luchas en el llamado “Foro Boario”, con la finalidad de honrar la muerte de su padre, Junio Bruto Pera, descendiente de los fundadores de la ciudad.

A partir de ahí las peleas de gladiadores dejarían de ser un acto ritual para ser algo lúdico, de hecho pasaron a ser el principal divertimiento de la República-Imperio, en la que se fundaron numerosos anfiteatros en todo pueblo y localidad que se preciase de importante.

En esa época la figura de un gladiador era una costosa inversión, por lo que la mortalidad en los combates no era como la que observamos en las películas del cine hollywoodense, sino que por el contrario, en la mayoría de las oportunidades, se le perdonaba la vida a los vencidos, y cuando se les asesinaba, era para aliviar sus sufrimientos por heridas en combate. Al llegar estos caso, por lo general se les clavaba “La Gladius” (Espada de Gladiador), o en su defecto un arma blanca entre la clavícula y el omóplato, para que de forma limpia esta llegara hasta su corazón, considerándose esta una de las formas de muerte más dignas, preferidas siempre a dejarle perecer por sus heridas en la arena.

En esencia, LOS GLADIADORES tomaron su nombre de esta GLADIUS, esa arma principal entre sus herramientas, que en realidad era una espada corta, de hoja recta, similar a las de los legionarios romanos, pero de menor alcance. Estos guerreros de la arena llegaban a estas lides por diversos motivos y orígenes, como “Los Voluntarios” quienes sólo lo hacían en la búsqueda de fama y gloria, así como “Los Esclavos y Prisioneros”, quienes por el contrario, se veían obligados o forzados a luchar en la arena, siempre con la promesa de que si eran buenos y se hacían legendarios, podían llegar a optar y conseguir su libertad.

La formación de estos combatientes estaba a cargo de las llamada “ESCUELAS DE LANISTAS”, principalmente por los maestros de estas, quienes habitualmente empresarios, también eran sus propietarios, los que además se encargaban de decidir que gladiadores lucharían, sus diferentes categorías, así como su vestimenta y armamento. En ese sentido, las escuelas estaban repartidas por la capital y las provincias, llegando algunas a lograr una fama tal, que su impronta y su diversificación se expandió a todos los confines del imperio.

Existieron numerosos tipos de gladiadores, clasificados siempre de acuerdo a sus técnicas de combate y al equipamiento que portaban, siendo las más famosas y comunes de estas técnicas, las que a continuación les refiero:

1.- “Los Samnitas”: Tomaban su nombre por la similitud con el armamento del pueblo homónimo, al cual los romanos luego de vencer en batalla, quisieron ofrendar y reconocer por su ferocidad y valentía, al asignarle las vestimentas de estos, a los gladiadores de mayor arrojo y valor. Fueron el primer tipo de gladiador en aparecer sobre la arena, cuando ya las luchas eran un entretenimiento con ciertas regulaciones.

2.- “Los Mirmillones”: Quienes se caracterizaban por sus distinguidos equipos y armaduras, similares estos a los de los guerreros galos, incluyendo la Gladius y el casco completo con cresta (ese que les daba aspecto de peces).

3.- “Los Secutores”: Gladiadores armados con escudos, cascos y espadas, quienes por su técnica específica, resultaron ser la evolución necesaria de los Mirmillones, para que se pudiesen enfrentar en combate con los “Reciarios”, con quienes mantuvieron una rivalidad que por cierto tiempo fue la moda durante la época imperial.

4.- “Los Reciarios”: Luchadores que carecían de armaduras e iban equipados con una red, un tridente y una daga, es decir, iban pertrechados de forma similar a los pescadores de la época, siendo su estrategia de combate muy diferente a la de los demás gladiadores, basándose más en mantener la distancia y la velocidad, que en el ataque frontal, como el del resto de los combatientes.

Amphitheatrum Flavium, posteriormente denominado como Coliseo Romano, recinto de las luchas modernas entre gladiadores.

Coliseo Romano Amphitheatrum Flavium

Con respecto al día a día de los Gladiadores, su historia y su orden social, poco es lo que se sabe de forma académica y documental, por lo que prefiero referirme y destacar a aquellos tradicionalmente comprados como esclavos, sobre todo esos que se convirtieron en luchadores de éxito, a los que disfrutaron de las mieles de la fama con sus miles de seguidores, así como con los regalos costosos e incluso haciendo hincapié en los que obtuvieron su ansiada libertad, no antes de alcanzar el número de victorias suficientes que le hicieron leyendas e incluso héroes de sus respectivas arenas.

Al respecto, y sin ánimos de entrar en valoraciones sobre el por qué y para qué las autoridades romanas utilizaban a estos hombres, con la finalidad de promocionarse, lograr poder, riquezas, fama y hasta ciertos cargos públicos, he querido más bien hacer un pequeño y humilde homenaje a esos hombres que en cada segundo de sus luchas en esas arenas, arriesgaban sus pellejos, no sólo para salvar sus vidas y forjarse “una leyenda y un respeto ante la gente del pueblo”, sino para inmortalizarse ante la historia. Por ellos, por su valentía y su arrojo, es que he hecho, luego de ciertas investigaciones, no muy profundas en realidad, una lista regresiva de los 10 mejores Gladiadores que conoció el mundo antiguo (o por lo menos la Antigua Roma).

10. Marcus Atilius

Marcus Atilius

Aunque era “Ciudadano Romano de Nacimiento”, Atilius prefirió unirse a una escuela de Gladiadores en un intento por liquidar las numerosas deudas que había adquirido durante su vida. En su primera batalla logró derrotar a Hilario, un Gladiador perteneciente al emperador Nerón, quien había salido victorioso en treces batallas consecutivas. En otro combate, Atilius derrotó a Lucius Raecius Felix, quien tenía un invicto de 12 batallas. Las hazañas de Atilius fueron registradas en mosaicos y dibujos descubiertos en 2007.

9 y 8.- Vero y Prisco

 Vero y Prisco

Aunque la última pelea de estos dos Gladiadores haya sido entre ambos, la misma fue considerada una de las mejores documentadas de la Roma Antigua aunque paradójicamente se sepa muy poco de estos dos personajes de la historia. En realidad la batalla entre Vero y Prisco fechada en el primer siglo d.C. fue el primer combate entre Gladiadores en el célebre Amphitheatrum Flavium (actual Coliseo Romano). En la misma se nos relata que luego de una vigorosa lucha que se extendió por horas, los dos Gladiadores se rindieron uno al otro, al mismo tiempo, bajando sus espadas como un signo de respeto mutuo. Según los historiadores de la época, la extasiada multitud gritó exasperadamente como en señal de aprobación, por lo que al emperador Tito no le quedó más remedio que premiar a ambos con “LA RUDIS, una espada de madera que se les daba a los Gladiadores como símbolo de libertad (al momento de su jubilación).

Vero y Prisco abandonaron la arena como hombres libres.

7. Tetraites

Tetraites

Tetraites originalmente sería descubierto por medio de unas inscripciones encontradas en Pompeya, en el año 1817. Su imagen apareció en unos dibujos que ilustraban su valiente victoria sobre el Gladiador Prudes. Su estilo consistía en luchar con un caso semejante a la figura de un pez, una espada corta, un enorme escudo rectangular, así como protectores de brazos y espinilleras. Las dimensiones de la fama de Tetraites en el pasado serían finalmente comprendidas luego de finales del Siglo XX, cuando se encontraron cerámicas con ilustraciones de este luchador de origen desconocido, en lugares tan lejanos como Francia e Inglaterra.

6. Spiculus

Neron

Spiculus fue otro famoso Gladiador del primer Siglo d.C, quien supuestamente tenía una relación de especial proximidad con el malvado emperador Nerón. Luego de las numerosas victorias de este Gladiador, Nerón le concedió palacios, esclavos y riquezas más allá de su imaginación. Cuando durante el año 68 d.C, el emperador fue destronado, solicitó a sus asesores que localizaran a Spiculus, pues quería morir por la espada del famoso Gladiador. Pero como Spiculus nunca fue localizado, Nerón se vio obligado a suicidarse.

5. Carpóforo

bestiarii

Mientras que los demás gladiadores de esta lista son celebres por sus combates cuerpo a cuerpo contra otros seres humanos, Carpóforo fue un famoso bestiari. Estos Gladiadores luchaban exclusivamente contra animales salvajes, y evidentemente, tenían carreras muy cortas. Luchando en los inicios del Amphitheatrum Flavium, Carpóforo se hizo famoso por derrotar a un oso, un león y un leopardo en la misma batalla. En otro combate, ese mismo día, mató a un rinoceronte con una lanza. En total, se cuenta que mató a veinte animales salvajes en esa misma jornada de luchas, y como resultado, sus seguidores y compañeros de profesión llegaron a comparar a Carpóforo con el mitológico Hércules.

4. Crixo

Crixo

Originario de la Galia, Crixo había luchado por los Alóbroges contra los romanos hasta su captura, luego de lo cual fue reducido a ser un esclavo durante varios años antes de convertirse en Gladiador. Su éxito fue notable en la arena, pero tenía un profundo resentimiento por su Lanista, el propietario de la Escuela de Gladiadores de Capúa, Quinto Léntulo Batiato, de quien huyó para liberarse, en compañía de Espartaco y 73 gladiadores más. Crixo luchó en la llamada Rebelión de los Esclavos (o Tercera Guerra Servil), colaborando en la derrota  de algunos ejércitos enviados por el Senado romano a acabar con la revuelta.

Por desgracia Crixo fue alcanzado por las legiones romanas en el año 72 a.C, debido a su separación de las tropas principales del ejército de Espartaco, motivado a diferencias estratégicas, consiguiendo su muerte antes de que pudiera vengarse de aquellos que lo habían oprimido durante tanto tiempo.

3. Flamma

Flamma

Flamma fue un esclavo de origen sirio, quien murió a la edad de treinta años tras haber luchado treinta y cuatro veces, de las cuales ganó veintiuna. Nueve de sus combates terminaron en empate, siendo derrotado en tan sólo cuatro ocasiones. Lo más llamativo de su historia es que a Flamma se le entregó “LA RUDIS” cuatro veces, la cual rechazó en todas las oportunidades, y por ende su libertad, optando por seguir peleando hasta su muerte. La grandeza (o la estupidez) del fornido luchador, fue acrecentada precisamente por haber desdeñado 4 veces el poder quedar liberado de sus ataduras, así como de poder vivir como ciudadano romano por el resto de sus días.

2. Ganiccus

Gannicus

Gladiador de origen celta que fue campeón por muchos años de la famosísima “Ludus de Capua”. Con respecto a su historia, algunos dicen que obtuvo “LA RUDIS” por sus grandes victorias en la arena, pero que por motivo de problemas económicos, también regresó a su antiguo oficio, devolviéndose a su Ludus hasta escaparse de la misma junto con Espartaco, los galos Crixo, Enomao y el romano Castus, convirtiéndose en uno de los líderes de los esclavos rebeldes durante la Tercera Guerra Servil (73-71 a. C).

1. Espartaco

Espartaco

Sin duda alguna, “Il Gladiatore” más famoso de la historia. Fue un soldado de origen tracio (actual Bulgaria), que formaba parte de las legiones “auxilias” romanas (fuerzas compuestas por soldados pertenecientes a territorios anteriormente conquistados por Roma) de las cuales desertó hasta que fue capturado y vendido como esclavo. Fue destinado con su hermano a trabajos forzados en unas canteras de yeso, pero gracias a su fuerza física, fue visto por un mercader al servicio de la Escuela de Quinto Léntulo Batiato, el lanista más prestigioso de Capua, quien reconoció su potencial y compró a Espartaco con la intención de convertirlo en un Gladiador.

Este hombre, que la mayoría de los historiadores de la época reconocen como culto y muy apto para la estrategia militar, aprovechó su permanencia en esta escuela, para idear y llevar a cabo una rebelión a fin de escapar junto a varios compañeros. Unos 74 hombres encabezados por él, junto a Crixo, Gannicus y Enomao, con quienes huyo de la ciudad armados con todo lo que encontraron. Luego de retirarse estratégicamente al monte Vesubio, empezó a preparar a sus compañeros, a recolectar dinero a través de acciones de pillaje contra las localidades vecinas, y a incluir numerosos esclavos de las localidades cercanas, fundamentalmente gracias a que hacia un reparto equitativo (como iguales) de todos los bienes que ganaban para su causa.

Dada la gran excitación y adeptos que comenzó a ganar la causa de Espartaco, los romanos, sin dar mucha importancia a lo hecho por el tracio en Capua y otras ciudades vecinas, enviaron una pequeña brigada de soldados, que fue derrotada fácilmente. La historia cuenta que Espartaco, como líder de la llamada Tercera Guerra Servil, llegó a agrupar la fuerza de casi 80 mil hombres, y que además, durante casi 3 años (desde el 73 al 71 a. C.) infligió grandes derrotas al supuestamente más disciplinado, preparado y fuerte ejercito del mundo antiguo. 

Este hombre entraría en la Historia Universal como aquel Gladiador que fue obligado a serlo por esclavitud, quien se negó a serlo bajo mansedumbre, demostrando a la humanidad que un ser humano, un guerrero, no es nada fácil de domar cuando antepone sus principios y sus ideales de libertad, por encima de cualquier cosa, incluso la vida.

Via Appia

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Publicado por en 17/02/2014 en Culturales, Historia

 

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