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“Pero así no Señores”

18 May

Ante la situación extrema que a nivel económico-comercial atravésamos, necesario es que desahogue ciertas cosas que al parecer no ven al trásluz de los hechos, por estar más pendientes de situaciones igual de penosas y graves como las colas, los desabastecimientos, pero también de pendejadas como aquello de los mangazos o las cadenas burlescas o sin contenido, de varios representantes del gobierno actual.

¿Algunos no pedían, casi sin responsabilidad, la dolarización de la economía? Pues parece que les han concedido lo que solicitaban con sus torpezas emotivas, o su actitud de loro repetidor de cuanto economista chimbo popular recomendaba (de forma “agorera” ) por ahí.

Y es que sin decirlo y hacerlo directamente, reconociendo sus errores garrafales en lo concerniente a sus políticas económicas, pues la administración venezolana actual, ha comenzado a dolarizar progresivamente la economía nacional, y de la peor manera posible.

Quienes celebraban los incrementos de los precios de las divisas en el Mercado Negro (lo sé porque muchos lo hacían y lo hacen frente a mí), porque con ello pensaban que se iba a derrocar al gobierno, a esos les digo que lo que se está logrando es que nos lleven a todos a un grado de pobreza que no sólo no les ha alcanzado de manera contundente hasta ahora, sino que ni se imaginan hasta donde nos causara penurías, tanto a tí que me estas leyendo, como a mis allegados y hasta a mí mismo.

A medida que el desbalance cambiario se hizo mayor e insostenible, el gobierno nacional (sin explicárselo como debe, tanto a la nación, como a sus acólitos), pues prefirió irse desentendiendo del suministro de divisas para el pago de ciertas deudas, o lo que es peor, para cubrir las necesidades de ciertas áreas, y ello con la intención de ahorrarse la mayor cantidad de dólares posibles, justo en épocas en que las reservas internacionales están en niveles críticos, y nuestras entradas por exportación de petróleo no son suficientes para sobrellevar las cargas del enorme gasto por derroche al que se acostumbraron los últimos dos gobernantes del país, así como los multiples trenes  gubernamentales que les acompañaron.

Ante la inmensa crisis, optaron más bien por probar “un nuevo modelo” para resolver sus entuertos, y fue el que llevaron a cabo con el caso de las aerolíneas, a las que les permitieron vender sus boletos internacionales a la tasa Simadi, a los que también permitieron cobran sus tarifas en dólares, y eso a unos clientes o usuarios que no tienen permitido (por ley) sino un máximo de 3 mil dólares para todo un año, y ese monto si se viaja a ciertos sitios (muy pocos en realidad) y por periodos más extensos de 15 días o un mes.

Cómo sea que lo anterior ya de por sí afecta sobremanera al venezolano, el gobierno nacional, ya habiéndose “liberado” de esa forma (dolarizando) el problema que generaron en la relación de la oferta y la demanda de boletos aéreos para viajar, ahora parece que pretende hacer lo mismo con la situación irregular que presenta el sector automotriz, otro al que también fueron subyugando y quebrando con políticas desde todo punto de vista “insostenibles” que en vez de evitar mafias, peculado y corrupción, no sólo las incrementó, sino que de la misma forma, casi que defenestraron su comercio.

El hecho de que vayan a permitir a través de un acuerdo, que la empresa Ford® pueda vender sus carros en dólares (algo que en principio es inconstitucional), para que así esa empresa no cierre su planta, no sólo hará que lleguemos a un estado de “Hiper Inflación” catastrófica (y me estoy refiriendo al concepto económico exacto de la frase), sino que también nos indica que estamos en presencia de un modelo, en el que los diversos actores ocultos que coadyuvan a la fijación del precio del dólar paralelo, son los que realmente rigen el destino absoluto de nuestra economía, a quienes en realidad sólo pareciera interesarles desestabilizar y acabar con el gobierno de turno, sin pensar que obligando a dolarizar sectores de la economía, también empobrecen a la población venezolana a niveles insostenibles, algo, desde todo punto de vista INACEPTABLE.

¿O es que alguno de Ustedes tiene para pagar 35 mil dólares por el carro más económico? ¿Sobre todo en un país donde no hay libre convertibilidad?

Pero la cosa pareciera no terminar allí, porque también leí en la prensa oficialista la semana pasada, que el gobierno nacional evaluaba la forma de aplicar “su nuevo modelo” en otras áreas, por lo que estaba pensando dejar que el sector de partes y repuestos comenzara a dolarizar los precios de sus productos “para evitar el desabastecimiento”.

¿Qué quiere decir todo esto? pues que hay una intención “encubierta” y abrupta de liberar la economía, pero no de forma correcta, como es, y sin plazos ni medidas paliativas que compensen las inmediatas y duras consecuencias que generará en la población.

Y es que esta nueva forma de liberación en nada se parece a la que nos referían nuestros profesores de economía, y mucho menos se basa o hace mención a los preceptos del libre comercio, esos que nos dibujaban en el pizarrón cuando veíamos macroeconomía.

La del gobierno venezolano de hoy, no es esa apertura sana que evita ir destrabando las desviaciones económicas que generan los excesivos controles.

Aqui lo que se viene es un tinglado de acciones draconianas a las que pronto irán sumándose otros sectores del aparato productivo nacional, y así terminaremos con una economía “casi” totalmente dolarizada.

Y justo allí está el problema principal de lo que se nos avecina, en el “casi”, porque dolarizar los precios sin dolarizar los salarios, como lo dije antes, sólo empobrecerá más a la población.

Asímismo, dolarizar una economía con precios a Bs. 200 por dólar por un lado (tasa simadi), y con otros precios a 6,30 (tasa controlada oficial), porque a precios de tasa Sicad 1 ni Sicad 2 se ha vendido ni siquiera un dólar desde octubre del 2014, amén de que se seguirá trayendo productos importados con dólar paralelo, (el cual cerró la semana pasada sobre los Bs. 317), es a todas luces una locura inmensa, que lo que hará es reiterar las distorsiones que causan todas las desviaciones que padecemos hoy día, incluso el “bachaqueo”, así como se seguirá incrementando una cada vez más fuerte y pesada escasez.

Les digo que yo estoy de acuerdo con la necesaria liberaciòn de controles a la economía, PERO ASÍ NO SEÑORES. El dolarizar de manera sectorial, o por bandas, de manera parcelada, acaba con el empleo y destruye la industria nacional, ya que desestimula la producción nacional, incentiva el contrabando y genera altos indices inflacionarios.

En estos días leí un artículo de prensa donde referían que los productores de quesos nacionales, obligados por una inflación sobre el 120%, estaban vendiendo sus productos hasta por Bs. 960 el kilo, y ello, según los propios productores para reponer sus costos.

Claro está que existe algo de especulación y usura no sólo en ese caso, sino en lo que han terminado en mal llamar “la guerra económica”, así como también sé que tanto el gobierno nacional como muchos empresarios y responsables de cadenas comerciales (dados ahora a hacer política, y creerse pseudo dirigentes) tienen su cuota de responsabilidad compartida en este gran caos que está llevando a la población a un grado de empobrecimiento sin precedentes en la historía democrática venezolana.

Pero me seguiré refiriendo a los elementos estadísticos económicos para seguir avalando mi escrito. En el caso mencionado de los quesos, el poner el kilo de ese producto a 980 Bs, nos indica que eso equivale a unos US$ 4,80 a la tasa Simadi, y los quesos uruguayos, que se importan con dólares preferenciales a 6,30 Bs., se ofrecen al público por Bs. 90 por Kg, o sea, a US$ 0,45, si aplicamos el mismo cambio.

Entonces, según esas cifras, según esos precios, ¿Cómo compite el productor nacional con eso?

Por ello también el contrabando, porque diganme, ¿Cómo un productor que no puede competir con tal desequilibrio, no va a buscarse más bien convertirse en importador y/o revendedor?, o en el caso de que quiera subsistir, ¿Cómo no va a querer salir por los caminos verdes en busca de mejores márgenes de ganancia, o en busca de dólares?.

Si en países como Colombia, que es nuestro vecino, que está cerca relativamente por tierra de algunas zonas productoras del rubro, venden el queso amarillo en US$ 16,35 el kilo, saquen Ustedes lo que ese dinero se convierte en bolívares a tasas del mercado negro, ¿Dígame Usted que me está leyando, cuánto le ganará una persona que desvíe esos productos a ese mercado?

Entonces ¿Quienes propician el “Bachaqueo” y el ser “bachaquero”?. Observen el caso de la leche, la que viene importada de Uruguay por el Gobierno Nacional, se vende tan sólo por Bs. 18, tanto en los mercados públicos como en los privados, mientras que las marcas nacionales, por más que abaraten sus costos, no venden sus productos a menos de Bs. 54.

Lo anterior hace que el productor lácteo venezolano, que no puede competir equitativamente con la leche subsidiada venida de afuera, y que sabe que su producto vale en Colombia, alrededor de US$ 1,25, o más, casi Bs. 400 por litro cambiándolo al dólar que se vende en las calles de Cúcuta, pues prefiere intentar desviar su producto y colocarlo en las plazas y estantes de los anaqueles de esa ciudad fronteriza.

Siendo así, ¿Cómo detener el “bachaqueo” cuando con un solo litro de leche se pueden ganar Bs. 380, y con dos cajas que vendan casi Bs. 10.000?

¿Cómo evitar la fuga de productos y la escasez?

Obviamemte tanto el kilo de queso o el litro de leche uruguayo que se vende aquí le da empleo a un uruguayo y se lo quita a un venezolano. Me saldrán algunos diciendo que el gobierno se ve forzado a tales medidas porque muchos productores venezolanos son desestabilizadores y hasta conspiradores, pero les hago igual dos preguntas: ¿A quién ayuda la “revolución” subsidiando las exportaciones de Uruguay?, ¿A quien desfavorece a su vez con tales prácticas?

En un momento llegué a pensar, y se los confieso, que las medidas que para hacer imperar lo que denominaron “El precio justo”, que implementaron a través de televisadas campañas, estaban diseñadas en realidad para evitar la especulación y el incremento de la inflación añadida que generaba esta misma especulación, pero luego me di cuenta que fue más una medida electorera para asegurarse los votos que les diesen de nuevo el control de la AN, así como para arrodillar a los pocos productores y dueños de negocios disidentes que pudiesen quedar, no para mejorar la situación económica ni para efectuar los correctivos serios necesarios de aplicar en todas las cadenas de nuestra economía nacional.

En ese sentido, posterior a estas campañas de pocas semanas, los precios se siguieron dolarizando, más aún luego de haberse oficializado de manera solapada el dólar paralelo, esto al haberse creado tasas de cambio como las SICAD, pero sobre todo por la SIMADI, que lo que hizo fue llevar el valor del cambio de la divisa a 200 Bs. de inmediato, en vez de lograr la “supuesta reducción” cambiaria que tanto anhelaban.

En todo caso, llegamos al punto en que casi el 100% de las fluctuaciones económicas por inflación, se deben a los constantes vaivenes del mercado negro.

Intentaron dolarizar de manera disfrazada la economía al crear el sistema Simadi, medida que no fue la solución al problema, como tampoco lo fue en su momento para intentar reducir la devaluaciòn sostenida de nuestra moneda.

La clave de nuestro grave problema no pasa ni por lo uno ni por lo otro, ni por las devaluaciones encubiertas ni por la dolarización.

Hay que frenar a toda costa el perjuicioso y dañino mercado negro mis lectores, seas partidario del bando que seas. El dólar no vale Bs. 317, ni tampoco vale Bs. 200, así como tampoco vale Bs. 6,30.

En lo que debemos enfocarnos es en mejorar nuestra producción, en reactivar nuestra economía, así como mejorar nuestra imagen jurídica, sobre todo la que incide en el rostro que podamos mostrar frente a posibles inversores extranjeros, porque si lo necesitamos, porque incrementar la producción nacional y recibir inversión de capital foráneo, no es para nada un contrasentido, no es contradictorio, y Venezuela necesita de ambas cosas para empezar a reflotar, y como aliciente, para mejorar muchas otras cosas que faltan por ser retomadas.

No aceptemos más que le agreguen un componente de pánico al intercambio de divisas, el dólar no vale ni 317 Bs. ni 200 Bs., claro está que tampoco Bs. 6,30, pero si debe ubicarse en un valor justo que ronde entre 30 – 40 Bs.

Con ello comenzaremos a reducir poco a poco las grandes distorsiones económicas a las que nos enfrentamos hoy.

De la misma manera, para normalizar la economía, requerimos una disciplina fiscal y monetaria que debe ser implementada sin importar que para este Gobierno, lo anterior vaya en contra de su ideología.

Al respecto, se debe poner en frente del timón económico del país, a quienes realmente sean los mejores para ello, tengan las convicciones políticas que sean, pero no se puede seguir aguantando la ineptitud económica que han tenido los dos últimos gobiernos y que lamentablemente se mantiene hasta ahora.

Hágamos las cosas como son, bien, en los plazos correctos, sin apuros, progresivamente, sin devaluaciones ni dolarizaciones.

Empezemos a pensar racionalmente, con frialdad estadista, y dejemos de lado esa inteligencia emocional que tanto afecta al venezolano.

Gustavo Adolfo Agüero Cruz

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Publicado por en 18/05/2015 en Espectáculo

 

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