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Divangando sobre las colinas de la Pequeña Venecia.

21 Oct

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Pronto secarás tus lágrimas

Miro literalmente en tus ojos mi tierra amada, y ello es como mirar y proyectarme en el cielo nocturno o el reluciente amanecer de tus días. Aquí hay tanto que por ti se debe sostener, ya que solo como tú, las viejas estrellas. Observo que has llegado tan lejos para poder tenernos aquí donde estamos y al respecto me doy cuenta que es cuando me pregunto ¿Cuánto has debido pasar para ello? ¿Qué edad tiene tu alma?

Por eso y por todo lo que me has dado es que no me rendiré, lo hago por ti, por nosotros, incluso acaso si el cielo se pone algo rudo y tormentoso, sin importar lo que suceda, te daré siempre mi mayor esfuerzo, mi entrega, todas esas aristas de mi amor, ese por el que todavía sigo implorando y mirando hacia arriba para que la providencia nos conceda tu pronto regreso engalanado a lo que eras.

Entiendo ahora que tus hijos necesitábamos pasar por esto que acontece, sé que tu comprendiste que necesitábamos espacios para divagar, navegar y buscar otras opciones; como madre nos concediste el tiempo que fuese necesario y sé que aquí has estado y estarás esperando pacientemente, sabiéndote imprescindible para nosotros, independientemente de lo que hayamos encontrado.

Creo fervientemente que la esperanza existe, es un sentimiento humano que mi abuelo me indicó que era factible cuando me dijo aquello de que hasta las estrellas arden y que algunas incluso caen a la Tierra. Solo que tú permitiste que nos sucediera esto porque sabías que mucho debíamos aprender para crecer y fortalecernos como nación, pero sobre todo para reconocer lo invaluable que eres para todos aquellos a quienes nos pariste dentro de tus paisajes.

Dios sabe lo mucho que tú mereces la pena, y por ello, por ende, en mi caso no abandonaré, no renunciaré, no me daré por vencido. Nunca he sido de los que se largan tan fácilmente, me gusta quedarme para intentar marcar alguna diferencia, no importa que sea en algo sencillo y trivial, pero quiero permanecer porque para mí eres un todo, a sabiendas de que las vicisitudes pasan y en el entendido de que con mis hermanos en nuestras diferencias convergeré y nos reencontraremos tarde o temprano.

Con ello lograremos lo fundamental, porque con esas diferencias nos enseñaremos mutuamente a tolerarnos y a usar las herramientas que la misma nacionalidad común (con sus bemoles) nos ha obsequiado como dones y que son muchas (las cuales todos sabemos cuales son, y de las que no es necesario que enuncie acá y que sé que no están del todo olvidadas).

Hay mucho en juego, como eso de no perderte entre la intolerancia y en las ideologías, porque al final todavía creo que tu impronta patria y de conglomerado, vale mucho, un infinito, muchísimo más que el vencer y dominar el juego político, podemos reconocernos como iguales en la diversidad y el disenso, incluso como amigos, ¿Por que no? al menos esa es mi visión y mi meta a lograr, trabajar en pos de la re-unificación de nuestra idiosincrasia, de hacer que nos reconozcamos todos como hijos tuyos por igual, pero hacia arriba, sumando, siendo progresistas, sin rencores ni resentimientos, ese que nos intentaron inocular y que tanto daño ha hecho.

Hay oportunidad y obligado estamos a hacerlo, por nosotros todos, porque no nos han roto todavía, porque no nos han logrado quemar y arrasar a pesar de su denodado intento. Sin lugar a dudas que todo lo pasado nos ha enseñado a no doblegarnos sin ser rígidos, a ser flexibles, a ceder y a ser humildes, cosa por la que no nos caracterizábamos antes o por lo menos no lo éramos en ciertos y determinados  momentos fundamentales de nuestra historia.

Con lo que nos sucedió hubo y hay cosas ante las cuales no supimos manejarnos, o no se supo tratar de principio, tal vez porque no estábamos acostumbrados a ellas, o no las conocíamos, o simplemente no las vimos venir, pero también nos hemos percatado de que somos fuertes y que podemos sobrellevarlas y cambiarlas sin que el mundo interno se nos derrumbe por completo.

Tuve y tuvimos que aprender a valorar lo que teníamos y que no agradecíamos lo suficiente, y por ende lo que éramos y lo que somos (antes y después de lo sucedido), por lo que ahora más que nunca me veo y nos veremos sabiendo quien realmente soy y quienes somos luego de la barbarie, y eso dentro de todo es lo mejor, porque en algo marcó de manera indeleble el ser (así como quien forja y hace un herraje), el carácter, esa armadura que a mí me está definiendo, y que seguramente estoy de que a Ustedes también está definiendo.

Reitero que supo y sabe Dios, lo suficientemente fuerte que hemos sido a pesar de que lo dudemos debido a ciertos hechos y al tiempo que nos llevó reponernos (que todavía no salimos de ello) y aunque tenemos mucho que aprender todavía, aquí nos quedamos y estamos vivos por ti, principalmente en tu honor y a tu amor incondicional de tierra madre.

Sabe Dios que mereces más de lo que te hemos dado hasta ahora, y que sobre todo mereces que tus hijos no renunciemos y nos mantengamos en pie para luchar y verte de nuevo, digna y libre, MI PEQUEÑA VENECIA.

Gracias madre nación, por no haber cedido del todo y mantenerte en pie hasta ahora mi bendecida tierra de gracia, terruño de mis amores.

Gustavo Adolfo Agüero Cruz

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Publicado por en 21/10/2016 en Espectáculo

 

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