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Disertaciones sobre la Transformación y la Metamorfosis vía a la propia Autorrealización

05 Dic

Transformación y MetamorfosisLa devoción por lo que haces juega un papel muy importante en tu vida. A veces cuando en una familia el control paternal es muy férreo y cerrado, cuando hay excesivo cuidado, sobreprotección, siempre se crea una atracción muy particular por el medio ambiente y el entorno que se te ha prohibido expresamente. En ese proceso, aquella vocación para la que has nacido puede ser el motor que te cambie y te de la sensación de libertad, esa puerta abierta para adaptarte a cosas distintas, otras formas de pensar, otras sociedades, otras culturas, otros mundos.

Siendo así, esa misma vocación, ese arte, se convierte en un vehículo para lograr una transformación hasta espiritual. Es si se quiere, un acto de rebeldía individual e interno, te impulsa a hacerte la pregunta que muchos no se hacen, como aquello de cuestionarte sobre la vida misma, y eso pasa mucho cuando te das cuenta que caminas sobre un planeta y no tienes la menor idea de por qué lo estás haciendo, ni siquiera de donde surgió ese mismo mundo en el que estás parado, ni mucho menos de donde saliste tú.

Con esa curiosidad, y en la búsqueda de respuestas profundas, te acercas a muchas religiones, a sus preceptos. Te pasas primero por aquellas de más aglutinamiento de personas, las más tradicionales como la judeo-cristiana, la musulmana, hasta llegarte a las de origen tribal. Pero te das cuenta que en muchas de ellas, la información y la dialéctica van dirigidas sobre todo a una audiencia muy específica, inclusive cultural y étnica, y te das cuenta que consecuentemente se deben adecuar sus enseñanzas, las filosofías y los preceptos, para que esa audiencia específica pueda entender y aceptar la terminología. En ese sentido, la información no fluye libremente para ser comprendida y aceptada voluntariamente, sino que es tamizada y hasta se sesga, con la finalidad de obtener más feligreses.

Pero de entre ellas, debo confesar que hubo una que me influyó mucho mejor intelectualmente hablando, fundamentalmente porque más que enseñarte preceptos religiosos, en esencia te aporta una verdadera filosofía de vida, que no te exige sino que te recomienda, que te sugiere pero deja a tu libre albedrío, no te sanciona ni te sataniza, y que por sobre todo, no fue codificada para que la entendieran ingenieros, mecánicos, sociólogos, filántropos, abogados, pastores, médicos, pescadores, contadores o agricultores, entre miles de profesiones y oficios, a quienes no desmerece en forma alguna tampoco, sino que de manera muy astuta y con extrema sapiencia ancestral, comenzó literalmente a sembrarse con otra concepción, enfocándose más bien en ser impartida desde el otro lado de la pirámide, porque le fue enseñada a una audiencia más capacitada, a aristócratas, reyes, príncipes, al clérigo monascal, a grandes personalidades, algo que en definitiva, permitió que se decantase un nivel de información más profundo, porque fue dado a lo más granado de la intelectualidad y la academia de esos tiempos, cosa que hizo que se permeara a otros estratos, de mejor forma, con mayor calidad y de manera más expedita.

Definitivamente fue eso lo que me enamoró de todo aquello que tiene que ver con la espiritualidad y la “concienciación” que de ello tiene la gente de La India, sus costumbres, su cultura, y no me estoy refiriendo a algunas de las varias corrientes religiosas que tiene, sino a la esencia que recavan todas ellas en su conjunto. Cuando te adentras en sus conceptos, en sus prédicas, te das cuenta que hay culturas que te despiertan a realidades que tu ignorabas, por ejemplo, muchas veces realmente no te percatas que tienes un cuerpo, aunque suene estúpido decirlo, te das cuenta que transcurrimos todo el proceso de la vida en este plano, prácticamente como autómatas, sin preguntarnos acerca de por qué se da ese proceso, de por qué somos y habitamos dentro de un cuerpo. Ya que está bien que estemos pendiente de los problemas emocionales, afectivos, económicos, sociales o políticos, pero también debemos internalizar  que el verdadero problema, el central, es el existencial.

Manejar el tema existencial y el crecimiento espiritual, con la rutina y el apremio del día a día, no es cosa fácil, ya que unos te aprecian por las conductas y por quien eres en tu plano rutinario, en lo que llaman la vida común, mientras que algunos menos lo hacen por lo que proyectas como ese otro ser más comedido, sereno, afable, el de la palabra sabia o el de la esencia espiritual, hasta desapegado. Te preguntas, ¿Cómo encajar?, ¿Cómo sacar lo mejor de ambas facetas, de ambos mundos?

Ahí te das cuenta, que luego de tantos caminos desandados, lo que realmente importa es que debes ser consecuente con tu propia naturaleza, dejarla fluir, estar en consonancia con esos dones intrínsecos que tienes para lo uno y para lo otro, así como para intercalarlos en tu existencia diaria. Esa naturaleza te llama, y si tratas de ocultarla o reducirla, te va a atormentar, ya que se manifiesta en tu mente de manera cada vez más insistente y agobiante.

Al respecto, es mejor que termines siendo quien eres, eso si te permites evolucionar. A través de la escritura, y hasta de la diplomacia como carrera, por que no decir esto último, creo que puedo decir que desarrolle esa evolución, ya que fue y ha sido la forma según la cual me expresé  y lo seguiré haciendo, siempre hacia el objetivo de mi vida, aunque intentaré no hacerlo siempre de la manera tan directa, pero si intentando que sea de la forma más devocional y de corazón posible.

Hay que hablar ahora de que hay un componente, un tema que tiene que ver con los cambios, con las situaciones difíciles, cuando por ciertos logros y/o las comodidades que te dan algunos triunfos y éxitos, te envaneces, es decir, la muy peligrosa vanidad te puede desviar algo, o bastante, de tu propio camino, tanto que te puede hacer ver esa cara cruda de ciertos aspectos de la vida, que de otra manera no las hubieses ni siquiera delineado. Según eso me di cuenta de que muchas veces tienes que darle la cara a las cosas que no te gustan, incluso a esa parte negativa de tu ser que no quieres que aparezca, ya que aunque no te des cuenta, es la parte álgida de tu transformación, de ese cambio que aunque duro, si lo prosigues con constancia, te va a llevar a tu metamorfosis positiva.

Así que las tentaciones, los excesos y el contradecirte a ti mismo, son situaciones necesarias y que debes pasar para salir de ellas, así como de la tensión que te generan. De como tienes que enfrentarlo, pues cada quien debe hacerlo a su manera, desde su propia inteligencia emocional o asertiva. En mi caso, me di cuenta que ello sucedió, y sigue sucediendo, luego de que me trazara la meta de la “Autorrealización”, y eso porque percibí que esa misma vía a la autorrealización es la que me cuidaba de las distracciones y me hacía sortear los obstáculos, haciéndome enfocar y me redireccionaba hacia donde debo ir y lo que debo aprender.

Sobre el particular, en ese transitar me di cuenta de que cuando uno viene de una familia más o menos estable, y cuando tienes buenos afectos, buenos padres, buena educación, solidez económica, no tiendes a hacerte preguntas profundas, generalmente te habitúas y piensas que eso es normal, que ese es el estado natural de las cosas, por lo que de una u otra manera te estancas, detienes tu propio proceso de evolución, por lo que aunque no lo creas, o lo veas como contradictorio o paradójico, es necesario que algo te saque de esa zona de comfort, y para ello son muy pertinentes las vicisitudes, porque estás te hacen reflexionar y hacer los ajustes que debas, ello gracias a la oportunidad que te das a ti mismo de hacerte preguntas, incluso preguntas tan profundas que hasta cuestionan tu propia identidad, de tu posición ante tu entorno, con tu familia, con tus amigos, en tu trabajo, ante la sociedad, hasta con el propio planeta, preguntas que en sí mismo te hacen ubicarte en tiempo y espacio.

Si lo vemos de esa forma, entonces si se puede afirmar que para crecer hay que sortear obstáculos, pasar por vicisitudes. Hay cuatro formas para llegar a la autorrealización. Está aquella en la que el necesitado, el que requiere dinero o pasa por una mala situación económica, puede llegar, por esa misma necesidad, a ese estado de autorrealización. También se encuentra aquella forma en la que el sujeto accede a tal grado apalancado por sus necesidades emocionales, que pudiese ser nuestro caso, así como otra tercera forma, en la cual se llega a ese máximo estadio a través de la curiosidad e insistencia, y un cuarto, el más evolucionado y poco frecuentemente logrado, el de aquellos que lo logran gracias a su sapiencia e inteligencia.

Muchos se han hecho la pregunta sobre ¿Qué otra persona te cuida para no desenfocarte?, pues no hay una respuesta más sencilla y más fácil de dar, puesto que es de cuatro letras y se lee, DIOS. Es un hecho que él existe, y que tenemos una relación con él. Cada vez más en estas épocas que transcurren, hemos decidido por diversos motivos societarios, excluirle de la ecuación de nuestras vidas, y el resultado de eso es que preferimos más la interrelación entre nosotros, nos interesa lo que es de él, pero que no le interesa a él, usamos los templos dedicados a él, sus cosas, los bienes que le ofrendamos, seguimos los procedimientos materiales que nos han dicho que nos hacen acceder a él, pero en esencia, no nos interesa él en sí mismo, sino lo que nos dicen que él nos puede dar y hasta con que nos puede beneficiar, sólo manipulamos los rituales, las imágenes que nos dicen que le pertenecen y nada más.

A pesar de todo ello, claro que él si existe, eso está fuera de esta disertación, más allá del plano de la percepción sensorial desde el que se le enfoque. Pero en mi caso, para acceder a él, en mi concepto, lo que se requiere es conectarse, de manera directa. Cuando él no se encuentra, o mejor dicho, tu no lo encuentras, pues se entra en una vida infernal, pero cuando lo tomamos en cuenta de verdad, sin necesitarlo para algo específico, ahí lo encuentras haciendo un trabajo honesto, de entrega. En ese momento es que puedes aprovechar para preguntarle: Yo sé que tu estás en todas partes, no sé como eres, pero sé que estás, y que además tienes la capacidad para escucharme, por lo que yo te agradezco que por favor te hagas entendible, yo quiero saber quien eres tú.

Solamente haciendo eso es suficiente para que tu percibas, a partir de ese momento, que él está contigo. En proporción a tu entrega, él se manifiesta de muchas maneras, sobre todo a nivel de tu inteligencia, ya que la misma se vuelve más aguda, y con ello comienzas a percibir cosas que antes no podías, eso que en pocas palabras denominan como “revelaciones”.

Cuando te pasa eso, cada vez te afianzas más, entiendes más, anhelas más seguir transitando esa vía, cantas, meditas, estudias, ya entiendes que estás dentro de un cuerpo que está prestado, sabes que ese cuerpo siente, piensa y desea (que son los síntomas de la vida), porque tu estás dentro de él, y no lo que muchos, que imaginan que ellos son sus cuerpos. Cuando realizas tu propia transformación, tu autorrealización, te das cuenta que la diferencia entre un cuerpo con vida y otro sin vida, eres tu, es tu alma, tu espíritu. Cuando interiorizas esa realidad, tu sistema de valores cambia, tu concepción de la vida se modifica, tus perspectivas, tus deseos, tus anhelos, se reorientan hacia otro lugar.

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Publicado por en 05/12/2014 en Espectáculo

 

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