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Archivos Mensuales: julio 2017

Cerveza en la Bierhaüschen.

Bierhaüschen

Hacíamos algo de tiempo recorriendo las callejuelas así como observando la vida y el comercio en esas empinadas e irregulares montañas aragueñas en las que decidieron adentrarse y asentarse los primeros pobladores teutones que se arriesgaron a aceptar la oferta de radicarse en una tierra tropical y de colores exuberantes, muy distante pero sobre todo muy distinta a los modos y los sabores de su “deutschland” del alma.

Lo que nos atrajo en realidad fue la originalidad en la que dispuestas en sus sifones, se percibían a la distancia por sus siluetas, unas bebidas muy frías que engalanadas con un muy blanco y espumoso velo, no hacían otra cosa que llamarnos con sus sobrias presentaciones, su afrutado perfume y su acuerpado bouquet.

La imagen de ese oasis y las ganas de libar nos acercaron irremediablemente a lo que parecía una casita de madera, de esas que pintan para los cuentos infantiles, una Haüschen de madera, que en vez de juguetes, nos regalaba cual tesoro, un portento de cervezas artesanales.

Ein Bier, Bitte, recordé que fue la frase con que me enseñaron a pedir una cerveza en la primera de las dos oportunidades que tuve la suerte de visitar Frankfurt, la ciudad alemana de las finanzas, las inversiones y sede del Banco Central Europeo. Para mi sorpresa al frente de la particular tienda de venta de cervezas se encontraba un chamo venezolano de origen luso-germano, quien para mi fortuna al atenderme se notaba que tenía no solo amplias dotes para vender su producto y su negocio, sino un extenso conocimiento y bagaje, en lo que a la materia específicamente cervecera se refiere.

¡¡¡Bier vom fass!!! pudo haberme respondido, pero por el contrario en un muy venezolano acento nos quiso demostrar mientras libábamos, el por qué si bien el producto que con orgullo nos daba a degustar era un icono tradicional del país de origen de su familia, más alegría y más satisfacción le generaba el que se pudiese fundir todo ese conocimiento y esa tradición, sincretizarlo y mezclarlo, así como darle un toque muy tovareño, muy aragueño y muy venezolano, el mismo que ha querido regalarle a sus clientes, a quienes prefiere servir desde la atención calurosa, receptiva y hasta jocosa y dicharachera que nos caracteriza como venezolanos, y no desde la frialdad, la reciedumbre y el trato enigmático muy típico del alemán.

 Y definitivamente esa es la imagen que creo define al concepto de Bierhaüschen, esa iniciativa del pana Wilmer Maluenga y sus amigos, la que conjuga la calidad de los productos que venden, con el toque y el colorido que le imprime el arraigo alemán, pero al cual sobre todo, lo que le da el salto innovador y diferente es la actitud heterodoxa y hasta de rebeldía que hace que un sifón no provenga de un simple barril, sino que lo saquen de manera cruda y genial, del mismísimo tallo de un árbol común (con todo y sus ramajes).

Siendo así, tomarse unas birras en Bierhaüschen no solo te permite disfrutar de nuevos y artesanales sabores que las cervezas de marcas no te ofrecen, sino que mientras estás degustando una Dunkel, una Pale Ale, o aquellas otras que prefieras, puedes pararte a intercambiar ideas con estos tipos, muy conversadores también, los que con estas características te hacen pensar y con razón, que en su negocio, en su tienda, en sus predios, puede correr cual cerveza, el aliento poético-literato, científico, político, deportivo o de cualquier talante, ese que en vez de llevarnos ante el rastro de un poeta anterior (en nuestras vidas pasadas), lo haga más bien ante el olor de una pilsener que nos pueda hasta hacer evocar esos cortos pero vívidos recorridos por la ciudad de Pilsen, o por la mismísima y muy famosa región de Bohemia, esa de la que leíamos en los libros y de tantas anécdotas de la historia universal.

Bierhaüschen esta concebida para que te sientas a tus anchas, para que puedas dejarte orientar o adentrar en el debate apasionado sobre las preferencias en los tipos de fermentación. Claro está que si yo no me llamo al desengaño y prefiero la furia, aunque suave y vital, de una fermentación baja en las cervezas que más me gustan, que igual que te inducen o te empujan a crear y escribir páginas imborrables de cualquier obra (como esta), igual te llevan a hacer cosas muy instintivas y totalmente diferentes como el abrir con los dientes una botella u otra acción de locura y virilidad, igual o peor a ella, también hay otros que prefieren una manera diferente e igual de portentosa de ver la vida, así como de metabolizar la cebada, el lúpulo y el alcohol.

En todo caso en Bierhaüschen, en realidad solo tu hígado podrá hacer el escrito que él desee plasmar, no importa que sea a través de una Berliner Weisse o una Weißbier, una Kölsch o una Weizenbier, una Alt o una Süßbier, ninguna responsabilidad tendrán las levaduras de fermentación alta, ni los azúcares, nada tendrá que ver, por el contrario, que el influjo te lo hayan dado las Pils, las Bock, las Märzen, las Hell, las Lager, las Export o las Doppelbock.

Así que acércate, se tu mismo, pide la “bier” de tu elección y … ¡¡¡Noch eins, bitte!!!   ¡¡¡Prost!!!

 

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Publicado por en 06/07/2017 en Espectáculo