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Archivo de la categoría: Política Internacional

Ya no hay cama pa’ tanta gente: Somos 7 mil millones y contando

Muchos sesudos y expertos científicos analizan y nos dan recetas con la finalidad de controlar la pobreza, estabilizar la economía y llegar al tan ansiado desarrollo, ese que debemos tener según la concepción y los valores de otros.

Muchos hablan de Educación, algunos de Redistribución Equitativa de los Ingresos y otros más arriesgados piden a los gobernantes que incrementen el Gasto Publico y aumenten los niveles de Empleo para poder resolver o mitigar esos problemas.

Son muy pocos los que estudian la variable Demográfica y Poblacional como aspecto fundamental generador de crisis económicas y por ende de la POBREZA.

Al respecto, creo que no exagero si les indico que fueron muy pocas las personas que prestaron debida atención al hecho de que este año alcanzaremos el hito de ser 7.000 millones de habitantes sobre el planeta (esto según datos de la División de Población de Naciones Unidas – ONU-), noticia de gran importancia que debería invitarnos a una reflexión como especie.

Y es que a pesar de que la tasa de natalidad en el mundo ha bajado significativamente, la población mundial sigue aumentando de manera sostenida, sin que haya nada que haga pensar que tal situación cambie en las próximas décadas. Pero lo más paradójico es que tal crecimiento se evidenciará y se desbordará más en aquellas regiones que denominamos como de menor desarrollo comparado, fundamentalmente en los países más pobres del orbe.

Según datos aportados por varios articulistas de National Geographic, si bien la explosión demográfica se ha desacelerado un poco producto de la baja en la tasa de natalidad mundial (gracias en buena medida al control gubernamental y la planificación de nacimientos aplicada en países sumamente poblados como China, Japón, India y algunos países europeos), este aumento sostenido no parece finalizar y ello no se debe solo al hecho de que el ser humano tenga una expectativa de vida mayor, sino al hecho cierto del incremento del número de mujeres en edad reproductiva en el planeta (1800 millones en la actualidad), indicador que nos hace pensar que la población mundial seguirá aumentando irrefrenablemente durante varias décadas más.

Incluso, si cada una de estas mujeres en edad reproductiva tiene menos hijos de los que habría concebido una congénere hace una o dos generaciones, se calcula que para el año 2050, la cifra total de habitantes sobre el planeta podría elevarse entre los 8.000 mil a 10.500 millones (la diferencia oscilaría en el caso de que nazca más o menos un hijo por mujer, o que por el contrario, los nacimientos fuesen más de uno). En opinión de los demógrafos de ONU, el cálculo más aproximado se ubica en un punto intermedio, que según sus proyecciones se situará cerca de los 9.000 millones para el año 2045.

Qué quieren decir todas estas cifras?, que si hoy tenemos 1.000 millones de personas en situación de hambre en el planeta, en su mayoría situados en las regiones en otrora llamadas del “Tercer Mundo” (hoy denominados como países de menor desarrollo comparado), dentro de pocas décadas sumaremos 2.000 millones de nuevos habitantes a los cuales habrá que alimentar y mantener, esto con los cada vez más exiguos recursos, así como con los consabidos problemas que eso genera si analizamos las serias dificultades que en la producción de alimentos está teniendo el aparato productivo mundial en la actualidad.

Habría que tomar en cuenta de igual forma, los daños que el exceso en la densidad demográfica le genera al Medio Ambiente, algo que seguramente impactará en el ya desequilibrado proceso de sostenimiento de la vida de muchas regiones del planeta, el que ya casi no cuenta con zonas aptas para el desarrollo sustentable de la producción de alimentos y bienes, mucho menos para vivir, fundamentalmente gracias a la vorágine expansionista y de desgaste que el mismo hombre ha tenido contra su “Gran Hogar”.

En ese sentido, es importante alertarles que el crecimiento poblacional mundial medido en un año, ya ha llegado a la exagerada cifra de 80 millones de individuos, aproximadamente. Esto en momentos en los que las consecuencias de la intervención de la mano del hombre en la erosión del suelo han incidido en una innumerable cantidad de desastres y problemas climáticos, sociales y de diversa índole.

En momentos en los que como consecuencia de nuestro consumo irracional, este nuevo crecimiento, ya “endémico de nuestra raza”, diezmará aún más nuestras fuentes de energía, deteriorando sobremanera la contaminación de la capa de ozono y agravando el problema del derretimiento de los glaciares, así como el agotamiento de los mantos freáticos, todos ellos elementos fundamentales para ese sostenimiento de la vida al cual me he referido, para el aprovechamiento de las tierras aptas para la agricultura y para el mantenimiento de zonas acuíferas y marítimas que preservan las necesarias reservas pesqueras, las cuales también tienden a desaparecer dado ese incremento demográfico exponencial y descontrolado de población, pero sobre todo del consumo, ese que es una prioridad racionalizar y educar para la necesaria subsistencia del planeta.

El problema central hoy en día está en el enfoque que como sociedad le damos a nuestras prioridades y valores. En mi concepto, ese modelo que antepone la búsqueda de la felicidad material por encima de otras necesidades realmente fundamentales y necesarias, nos están llevando por el abismo, siendo lo peor que esas conductas y modelos vengan con el aval (a veces de manera impuesta) de los países que se hacen llamar “desarrollados”, quienes siempre nos hacen ver que las mejoras en nuestros países deben estar centradas en la producción, producción y más producción, en la extracción irrestricta de recursos, sobre todo de aquellas materias primas que tanto necesitan.

Si los miles de millones que anhelan salir de la pobreza siguen el camino trazado por esas naciones “desarrolladas”, también terminarán haciendo un uso intensivo de los ya de por si agotados recursos de la Tierra. Un caso ilustrativo de ello es la incidencia que en el planeta ha tenido el crecimiento económico al más puro estilo occidental de países como China y La India. ¿Recuerdan el problema de escasez de lácteos que se presentó no solo en Venezuela sino en el mundo hace unos años?, pues resulta que el mismo no se debió a los problemas de distribución de esos productos, ni al acaparamiento o a la escasez de divisas en los países importadores para obtener tan vitales alimentos, no, la insuficiencia de leche y sus derivados a nivel mundial la generó el incremento sostenido del consumo de estos rubros en 2 países que por cultura y hasta por religión, no eran consumidores de los mismos.

Solo el hecho de que el consumo de leche se incrementara hasta llegar al 14% en India y 08% en China, respectivamente, produjo el crítico desabastecimiento mundial de ese producto, el cual lleva ya varios años.

Ya China, en su afán de convertirse aceleradamente en potencia mundial “de acuerdo a los estándares occidentales de progreso y riqueza”, ha afectado gravemente su propio medioambiente, como lo pudimos constatar durante la realización de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, ciudad en donde los niveles de contaminación eran en extremo elevados a pesar de que las autoridades ordenaron cerrar temporalmente y con meses de anticipación algunas fábricas, esto con la finalidad de limpiar un poco “el aire enrarecido y altamente contaminado”, con la finalidad de que esto no afectara significativamente a los atletas, algunos de los cuales presentaron de igual forma ciertas enfermedades, afecciones y malestares. Ejemplo este bastante gráfico que nos indica como ciertos países sacrifican su medioambiente y su calidad de vida, a los fines de obtener el supuesto desarrollo económico que creen requerir.

Con respecto a India, su afán por dejar de ser considerado el país líder del Tercer Mundo así como de entrar al supuesto “Selecto Grupo de los Países “Desarrollados”; esa ambición de ser considerado como potencia del Orbe, ha incidido en el hecho de que se haya convertido en la “Gran Maquila” de la tecnología móvil celular que es hoy en día, industria que por cierto genera gran cantidad de partes en repuestos y accesorios que se traducen necesariamente en la producción y acumulación de basura electrónica, basura de la que India, otro país altamente contaminado, ya es uno de los depositarios más grandes.

Hagan un ejercicio de imaginación, visualicen a La India, el segundo país más poblado de la tierra, que ya sobrepasó los mil millones de personas (eran 1200 millones en 2010), con los niveles de insalubridad, contaminación y hacinamiento que caracterizan a varias de sus regiones, siendo ahora el vertedero de basura no sólo industrial sino de productos de alta tecnología. ¿Se imaginan el riesgo potencial para su sociedad y para el planeta entero?. Yo si lo hice y me produjo escalofríos.

HISTORIA DEL INCREMENTO POBLACIONAL EXCESIVO DE UNA SOLA ESPECIE

Desde que el científico holandés Antoni Van Leeuwenhoek hiciera los primeros cálculos poblacionales en su país por allá en el Siglo XVII, rudimentarios estudios y mediciones basados en teorías poco ortodoxas según las cuales pensaba que en Holanda el promedio aproximado de habitantes estaba en alrededor de 1 millón de personas (y que por proyección aritmética la cantidad de personas del mundo debía estar en 13 millones 385 mil), hemos visto como nuestra especie se ha convertido en la “PLAGA” más inclemente y dañina del planeta.

Desde aquel primer intento serio y documentado por saber cuantas personas vivían en el planeta siglos atrás, hasta hoy cuando la ONU maneja la cifra de 7.000 millones de personas habitando esta “casa de locos”, hacer un cálculo de la progresión de nuestra especie desde esos tiempo nos puede hacer entender lo irracional que hemos y podemos seguir siendo, a pesar de habernos considerado siempre como la única especie realmente evolucionada e inteligente (cosa absolutamente falsa, por cierto).

Hemos observado como la tierra, que realmente albergaba unos 500 millones de seres humanos aproximadamente para la época de Van Leeuwenhoek, siempre según historiadores y no por matemáticos o geografos, ha experimentado una gran y exponencial explosión demográfica, la cual comenzó a evidenciarse a mitad del Siglo XVIII cuando la población mundial se duplicó a más de 1.000 millones de personas, cifra que para 1930, casi menos de un siglo después, ya se había doblado a 2.000 millones.

De ahí en adelante el incremento se hizo realmente vertiginoso, tan así que si bien para comienzos del Siglo XX ninguna persona vivía lo suficiente para ver doblada la cantidad de habitantes en el planeta durante su existencia, en la actualidad incluso hay quienes han visto triplicar la especie humana durante el transcurso de duración de una vida humana ordinaria.

CONCLUSIONES

Dado el incremento desmedido de nuestra especie, las preguntas a realizarnos serían, ¿Serán las cifras poblacionales que nos indican las reales o solo una no muy cercana proyección?, ¿Cuál será el aspecto del planeta en 2045?, ¿Aprenderemos a vivir en circunstancias mas humanitarias sin destruir el Medio Ambiente?, pero sobre todo ¿Qué consecuencias definitivas traerá al planeta y a la vida sobre él este incremento de habitantes?

Para responder en parte esas preguntas, debo recordar primero unas palabras emitidas por Paul Ehrlich en una de esas noches de profundo pensar en una de sus pernoctas en India. Según Ehrlich: “Hace tiempo asimilé intelectualmente el problema de la explosión poblacional, pero lo entendí emocionalmente hace un par de años, una noche calurosa y hedionda en Delhi…..La temperatura era de casi 40•C y en el aire flotaba una neblina de polvo y humo. Las calles hervían de gente. Gente que comía, lavaba, dormía. Gente que metía las manos por las ventanas del taxi para pedir limosna. Gente que defecaba y orinaba. Gente colgada de los autobuses. Gente que conducía ganado. Gente, gente, gente, gente”.

De la cita de Paul Ehrlisch me voy a las sabias conclusiones del demógrafo y reverendo británico, Thomas Malthus, quien ya en 1798, a través de su “Ensayo sobre el Principio de la Población”, indicaba que cuando no lo impedía ningún obstáculo, la población se iba doblando cada 25 años, creciendo de período en período, en una progresión geométrica, mientras que por el contrario los medios de subsistencia, aún en las circunstancias más favorables, no se aumentaban sino en una progresión aritmética.

Que nos intentaban decir Ehrlisch y Malthus, pues que mientras la población crezca y crezca, siga su aumento en la forma y la velocidad de un ascensor, y por otro lado la producción de alimentos y bienes aumente a la velocidad de una persona que esté subiendo por unas escaleras, llegará el momento en que las diferencias entre uno y otro serán tan abismales que nos llevaran a una escasez general y profunda que degenere en una gran hambruna mundial que podría afectar radicalmente a la especie.

Lo vemos en el caso de la República Popular China, el país más poblado del planeta. Sin embargo esto mismo ocurre con igual o “mayor propensión en otros países como India, nación que pasó de tener 500 millones de habitantes en 1966 a 1.200 millones de personas en 2010, nación que a su vez tiene un estimado de crecimiento de otros 400 millones para el 2050.

Otros países como Nigeria, Brasil y Bangladesh están experimentando un indiscriminado ascenso de su crecimiento poblacional y su densidad demográfica, hechos que han incidido en la cronicidad (de crónico) de sus problemas, en el desmejoramiento de varios indicadores macro y microeconómicas que reflejan un aumento significativo de la pobreza en los sectores más necesitados.

Hay ciudades latinoamericanas, africanas y asiáticas que son 40 veces más grandes que en 1950, con asentamientos cada vez más irregulares, con cada vez menores condiciones de servicios y calidad de vida, características todas influenciadas por el sostenido incremento de la población en sus áreas. Zonas que si ya no lo estaban, comienzan a experimentar estados de verdadero hacinamiento a causa de la cantidad de gente que vive en sus espacios. Elementos que además inciden en la generación y proliferación de la pobreza y el subdesarrollo.

Es tal el problema de la explosión demográfica, que si para 1975 solo teníamos 3 ciudades en el mundo que albergaban 10 millones de habitantes, en la actualidad ya hay 21 megalópolis en estas condiciones, la mayoría situadas en los países más pobres. En este renglón, las expectativas tampoco son halagadoras ya que se estima que para mediados de este siglo lleguen a ser más de medio centenar las ciudades del mundo que tengan tal cantidad de habitantes.

Siendo tantos, a pesar de que hay científicos y eruditos que indican que hoy por hoy toda la población del planeta cabe en el espacio del Estado de Texas en EEUU, el problema de densidad poblacional y la necesidad de recursos para alimentar a 2.000 millones de nuevos seres, de nuevas bocas, irá consumiendo nuestras capacidades y recursos hasta acabar con los ya mermados suelos agrícolas, tenderá a impulsarnos a acabar con muchas más especies animales de las que ya hemos exterminado, así como aquellos otros productos no cárnicos (vegetales, cereales y granos, entre otros) que también son parte de nuestra alimentación.

Tales condiciones de sobrepoblacion nos forzarán a seguir ganándole terreno al mar y a otras zonas y cuerpos de agua para expandir nuestras ciudades costeras, esto con lo que ello implica, mayor contaminación de mares, lagos y ríos. En la búsqueda de alimentos agotaremos cada vez más las fuentes de recursos, entre ellos los marinos, siendo lo más grave en este último caso, que inducirá a que las flotas pesqueras del mundo entero, sigan penetrando cada vez más en zonas exclusivas y mares territoriales de otros países, lo cual necesariamente generará grandes conflictos, incluso bélicos.

Europa Occidental, que por muchos años utilizó irracionalmente sus recursos hasta disminuirlos y casi exterminarlos (el caso de sus bosques es muy ilustrativo), ahora mira con avidez hacia otras regiones del planeta, principalmente hacia ciertos santuarios acuíferos y boscosos, a los cuales quiere acceder a como de lugar (por ahora lo hacen a través de dinero y el financiamiento de proyecto), para asentar allí sus poderosas empresas farmacéuticas, de producción de alimentos y de cualquier otro rubro que les interese.

De la misma manera, y como lo dije en alguna parte de esta nota, EEUU sigue en su afán de vivir bajo la égida de un modelo soportado en el CONSUMO SIN LIMITES, el cual ya ha impuesto por un buen tiempo a casi toda la comunidad internacional, modelo gracias al que absorbe gran parte de la producción mundial de bienes, energías y combustibles, para saciar las necesidad internas y externas de su sociedad, sin siquiera importarle la suerte de sus vecinos y las del planeta en general.

En estas circunstancias, ante el “viejo-nuevo” rol que pretende asumir la Rusia Capitalista en ese juego, pero por sobre todo, ante el despertar ya de varios años del dragón chino que estuvo dormido y que ahora tiene visos de querer convertirse en el otro Gran Hegemón Mundial, el cual hasta ahora parece actuar con base a los mismos conceptos, “Modus Operandi”, armas y con las mismas ambiciones de sus rivales, parece indudable que nuestro mundo va hacia un VERDADERO COLAPSO SISTEMICO, del que se vislumbran pocas cosas positivas.

No hablo de desaparición del planeta o de la especie como tal como han pronosticado muchos entendidos, creo más bien como Hungtinton o como Kaplan, que vendrá un colapso sí, que generará confrontaciones entre países y/o corporaciones, en la búsqueda y control de los cada vez más escasos recursos fundamentales para la subsistencia humana. ¿Agual tal vez el agua?, ¿Comida? ¿Zonas menos contaminadas donde vivir?. Esto avivado por la intolerancia de no respetar las costumbres y la forma de ser de quien es diferente, vive, se comporta y cree en cosas distintas a las nuestras.

Creo, particularmente, que a pesar de lo evolucionado que pensamos que están nuestras instituciones y nuestra tecnologías, en otras áreas seguimos siendo tan irracionales y agresivos como hace 2000 años o más. No veo, como de seguir en esta senda, podamos evitar guerras a gran escala, fraticidas, entre civilizaciones, inducidas por el hacinamiento, el hambre, por la intolerancia y el rencor. A la puerta de la esquina se nos vislumbra una gran confrontación por la obtención y el control de los escasos reservorios de aguas que nos quedan, y ojo, PELIGRO, Venezuela cuenta con varias de las principales cuencas de aguas así como diversos ecosistemas todavía vírgenes y protegidos del planeta.

La explosión demográfica es tal vez uno de los espolones principales, aunque no el único de esos posbiles enfrentamientos que ya muchos pérfidos ven como necesarias e incluso como “única vía para controlar y hasta para mantener a raya los indices poblacionales”.

Yo por el contrario, creo que aunado a las campañas de planificación familiar que ya han implementado con relativo éxito países que siempre han tenido problemas para manejar su alta densidad demográfica, es importante también acompañarlas con un mejoramiento en la calidad de la educación sistémica de los individuos con respecto al consumo y a valores todavía no suficientemente internalizados como el de la conservación, la protección, la sostenibilidad, la sustentabilidad, los cuales deben ser desarrollados con mayor profundidad en los sistemas escolares desde la niñes.

Si logramos que las personas modifiquen su forma de consumir, bien sea alimentos, bienes o energías y combustibles, habremos dado un gran paso en la vía de estabilizar nuestras vida y por ende adecuarnos a la cantidad de individuos que “sustentablemente” puede aceptar el planeta

Para finalizar, me despido con una frase de Joel Cohen, un minucioso investigador que intentó fallidamente hallar las variables de medición que pudiesen indicarnos cúal es la cantidad máxima de seres humanos que puede sostener la Tierra. Según Cohen, se debe “garantizar que todos los niños estén lo suficientemente nutridos para recibir la educación que precisan para así resolver las dificultades que enfrentarán como adultos (incluyendo las climáticas y las demográficas). Eso cambiará nuestro futuro significativamente”.

Esta nota ha sido publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo” gracias a la herramienta de WordPress para BlackBerry Playbook

 

A diez años, una esperanza desde su seno interno a ver si dejan de seguir disparándose sobre su propio pie

A 10 años de los sucesos, suena a perogrullada decir que EL MUNDO CAMBIO tras los ataques a varias localidades neoyorquinas el 11-S-2001. Lo que si resulta novedoso es indicar que aquella frase obligada hace una década, hoy en día significa otra cosa, quiere decir que el gran cambio lo comenzó a vivir United State of América a lo interno de su sociedad, ante un planeta que en esa misma década avanzó a su propio ritmo y con sus propios criterios a pesar de las imposiciones que quiso aplicarle el aparataje militar estadounidense.

En mi opinión, con la caída de sus Twins Towers los estadounidenses perdieron el foco y las perspectivas de su propio desarrollo, algo que mejor podemos evidenciar en las palabras de Thomas Friedman, quien dijo en uno de sus más recordados artículos que, “EEUU ha pasado los últimos 10 años persiguiendo a los perdedores de la globalización en lugar de competir con los actores emergentes.”

Totalmente cierto lo que expresan las palabras de Friedman ya que luego del 11-S y a lo largo de la última década, lo que predominó en la política exterior de Washington fue una carrera militar que tras 2 guerras artificialmente inventadas, quemaron billones de dólares sin claros ni efectivos resultados.

El Gobierno estadounidense, tras los supuestos atentados quiso beneficiarse del miedo que se apoderó no solo de la población norteamericana sino de la mayoría de la opinión publica mundial, perfeccionando con esto la guerra en su utilización como instrumento de negocio. Hay que decir que en los primeros años, luego de los sucesos de las torres, logró su objetivo en cierta medida, pero si bien el interés político y económico tuvo en esos primeros años una excusa perfecta para desarrollar una espiral de violencia que les consolidara estratégicamente (fortaleciera aún más su posición de dominación en el planeta), vamos a ver como con el pasar de los años esta tendencia se les revirtió gradualmente, tanto en el plano interno como externo, situación que ha cambiado radicalmente la visión de muchas naciones y entendidos, quienes ahora creen que EUA lo que hizo fue crear e ir a varias guerras en las que se disparó sobre su propio pie.

Ya en días previos a cumplirse 10 años de los sucesos de Nueva York y Pittsburgh, no faltaron las comparaciones entre esta fecha y lo que aconteció en la Bahía de Pearl Harbor antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial. De todo lo escrito, lo que más me llamó la atención fue la posición del ganador de premio Pulitzar y autor del libro “Cultura de Guerra”, John Dower, quien dijo que esta analogía (habilmente orquestada por los medios) sembró la idea de que Estados Unidos de América podía ganar la batalla usando la fuerza bruta.

A lo interno, esta idea así como el ambiente que generaron magistralmente, les bastó para crear un inmenso aparato de seguridad (a un costo monetario exorbitante, por cierto) sin prácticamente tener ningún tipo de oposición política ni social al respecto. “Sistema de Seguridad Antiterrorista” tan complicado y tan secreto que nadie, ni siquiera ellos mismos, saben cómo opera. Un reportaje del Washington Post nos ilustró un poco más sobre este particular al señalarnos que 1.271 agencias gubernamentales y 1.931 compañías privadas en ese país, actualmente trabajan en labores de contra-terrorismo e inteligencia, casi siempre sin la coordinación y planificación deseada, hecho que según el diario estadounidense no les ha permitido alcanzar las metas mínimas que proyectaron alcanzar 10 años atrás.

Por otra parte, mientras afianzaban sus matrices de opinión a lo interno, incrementaban la burocracia de la monstruosa red de inteligencia antiterrorista establecida sobre lo acontecido en 2001. Para ello, era fundamental la imagen y la excusa de la búsqueda de Osama Bin Laden, con la que comenzaban un espinoso y largo camino que los llevó a crear un frente internacional en Afganistán, ese que les abrió un corredor hacia el militarismo y armamentismo exagerado que además les sirvió de conector ideal con otro cuento que quisieron imponerle, no solo a la opinión pública norteamericana, sino a la Comunidad Internacional, el de las armas de destrucción masiva, ese que les permitió entrar de igual forma en Irak de la manera más absurda y descabellada (papi con esto aprovecho de vengarte, le diría Bush Junior a Bush Senior).

Diez años de inmensas perdidas en vidas humanas, no sólo enemigas sino de sus propios connacionales, una década de ingentes perdidas económicas, de un verdadero desangramiento monetario, pero por sobre todo, dos lustros de derrotas, debilitamiento y desprestigio a todos los niveles en el plano internacional, periodo de tiempo en el que otras potencias y economías emergentes han aprovechado para acortar distancias con el gran hegemon, al que ya algunas incluso otras potencias emergentes le respiran al cuello.

No contaban esos artífices estadounidenses encargados de diseñar ese nuevo orden mundial antiterrorista a raíz de los abominables sucesos acaecidos en septiembre de 2001, con que la teoría del caos les modificaría sustancialmente los resultados que ellos esperaban, incluso en el seno interno de su propia sociedad, claro, no me estoy refiriendo a los cálculos eminentemente militares, en los que superficialmente se puede tender a creer que obtuvieron resultados exitosos, sino más bien a los económicos, financieros pero sobre todo a los de índole social, esos que terminaron reflejando una situación y un ambiente muy distinto al esperado por el gobierno estadounidense, características a las que he querido referirme en esta nota, fundamentalmente al aspecto social.

En ese lapso, mientras colapsaba el sistema financiero y se perdía la competitividad estadounidense a nivel comercial, bancario, monetario e internacional, de manera espontánea surgía hacia adentro de la nación del Tío Sam, una generación denominada como “Los Milenarios”,una camada de jóvenes con una visión y óptica del mundo mucho más abierta y comprometida.

Estos milenarios no son otros que esos jóvenes que tenían entre 10 y 19 años para septiembre de 2001, quienes hoy piensan, reaccionan y se comportan de manera distinta y pro-activa ante los aparentes ataques terroristas. En ese sentido, esta generación de norteamericanos ha sido más humana, solidaria y colaboradora con la Comunidad Internacional que las anteriores. No son revanchistas, guerreristas, ni se creen superiores al resto del planeta. Hay quienes dicen que ello se debe a una mayor “conectividad” con el fenómeno de la globalización, al acercamiento entre culturas que genera la llamada nube del internet o las redes sociales, algo que según los expertos les hizo crear más sensibilidad y concientización hacia lo externo, hacia lo que hay más allá de sus propias fronteras.

Sea por ello o por otros motivos de los cuales no escribiré en esta nota, ya que no es mi idea extenderme demasiado, el hecho es que se abre un hermoso compás para la esperanza. Estamos en presencia de una generación de jóvenes que quieren ayudar y están dispuestos a usar el diálogo en lugar de la fuerza. Es muy agradable saber que en el periodo 2001-2011, creció en más de 20% el índice de personas en pro de esta tendencia en diversos sectores de la opinión publica estadounidense, sobre todo en aquel estrato de seres humanos quienes serán los encargados de definir y liderar la próxima década del gran país del norte, quienes a su vez tienen ahora el reto de recuperar el ideal de desarrollo y justicia estadounidense, misma generación que en los últimos años tuviesen que encargarse de recoger los escombros y el odio que propiciaron los más recientes gobiernos de su propio país.

Los milenarios también tienen otra labor igual de importante y titánica que las anteriormente mencionadas, intentar lograr atemperar las ansias de esos otros sectores más tradicionalistas y radicales de la sociedad política norteamericana, esa que históricamente ha privilegiado el poder y lo material sobre cualquier otra valoración de carácter altruista o cultural, y que en su sed de recursos a costa de lo que sea, incluso no le ha importado que los mismos sean conseguidos hasta con el derramamiento de la propia sangre de sus connacionales.

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta WordPress para BlackBerry Playbook.

 
 

El Más Grande Hombre Americano del Siglo XIX

Mi Nota de hoy va destinada a enaltecer el gentilicio del venezolano, ese que cotidianamente se ve sometido a diversas pruebas y que no con mucha frecuencia suele ostentar distinciones, reconocimientos y premios de gran relevancia internacional o mundial.

Luego de la “agradable sorpresa”, del baño de energía, positivismo y reconciliación que nos regaló el deporte por unos 24 días, esto gracias a la buena labor de nuestra selección de fútbol en la recién finalizada Copa América 2011, me voy a referir a una noticia no tan nueva pero si altamente significativa para nuestra “venezolanidad”, una que indudablemente nos cae de perla y contribuye a que sigamos intentando amalgamar la armonía necesaria (esa que estábamos perdiendo) entre los venezolanos, más aún cuando ella se basa en el reconocimiento a uno de los símbolos más absolutos que nos define como “Nación”.

Recientemente la prestigiosa cadena British Broadcast Corporation (BBC), eligió a nuestro Libertador Simón Bolívar como el Americano más prominente del siglo XIX”.‬ Para otorgar tal distinción, este reputadísimo medio de gran cobertura internacional, consideró los argumentos con los que nos debemos enorgullecer de su grandeza, así como por lo que ello representa para una mejor conceptualización de nuestro acervo y nuestra nacionalidad en el mundo entero.

Según la LONDON BBC, su reconocimiento se debe a que con sólo 47 años de edad, Simón Bolívar combatió 472 batallas, siendo apenas derrotado en 6 de estas, participando y siendo protagonista en las 79 más importantes que decidieron el destino de la mitad de un subcontinente, con el riesgo de morir en 25 de estas, liberando a 5 naciones de las cuales fue posteriormente su Jefe de Estado. Un hombre con una impresionante estadística de resistencia física para los medios y condiciones de su época, ya que de acuerdo a los datos aportados por la cadena londinense, cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Colón y Vasco de Gama de manera combinada, recorriendo a su vez la distancia lineal de 6.500 kilómetros (lo que representa aproximadamente media vuelta de trayecto por el planeta entero).

Para medir tal proeza, la BBC indicó que la sumatoria de lo cabalgado y recorrido por “El Libertador”, fue en promedio 10 veces más que la distancia alcanzada por Aníbal (el legendario personaje de la historia antigua) en sus campañas de conquistas, e incluso 3 veces mas que el trayecto recorrido por Napoleón en sus jornadas por Europa y África, así como nada más y nada menos que el doble de lo que recorrió el Gran Alejandro Magno, en el camino hacia su inmortalidad.

Otro legado fantástico que se argumentó para reconocer a Simón Bolívar como “El Gran Americano” de su época. fue el material testimonio de su obra, ya que de sus ideas de libertad se plasmaron 92 Proclamas y 2632 Cartas, siendo lo más increíble de su ingenio (más bien de su GENIO), el que muchas de ellas fueran dictadas de forma simultánea y en diferentes idiomas a distintos secretarios y ayudantes. Más destacable e importante aún al momento de otorgarle tan meritorio reconocimiento, fue el hecho de que los ejércitos que él comandó, nunca conquistaron territorio alguno, sino que más bien actuaron como fuerza liberadora, no solo de territorios y naciones, sino de millones de conciencias.

Claro está que hay muchas otras gestas en la vida del Padre de la Patria, de las cuales los venezolanos estamos plenamente conscientes y orgullosos, solo que me imagino que a los otorgantes del reconocimiento se les iba a hacer eterno el hecho de mencionar cada una de ellas.

Venezuela, aquí tienes otro galardón para celebrar, el cual tenemos que disfrutar unidos y en armonía, sin distingo de ideologías e intereses partidistas.

 

Esta nota está publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para BlackBerry Playbook.

 
 

No hay cama pa’ tanta gente.

Muchos sesudos y expertos científicos analizan y nos dan recetas con la finalidad de controlar la pobreza, estabilizar la economía y llegar al tan ansiado desarrollo, ese que debemos tener según la concepción y los valores de otros.

Muchos hablan de Educación, algunos de Redistribución Equitativa de los Ingresos y otros más arriesgados piden a los gobernantes que incrementen el Gasto Publico y aumenten los niveles de Empleo para poder resolver o mitigar esos problemas.

Son muy pocos los que estudian la variable Demográfica y Poblacional como aspecto fundamental generador de crisis económicas y por ende de la POBREZA.

Al respecto, creo que no exagero si les indico que fueron muy pocas las personas que prestaron debida atención al hecho de que este año alcanzaremos el hito de ser 7.000 millones de habitantes sobre el planeta (esto según datos de la División de Población de Naciones Unidas – ONU-), noticia de gran importancia que debería invitarnos a una reflexión como especie.

Y es que a pesar de que la tasa de natalidad en el mundo ha bajado significativamente, la población mundial sigue aumentando de manera sostenida, sin que haya nada que haga pensar que tal situación cambie en las próximas décadas. Pero lo más paradójico es que tal crecimiento se evidenciará y se desbordará más en aquellas regiones que denominamos como de menor desarrollo comparado, fundamentalmente en los países más pobres del orbe.

Según datos aportados por varios articulistas de National Geographic, si bien la explosión demográfica se ha desacelerado un poco producto de la baja en la tasa de natalidad mundial (gracias en buena medida al control gubernamental y la planificación de nacimientos aplicada en países sumamente poblados como China, Japón, India y algunos países europeos), este aumento sostenido no parece finalizar y ello no se debe solo al hecho de que el ser humano tenga una expectativa de vida mayor, sino al hecho cierto del incremento del número de mujeres en edad reproductiva en el planeta (1800 millones en la actualidad), indicador que nos hace pensar que la población mundial seguirá aumentando irrefrenablemente durante varias décadas más.

Incluso, si cada una de estas mujeres en edad reproductiva tiene menos hijos de los que habría concebido una congénere hace una o dos generaciones, se calcula que para el año 2050, la cifra total de habitantes sobre el planeta podría elevarse entre los 8.000 mil a 10.500 millones (la diferencia oscilaría en el caso de que nazca más o menos un hijo por mujer, o que por el contrario, los nacimientos fuesen más de uno). En opinión de los demógrafos de ONU, el cálculo más aproximado se ubica en un punto intermedio, que según sus proyecciones se situará cerca de los 9.000 millones para el año 2045.

Qué quieren decir todas estas cifras?, que si hoy tenemos 1.000 millones de personas en situación de hambre en el planeta, en su mayoría situados en las regiones en otrora llamadas del “Tercer Mundo” (hoy denominados como países de menor desarrollo comparado), dentro de pocas décadas sumaremos 2.000 millones de nuevos habitantes a los cuales habrá que alimentar y mantener, esto con los cada vez más exiguos recursos, así como con los consabidos problemas que eso genera si analizamos las serias dificultades que en la producción de alimentos está teniendo el aparato productivo mundial en la actualidad.

Habría que tomar en cuenta de igual forma, los daños que el exceso en la densidad demográfica le genera al Medio Ambiente, algo que seguramente impactará en el ya desequilibrado proceso de sostenimiento de la vida de muchas regiones del planeta, el que ya casi no cuenta con zonas aptas para el desarrollo sustentable de la producción de alimentos y bienes, mucho menos para vivir, fundamentalmente gracias a la vorágine expansionista y de desgaste que el mismo hombre ha tenido contra su “Gran Hogar”.

En ese sentido, es importante alertarles que el crecimiento poblacional mundial medido en un año, ya ha llegado a la exagerada cifra de 80 millones de individuos, aproximadamente. Esto en momentos en los que las consecuencias de la intervención de la mano del hombre en la erosión del suelo han incidido en una innumerable cantidad de desastres y problemas climáticos, sociales y de diversa índole.

En momentos en los que como consecuencia de nuestro consumo irracional, este nuevo crecimiento, ya “endémico de nuestra raza”, diezmará aún más nuestras fuentes de energía, deteriorando sobremanera la contaminación de la capa de ozono y agravando el problema del derretimiento de los glaciares, así como el agotamiento de los mantos freáticos, todos ellos elementos fundamentales para ese sostenimiento de la vida al cual me he referido, para el aprovechamiento de las tierras aptas para la agricultura y para el mantenimiento de zonas acuíferas y marítimas que preservan las necesarias reservas pesqueras, las cuales también tienden a desaparecer dado ese incremento demográfico exponencial y descontrolado de población, pero sobre todo del consumo, ese que es una prioridad racionalizar y educar para la necesaria subsistencia del planeta.

El problema central hoy en día está en el enfoque que como sociedad le damos a nuestras prioridades y valores. En mi concepto, ese modelo que antepone la búsqueda de la felicidad material por encima de otras necesidades realmente fundamentales y necesarias, nos están llevando por el abismo, siendo lo peor que esas conductas y modelos vengan con el aval (a veces de manera impuesta) de los países que se hacen llamar “desarrollados”, quienes siempre nos hacen ver que las mejoras en nuestros países deben estar centradas en la producción, producción y más producción, en la extracción irrestricta de recursos, sobre todo de aquellas materias primas que tanto necesitan.

Si los miles de millones que anhelan salir de la pobreza siguen el camino trazado por esas naciones “desarrolladas”, también terminarán haciendo un uso intensivo de los ya de por si agotados recursos de la Tierra. Un caso ilustrativo de ello es la incidencia que en el planeta ha tenido el crecimiento económico al más puro estilo occidental de países como China y La India. ¿Recuerdan el problema de escasez de lácteos que se presentó no solo en Venezuela sino en el mundo hace unos años?, pues resulta que el mismo no se debió a los problemas de distribución de esos productos, ni al acaparamiento o a la escasez de divisas en los países importadores para obtener tan vitales alimentos, no, la insuficiencia de leche y sus derivados a nivel mundial la generó el incremento sostenido del consumo de estos rubros en 2 países que por cultura y hasta por religión, no eran consumidores de los mismos.

Solo el hecho de que el consumo de leche se incrementara hasta llegar al 14% en India y 08% en China, respectivamente, produjo el crítico desabastecimiento mundial de ese producto, el cual lleva ya varios años.

Ya China, en su afán de convertirse aceleradamente en potencia mundial “de acuerdo a los estándares occidentales de progreso y riqueza”, ha afectado gravemente su propio medio ambiente, como lo pudimos constatar durante la realización de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, ciudad en donde los niveles de contaminación eran en extremo elevados a pesar de que las autoridades ordenaron cerrar temporalmente y con meses de anticipación algunas fábricas, esto con la finalidad de limpiar un poco “el aire enrarecido y altamente contaminado”, con la finalidad de que esto no afectara significativamente a los atletas, algunos de los cuales presentaron de igual forma ciertas enfermedades, afecciones y malestares. Ejemplo este bastante gráfico que nos indica como ciertos países sacrifican su medio ambiente y su calidad de vida, a los fines de obtener el supuesto desarrollo económico que creen requerir.

Con respecto a India, su afán por dejar de ser considerado el país líder del Tercer Mundo así como de entrar al supuesto “Selecto Grupo de los Países “Desarrollados”; esa ambición de ser considerado como potencia del Orbe, ha incidido en el hecho de que se haya convertido en la “Gran Maquila” de la tecnología móvil celular que es hoy en día, industria que por cierto genera gran cantidad de partes en repuestos y accesorios que se traducen necesariamente en la producción y acumulación de basura electrónica, basura de la que India, otro país altamente contaminado, ya es uno de los depositarios más grandes.

Hagan un ejercicio de imaginación, visualicen a La India, el segundo país más poblado de la tierra, que ya sobrepasó los mil millones de personas (eran 1200 millones en 2010), con los niveles de insalubridad, contaminación y hacinamiento que caracterizan a varias de sus regiones, siendo ahora el vertedero de basura no sólo industrial sino de productos de alta tecnología. ¿Se imaginan el riesgo potencial para su sociedad y para el planeta entero?. Yo si lo hice y me produjo escalofríos.

HISTORIA DEL INCREMENTO POBLACIONAL EXCESIVO DE UNA SOLA ESPECIE

Desde que el científico holandés Antoni Van Leeuwenhoek hiciera los primeros cálculos poblacionales en su país por allá en el Siglo XVII, rudimentarios estudios y mediciones basados en teorías poco ortodoxas según las cuales pensaba que en Holanda el promedio aproximado de habitantes estaba en alrededor de 1 millón de personas (y que por proyección aritmética la cantidad de personas del mundo debía estar en 13 millones 385 mil), hemos visto como nuestra especie se ha convertido en la “PLAGA” más inclemente y dañina del planeta.

Desde aquel primer intento serio y documentado por saber cuantas personas vivían en el planeta siglos atrás, hasta hoy cuando la ONU maneja la cifra de 7.000 millones de personas habitando esta “casa de locos”, hacer un cálculo de la progresión de nuestra especie desde esos tiempo nos puede hacer entender lo irracional que hemos y podemos seguir siendo, a pesar de habernos considerado siempre como la única especie realmente evolucionada e inteligente (cosa absolutamente falsa, por cierto).

Hemos observado como la tierra, que realmente albergaba unos 500 millones de seres humanos aproximadamente para la época de Van Leeuwenhoek, siempre según historiadores y no por matemáticos o geógrafos, ha experimentado una gran y exponencial explosión demográfica, la cual comenzó a evidenciarse a mitad del Siglo XVIII cuando la población mundial se duplicó a más de 1.000 millones de personas, cifra que para 1930, casi menos de un siglo después, ya se había doblado a 2.000 millones.

De ahí en adelante el incremento se hizo realmente vertiginoso, tan así que si bien para comienzos del Siglo XX ninguna persona vivía lo suficiente para ver doblada la cantidad de habitantes en el planeta durante su existencia, en la actualidad incluso hay quienes han visto triplicar la especie humana durante el transcurso de duración de una vida humana ordinaria.

CONCLUSIONES

Dado el incremento desmedido de nuestra especie, las preguntas a realizarnos serían, ¿Serán las cifras poblacionales que nos indican las reales o solo una no muy cercana proyección?, ¿Cuál será el aspecto del planeta en 2045?, ¿Aprenderemos a vivir en circunstancias mas humanitarias sin destruir el Medio Ambiente?, pero sobre todo ¿Qué consecuencias definitivas traerá al planeta y a la vida sobre él este incremento de habitantes?

Para responder en parte esas preguntas, debo recordar primero unas palabras emitidas por Paul Ehrlich en una de esas noches de profundo pensar en una de sus pernoctas en India. Según Ehrlich: “Hace tiempo asimilé intelectualmente el problema de la explosión poblacional, pero lo entendí emocionalmente hace un par de años, una noche calurosa y hedionda en Delhi…..La temperatura era de casi 40•C y en el aire flotaba una neblina de polvo y humo. Las calles hervían de gente. Gente que comía, lavaba, dormía. Gente que metía las manos por las ventanas del taxi para pedir limosna. Gente que defecaba y orinaba. Gente colgada de los autobuses. Gente que conducía ganado. Gente, gente, gente, gente”.

De la cita de Paul Ehrlisch me voy a las sabias conclusiones del demógrafo y reverendo británico, Thomas Malthus, quien ya en 1798, a través de su “Ensayo sobre el Principio de la Población”, indicaba que cuando no lo impedía ningún obstáculo, la población se iba doblando cada 25 años, creciendo de período en período, en una progresión geométrica, mientras que por el contrario los medios de subsistencia, aún en las circunstancias más favorables, no se aumentaban sino en una progresión aritmética.

Que nos intentaban decir Ehrlisch y Malthus, pues que mientras la población crezca y crezca, siga su aumento en la forma y la velocidad de un ascensor, y por otro lado la producción de alimentos y bienes aumente a la velocidad de una persona que esté subiendo por unas escaleras, llegará el momento en que las diferencias entre uno y otro serán tan abismales que nos llevaran a una escasez general y profunda que degenere en una gran hambruna mundial que podría afectar radicalmente a la especie.

Lo vemos en el caso de la República Popular China, el país más poblado del planeta. Sin embargo esto mismo ocurre con igual o “mayor propensión en otros países como India, nación que pasó de tener 500 millones de habitantes en 1966 a 1.200 millones de personas en 2010, nación que a su vez tiene un estimado de crecimiento de otros 400 millones para el 2050.

Otros países como Nigeria, Brasil y Bangladesh están experimentando un indiscriminado ascenso de su crecimiento poblacional y su densidad demográfica, hechos que han incidido en la cronicidad (de crónico) de sus problemas, en el desmejoramiento de varios indicadores macro y microeconómicas que reflejan un aumento significativo de la pobreza en los sectores más necesitados.

Hay ciudades latinoamericanas, africanas y asiáticas que son 40 veces más grandes que en 1950, con asentamientos cada vez más irregulares, con cada vez menores condiciones de servicios y calidad de vida, características todas influenciadas por el sostenido incremento de la población en sus áreas. Zonas que si ya no lo estaban, comienzan a experimentar estados de verdadero hacinamiento a causa de la cantidad de gente que vive en sus espacios. Elementos que además inciden en la generación y proliferación de la pobreza y el subdesarrollo.

Es tal el problema de la explosión demográfica, que si para 1975 solo teníamos 3 ciudades en el mundo que albergaban 10 millones de habitantes, en la actualidad ya hay 21 megalópolis en estas condiciones, la mayoría situadas en los países más pobres. En este renglón, las expectativas tampoco son halagadoras ya que se estima que para mediados de este siglo lleguen a ser más de medio centenar las ciudades del mundo que tengan tal cantidad de habitantes.

Siendo tantos, a pesar de que hay científicos y eruditos que indican que hoy por hoy toda la población del planeta cabe en el espacio del Estado de Texas en EEUU, el problema de densidad poblacional y la necesidad de recursos para alimentar a 2.000 millones de nuevos seres, de nuevas bocas, irá consumiendo nuestras capacidades y recursos hasta acabar con los ya mermados suelos agrícolas, tenderá a impulsarnos a acabar con muchas más especies animales de las que ya hemos exterminado, así como aquellos otros productos no cárnicos (vegetales, cereales y granos, entre otros) que también son parte de nuestra alimentación.

Tales condiciones de sobrepoblacion nos forzarán a seguir ganándole terreno al mar y a otras zonas y cuerpos de agua para expandir nuestras ciudades costeras, esto con lo que ello implica, mayor contaminación de mares, lagos y ríos. En la búsqueda de alimentos agotaremos cada vez más las fuentes de recursos, entre ellos los marinos, siendo lo más grave en este último caso, que inducirá a que las flotas pesqueras del mundo entero, sigan penetrando cada vez más en zonas exclusivas y mares territoriales de otros países, lo cual necesariamente generará grandes conflictos, incluso bélicos.

Europa Occidental, que por muchos años utilizó irracionalmente sus recursos hasta disminuirlos y casi exterminarlos (el caso de sus bosques es muy ilustrativo), ahora mira con avidez hacia otras regiones del planeta, principalmente hacia ciertos santuarios acuíferos y boscosos, a los cuales quiere acceder a como de lugar (por ahora lo hacen a través de dinero y el financiamiento de proyecto), para asentar allí sus poderosas empresas farmacéuticas, de producción de alimentos y de cualquier otro rubro que les interese.

De la misma manera, y como lo dije en alguna parte de esta nota, EEUU sigue en su afán de vivir bajo la égida de un modelo soportado en el CONSUMO SIN LIMITES, el cual ya ha impuesto por un buen tiempo a casi toda la comunidad internacional, modelo gracias al que absorbe gran parte de la producción mundial de bienes, energías y combustibles, para saciar las necesidad internas y externas de su sociedad, sin siquiera importarle la suerte de sus vecinos y las del planeta en general.

En estas circunstancias, ante el “viejo-nuevo” rol que pretende asumir la Rusia Capitalista en ese juego, pero por sobre todo, ante el despertar ya de varios años del dragón chino que estuvo dormido y que ahora tiene visos de querer convertirse en el otro Gran Hegemón Mundial, el cual hasta ahora parece actuar con base a los mismos conceptos, “Modus Operandi”, armas y con las mismas ambiciones de sus rivales, parece indudable que nuestro mundo va hacia un VERDADERO COLAPSO SISTÉMICO, del que se vislumbran pocas cosas positivas.

No hablo de desaparición del planeta o de la especie como tal como han pronosticado muchos entendidos, creo más bien como Hungtinton o como Kaplan, que vendrá un colapso sí, que generará confrontaciones entre países y/o corporaciones, en la búsqueda y control de los cada vez más escasos recursos fundamentales para la subsistencia humana. ¿Agual tal vez el agua?, ¿Comida? ¿Zonas menos contaminadas donde vivir?. Esto avivado por la intolerancia de no respetar las costumbres y la forma de ser de quien es diferente, vive, se comporta y cree en cosas distintas a las nuestras.

Creo, particularmente, que a pesar de lo evolucionado que pensamos que están nuestras instituciones y nuestra tecnologías, en otras áreas seguimos siendo tan irracionales y agresivos como hace 2000 años o más. No veo, como de seguir en esta senda, podamos evitar guerras a gran escala, fraticidas, entre civilizaciones, inducidas por el hacinamiento, el hambre, por la intolerancia y el rencor. A la puerta de la esquina se nos vislumbra una gran confrontación por la obtención y el control de los escasos reservorios de aguas que nos quedan, y ojo, PELIGRO, Venezuela cuenta con varias de las principales cuencas de aguas así como diversos ecosistemas todavía vírgenes y protegidos del planeta.

La explosión demográfica es tal vez uno de los espolones principales, aunque no el único de esos posibles enfrentamientos que ya muchos pérfidos ven como necesarias e incluso como “única vía para controlar y hasta para mantener a raya los indices poblacionales”.

Yo por el contrario, creo que aunado a las campañas de planificación familiar que ya han implementado con relativo éxito países que siempre han tenido problemas para manejar su alta densidad demográfica, es importante también acompañarlas con un mejoramiento en la calidad de la educación sistémica de los individuos con respecto al consumo y a valores todavía no suficientemente internalizados como el de la conservación, la protección, la sostenibilidad, la sustentabilidad, los cuales deben ser desarrollados con mayor profundidad en los sistemas escolares desde la niñez.

Si logramos que las personas modifiquen su forma de consumir, bien sea alimentos, bienes o energías y combustibles, habremos dado un gran paso en la vía de estabilizar nuestras vida y por ende adecuarnos a la cantidad de individuos que “sustentablemente” puede aceptar el planeta

Para finalizar, me despido con una frase de Joel Cohen, un minucioso investigador que intentó fallidamente hallar las variables de medición que pudiesen indicarnos cual es la cantidad máxima de seres humanos que puede sostener la Tierra. Según Cohen, se debe “garantizar que todos los niños estén lo suficientemente nutridos para recibir la educación que precisan para así resolver las dificultades que enfrentarán como adultos (incluyendo las climáticas y las demográficas). Eso cambiará nuestro futuro significativamente”.

Esta nota ha sido publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo” gracias a la herramienta de WordPress para BlackBerry Playbook

 
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Los Intereses tras la Noticia de la Supuesta Muerte de Osama Bin Laden

Dos caras de un conflictoEn Septiembre de 2001 la mayoría de los seres humanos sobre la faz de la tierra dieron credibilidad a la gran propaganda mediática según la cual, Osama Bin Laden, otrora gran amigo de la familia Bush (gobernante en el poder para la fecha, con quien además tenía grandes e importantes inversiones en diversas regiones de Estados Unidos) había sido el principal responsable de los supuestos “atentados al World Trade Center”. Se convertía así este ser DESCONOCIDO para el común de las personas, en el principal enemigo, no solo de EEUU, sino del mundo entero. De inmediato pasaba a ser este hombre barbudo, el terrorista más peligroso para la humanidad, ese al que supuestamente debía buscarse hasta debajo de las piedras.

No hace falta, ni es el interés de esta nota, centrar la información en la infinidad de elementos que no cuadran o concuerdan con esa historia de los supuestos atentados liderados intelectualmente por el otrora gran socio el 11/09/2001. Menos aún voy a describir las múltiples contradicciones, hechos inexplicables y cabos sueltos que dejaron las investigaciones del hasta ese entonces infalible Consejo Nacional de Seguridad del país que se creía contaba con la tecnología y el poder armamentístico más sofisticado (USA o EEUU, como se les conoce por sus siglas). Ese que hacía impensable que hechos como los sucedidos en el momento antes mencionado pudiesen ocurrir, más aún con el increíble grado de negligencia e incompetencia que posteriormente adujeron para tratar de justificar lo acontecido.

Sobre ese tema hay infinidad de documentos, análisis, vídeos y documentales en los cuales cada uno de ustedes puede conseguir y darse su propia opinión al respecto. Pero a lo que si me quiero referir en este artículo, es a las circunstancias (a la conveniencia, intereses y consecuencias) en las que esta noticia sobre la muerte de OBL sucedió, No hay que ser muy perspicaz para observar el porque un hecho como ese se de justo en un momentos como el actual, fundamentalmente por las implicaciones que su muerte pueda tener en el futuro inmediato, tanto a nivel internacional como en el propio seno interno de la sociedad estadounidense.

Resulta paradójico que la localización y muerte del enemigo y terrorista principal de los norteamericanos, el más buscado por EEUU en el mundo, haya durado casi 10 años escapando de la forma en la que supuestamente lo hizo, para luego terminar según la historia de folletines cómicos que luego nos quieren vender. Aunque más extraño aún (o conveniente diría yo) es el hecho de que su asesinato se haya dado justo cuando el problema del mantenimiento de tropas en Afganistán se tornase inmanejable e insostenible desde el punto de vista económico.

¿No les parece suspicaz que su desenlace venga a darse justo en momentos en que EEUU no consigue reducir sus problemas fiscales como tampoco le consigue la vuelta a una crisis financiera, tal vez la más importante en lo que va de Siglo XXI, la cual les ha tomado casi 2 años para intentar revertir?. Por lo menos les resulta “más que beneficiosa” esta noticia en el marco de su política exterior, me refiero a la foreign policy estadounidense, ya que la permanencia de sus tropas así como los reiterados ataques de estas en diversas zonas de Afganistán, les estaba haciendo cada vez más difícil e injustificada la empresa de defender la perspectiva supuestamente humanitaria de su intervención militar en ese país, tanto dentro del seno de su propia sociedad (sobre todo para varios sectores de la población, algunas instituciones del Estado y cierta parte de la oposición política), así como ante la comunidad internacional, para la cual la presencia de las fuerzas militares estadounidenses en diversas zonas del mundo árabe sigue siendo intolerable e irritante, cuestión que no solo afecta la credibilidad de la imagen exterior del gobierno del Tío Sam, sino que les suma más detractores en diversas organizaciones internacionales, tanto multilaterales como las gubernamentales propiamente dicho, en las que las propuestas de Estados Unidos son vistas cada vez con mayor reticencia y desconfianza.

Es en este marco, por su presencia en Afganistán e Irak, por su ocupación e intervencionismo así como por la actuación unilateral a la que supuestamente estaban condicionados por su “Guerra contra el Terrorismo”, que ocurre la localización y posterior asesinato del máximo lider de Al-Qaeda. Sin duda alguna que fue justo el momento en que una noticia como esa le cae como anillo al dedo al gobierno de Barack Obama, ya que es la excusa perfecta para salir de una zona en la que ya no ven utilidad alguna y en la que su permanencia les estaba acarreándo un desprestigio internacional bastante importante.

Como dije antes, no es un secreto que prolongar su estadía en Kabul les generaba cada día más detractores no solo ante la opinión pública estadounidense, las ONG nacionales e internacionales, así como ante cierta parte de la opinión pública mundial. También le seguía ocasionando una gran demanda de recursos monetarios, equipos y hombres, en momentos de una gran crisis económica – financiera. En definitiva era un gran gasto que ya no admitía solo la excusa de combatir (y sin éxito) en contra de un enemigo casi invisible que paradojicamente se multiplicaba como la espuma, ese que además era (erróneamente hay que decirlo) estaba siendo tomado cada vez más como modelo por otras agrupaciones subversivas en el mundo entero.

Si a ello agregamos el coste en vidas humanas de soldados y civiles estadounidenses, es obvio pensar que la anunciada muerte de OBL era al menos política, social y económicamente necesaria. En ese sentido su acontecimiento es la excusa perfecta que tienen para salir corriendo de semejante atolladero, de una zona que dejaron igual o peor que antes de que comenzara la guerra. De igual forma, esta noticia, que intentarán seguramente adornar de manera tal que les haga ver como “victoriosos”, también les sirve para “matar a otro pájaro con el mismo tiro”, ya que su suceso mucho tiene que ver con la situación interna de la que ya adelanté algo, debido a que producto del mismo sensacionalismo que genera el hecho en sí, se sacude y se le da un nuevo impulso a la candidatura presidencial del actual mandatario, Barack Obama, quien parecía sufrir de un notorio estancamiento de su muy cuestionada popularidad, la cual estaba tendiendo a la baja dado los escasos resultados de su administración con respecto a las expectativas que generó en un principio.

Recuerden que Obama accedió a la Presidencia de EEUU con gran apoyo de las diversas corrientes “minoritarias” que habían depositado en él sus expectativas. La campaña que lo llevó a la Casa Blanca estuvo centrada en el apoyo de algunos sectores del electorado estadounidense, quienes motivados por el hecho de ver en él a un hombre relativamente nuevo en el argot político estadounidense, así como por su ascendencia racial (primer gobernante Afrodescendiente que arribaba a la primera magistratura), supusieron que las mencionadas características lo hacían el idóneo para llevar a cabo cambios fundamentales durante su gestión, sobre todo en aquellas áreas sociales e inherente a los derechos de las minorías, cambios que según las encuestas, el gobernante afroamericano no ha impulsado decididamente.

Precisamente, por no haber impulsado los cambios que los ciudadanos estaban requiriendo de su administración, así como por el hecho de profundizar políticas continuistas del “Status Quo” que le precedió en anteriores administraciones (incluyendo las republicanas), es que ha perdido mucha de la popularidad que ostentaba al principio. Esta es otra razón, muy efectista por cierto, por la que una noticia como la de la muerte de Osama Bin Laden, significaría una especie de respiro, ya que muy probablemente acalle por un buen tiempo las críticas y hasta logré aumentar la maltrecha popularidad de Obama, justo en momentos cuando comienzan los sondeos de cara a las elecciones presidenciales del año próximo en ese país. Algo muy valioso para alguien con sus características, a quien además se le critica por mantener una personalidad algo grisácea, poco carismática y hasta tímida.

Por allí leí una interesante opinión de un articulista y bloguero que decía que si bien la administración Obama se había anotado un triunfo internacional en su lucha contra Al-Qaeda, que más que hacia afuera, este era un triunfo contra la derecha interna y radical en Estados Unidos. Según el analista, “para nadie era un secreto la relación estrecha, de intereses comerciales y de negocios entre la familia Bush y la Familia Bin Laden”, relación a la que también acusa de haberse confabulado “para crear terror y robarse el petróleo del mundo árabe”. Muchos dirán que tal comentario proviene de aquellos que se inclinan por la Teoría de la Conspiración, pero en la búsqueda de la mayor objetividad posible, me he hecho preguntas que al final terminan consolidando esa matriz de opinión, por descabellada que ella parezca. ¿Por qué Obama tuvo que “consultar acerca de este importante logro” con G.W Bush y Clinton antes de dar la noticia al mundo?, ¿Qué buscaba afinar con ellos antes de su pronunciamiento?, ¿Qué quería negociar si lo que buscaba (la eliminación física de Osama Bin Laden) iba en el orden de conseguir la limpieza que tanto interna como externamente los demócratas deseaban hacer luego del desastre humanitario y económico ocasionado y que les heredó la Administración Bush con sus socios?. ¿No es un contrasentido entonces que coordine y consulte que decir y hacer con quien lo metió en ese laberinto y fue incapaz de resolver el problema por casi 10 años?

Además, ¿No se suponía que ya OBL había muerto hace unos años?. Necesario es recordar las declaraciones de la “asesinada” ExPrimer Ministro de Pakistán, Benazir Bhutto, quien el 2 de noviembre de 2007, coincidencialmente un mes antes de que muriera en extrañas circunstancias, informaba al mundo que el otrora máximo líder de los Muyahadines había dejado de existir. Asimismo, ¿No se suponía que esta misma muerte ya había sido aseverada, previamente a lo indicado por Bhutto, nada más y nada menos que por el mismo Ex Presidente Bush?. Entonces, ¿No les parece extraño, absolutamente extraño, que se nos vuelva a decir qu han asesinado, por milésima vez, a esta persona?

Indudablemente que hay otras motivaciones e intereses que no alcanzo a vislumbrar. Ciertamente Estados Unidos, sus aliados, la comunidad internacional y el ámbito político-diplomático mundial sabe de sobra que la supuesta muerte de uno de tantos lideres y cabecillas de una de las innumerables organizaciones extremistas que existen y pululan por todo el globo terráqueo, no va a resolver en gran medida el problema del Terrorismo Internacional. Por el contrario, lamentablemente saben muy bien que sucesos e informaciones como la que nos ocupa en esta nota, históricamente sólo han incrementado el odio y el activismo violento y subversivo de los que en términos de hoy en día llaman terroristas.

Tan cierto es, que a instantes de darse la noticia oficial, el gobierno estadounidense incrementó su nivel de alerta e instruyó a sus Embajadas y ciudadanos al respecto.

Tratando de entender, me pregunto a pesar de lo ya desgranado, ¿Por qué Obama ha acabado con esa conveniente “Carta de Inmunidad” que les daba mantener supuestamente viva a esa persona y que la maquinaria bélica estadounidense venía utilizando convenientemente bien para justificar todas sus acciones militares e intervenciones? ¿Por qué ahora?, ¿Será que ya no les aceptan más el “Yes We Can”?, ¿Qué están preparando que necesite legitimarle con un supuesto “triunfo” o una “venganza” por las muertes del 11-S y las guerras que vinieron después?, ¿Por qué es necesaria la percepción de que Obama ha cumplido?. Ciertamente el interés ya no es Irak, eso es indudable, en donde si apresaron y exhibieron (con fotos incluidas), del depuesto Presidente y enemigo al que colgaron y mostraron como un trofeo. ¿No será Libia?, en donde no quieren tener participación directa y en donde sus aliados hacen el trabajo que por alguna razón se frenaron de hacer ellos mismos. ¿Van a mandar a sus chicos a casa o los van a concentrar convenientemente en donde les salga el terrorista acomodaticio de turno?, ¿Irán, tal vez?, ¿Será Corea del Norte?, Tic Tac, Tic Tac, ¿Por donde y con qué cosa nueva vienen?, no los puedo predecir, pareciera que estamos ante un cambio de estrategia o de modus operandi del país más poderoso sobre el planeta.

Sin Embargo no me refiero sólo a Estados Unidos y su mandatario de turno, no me centro en los convencionalismos analíticos tradicionales de quien quiere seguir siendo el gran hegemón, me refiero a aquellos otros que desde que existe la humanidad han llevado los hilos y destinos del planeta, así como su historia, siempre mandando desde atrás, tras bastidores. ¿Qué estará buscando el poder oculto detrás del poder?

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Torch.

 
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Marley, a 30 años de su muerte, como se le recuerda y cual es su legado

The King of ReggaeEn 1980, los principales lideres del movimiento pro independentista de Zimbabwe, invitaban a Roberto Nesta Marley Brooke (Bob Marley), a que realizara un concierto por la celebración de la independencia de la otrora y antigua Rhodesia Colonial (Hoy Zimbabwe). Tal ves la opinión pública mundial pueda ser manipulada en la actualidad al decírsele y/o hacérsele pensar que tan afamada y universal leyenda de la “Música Reggae”, apoyaba ciegamente la causa de un hombre, Robert Gabriel Mugabe, quien hoy cumple 31 años de férreo y absoluto control del poder en uno de los países africanos con los peores índices de desarrollo y estabilidad democrática de ese continente (paradójicamente con un año más en el poder que los 30 que hoy cumple Bob Marley de haberse ido físicamente de este mundo).

Nada más alejado y diametralmente opuesto a la verdadera intencionalidad del cantante, un eterno soñador, luchador y ferviente impulsor del Panafricanismo, ese que comenzaba a gestarse por esos días en el continente madre, quien de seguro estoy que si hubiese sabido el destino que le depararía a esa nación la llegada al poder de Mugabe, no le hubiese dado su apoyo. Para agregar en su descarga debo decir que cuando el chico jamaiquino de la calle Trenchtown compuso en Kingston su tema “Zimbabwe”, el otrora Reverendo solo fungía como el líder de un movimiento nacionalista, ese que además (dato importante) contaba con el apoyo del Reino etíope del Emperador Haile Selassie I, el Ras Tafari Takonen.

Para quienes no saben, la figura del Emperador Selassie era considerada como la de un mesías para muchos afrodescendientes caribeños, principalmente los jamaiquinos, quienes luego de su muerte lo seguían viendo como una deidad sobre la cual erigían y basaban los principios de la cultura y/o religión Rastafari, movimiento que dicho sea de paso continuaba ganando adeptos en esos momentos e incluso lo sigue haciendo hasta el día de hoy.

En tal sentido, para Marley iba en perfecta alineación con sus creencias y preceptos, apoyar la causa zimbabwense, con ello era y se sentía un mejor RASTAMAN, más aún siendo la imagen internacional de una corriente que depositaba en la libertad y la unión del pueblo africano, una de las razones principales de su propósito y existencia. Corriente, “movimiento y credo jamaiquino” característico de las tendencias y diversos sincretismos religiosos del Caribe, esos que mezclan y amalgaman conceptos filosóficos naturistas, con el nacionalismo africano y afrodescendiente, así como con ciertas profecías bíblicas.

Para el cantante, lo que estaba sucediendo en Zimbabwe era digno de ser inmortalizado en una canción que además podía ser usada para diseminar la semilla de la libertad y la independencia por el resto de las naciones africanas que todavía se mantenían bajo el dominio total o parcial de potencias extranjeras como Gran Bretaña, Francia, Italia, Portugal, España, Bélgica y hasta EEUU (en el caso de Liberia).

A sabiendas de su creciente popularidad, Bob Marley buscó influir con su verbo y su lírica a las masas africanas y afrocaribeñas, en principio para impulsar su carrera y legado artístico, pero sobre todo para difundir la cultura RASTAFARI, promoviendo con ello las causas independentistas del continente negro. No está demás recordar que esas estrategias le dieron significativos resultados, ya que al poco tiempo de haber escrito la canción, una parte de su estribillo fue adoptado como himno de batalla por los soldados y revolucionarios que luchaban por la independencia de Zimbabwe.

Para que se den una idea de la importancia que su presencia y su accionar llego a tener, se dice que el 18 de abril de 1980, en el marco de un concierto que conjuntamente con los Wailers ofrecía en el “Estadio Rufaro” de la capital zimbabwense (Harare), la euforia y algarabía de la gente fue tal que hasta los detenidos de la cárcel cercana rompieron sus cadenas, abrieron sus celdas y escaparon, sólo con la intención de asistir al concierto del artista. Dicho sea de paso, cuenta la historia, que una vez que estos reos terminaron de presenciar el concierto, regresaron por sus propios medios a la cárcel para así seguir cumpliendo con sus respectivas sentencias.

Para ese entonces ya Marley se erigiría como todo un icono, ese que paradójicamente construía su legado (y su fortuna) en los predios de la por él odiada “Babilonia” (Europa – EEUU), de la que uso inteligentemente su plataforma comercial, de lucro e información, así como sus medios y capacidades tecnológicas, con la finalidad de transmitir y hacer llegar sus mensajes libertarios, muchos de los cuales iban en contra de las propias metrópolis en las que presentaba sus espectáculos.

En esa misma Babilonia nunca pudieron imaginarse los máximos jerarcas del hasta ese entonces Imperio Británico, que por los años cuarenta del siglo pasado, en sus dominios, en una zona montañosa del humilde poblado llamado St. Ann, ubicado en una de sus islas coloniales más importantes, Jamaica, iba a nacer este chico de verbo encendido y caminar lacónico.

Sí, específicamente un 6 de febrero de 1945 nacía Robert Nesta Marley Booker, el que paradójicamente fuese hijo de padre militar británico, de quien poco tuvo noticia hasta su muerte. Comenzaba la historia de alguien que se convertiría en uno de los principales activistas en contra del colonialismo y el sistema monárquico que el país de su padre aún profesaba. Como podía prever tal imperio que un humilde soldador residenciado en el barrio de Trenchtown se convertiría, de la mano de Mortimo Planno, en el “Mensajero Consciente de la Voz del Ghetto”.

Tampoco el mundo occidental podía prever que más allá de sus dotes de compositor y cantante, su personalidad avasalladora lo convertiría en un “Predicador Rastafari”, ese que magistralmente sabría usar los medios de difusión masiva para el beneficio de su causa, algo que mezcló con el hallazgo de una sonoridad vibrante y ancestral que lo haría romper toda barrera regional e internacional que se le interpusiera para hacer llegar su mensaje igualitario a través del Reggae, así como la impronta de su cultura-religión rastafari, esa que supo llevar en su mochila a todos los rincones del planeta.

Gracias a las líricas de su banda, The Wailers (los lamentadores, nombre que le colocó conjuntamente con Bunny Livingstone y Peter Tosh, sus otros fundadores, en honor a quienes sufren ante el muro de los lamentos de Jerusalén), se fue erigiendo en uno de los líderes de opinión más escuchados en la naciente República jamaiquina.

Para evidenciarlo solo hay que recordar que en 1973, Bob Marley & The Wailers editaban el primer trabajo en la historia de una banda de “Reggae Roots” (con contenido social y/o de protesta) para una disquera no jamaiquina. Su álbum Catch a Fire traspasaba las fronteras caribeñas y exponía al planeta entero ese sonido penetrante, intenso y maravilloso, el género musical surgido de los Ghettos de Kingston.

Se lograba uno de los principales sueños de la cultura jamaiquina del momento, el Reggae Roots comenzaba a filtrar y llegar a las grandes audiencias del mundo, y con él, otro deseo añadido, se materializaba a través de su música la difusión internacional de la cultura Rastafari, y con ella, ciertos otros preceptos de tipo religioso que llevaban un mensaje de armonía, tolerancia y paz. Aquí otro gran aporte de “Tuff Gong”, otro apodo dado a Marley por sus allegados, quien con su música supo interrelacionar una larga escuela lírica (el Reggae), con un estilo contestatario y de contenido social dentro del mismo (Reggae Roots), a los que adaptó una orientación sonora dominada por el concepto religioso, los que al engranarse trascendieron fronteras.

Al respecto, es bueno dejar en claro que si bien la propuesta de Bob no era la primera que incluía todos esos géneros y características, si fue él quien la amalgamó e hizo que se consolidara nacional e internacionalmente, algo que no solo le generó grandes beneficios económicos, sino que le ganó una popularidad que rebasó con creces cualquiera otra anterior en su género. Es así como la figura del hijo de Cedella Marley fue alcanzando niveles legendarios, algo que aunado a su personalidad desafiante, su carisma en el plano social y su creciente poder económico, hicieron inevitable que se viese involucrado en el cada vez más violento ámbito político jamaiquino.

Ya siendo un artista de connotada fama internacional, Bob Marley se vio involucrado, en 1976, en medio de las intensas disputas que en todo orden mantenían el derechista Partido Laborista de Jamaica (el Jamaican Labour Party -JLP-), el cual estaba bajo la égida de la alianza atlántica y el Partido Nacional del Pueblo (People’s National Party -PNP-), agrupación izquierdista que estaba financiada bajo la influencia soviética. Es importante recordar que el mundo se encontraba en plena Guerra Fría, y todo, absolutamente todos los ámbitos y esferas de la vida estaban mediadas por si apoyabas a una u otra corriente ideológica global.

Dada su gran ascendencia en el pueblo jamaiquino, pero sobre todo a causa de la inseguridad y desconfianza que le tenían los políticos a Marley, temerosos ambos bandos de que un pronunciamiento de él apoyando al partido adversario causará inclinaciones desfavorables en las elecciones, el cantante de “One Love” soportaría constantes presiones y amenazas hasta el punto de sufrir un atentado en el que recibió varios impactos de bala. El hecho sucedió a sólo dos días de un concierto que el líder de The Wailers tenía programado realizar en Kingston.

Pese a sufrir tal ataque, de estar convaleciente y en precario estado de salud, se presentó al concierto para no defraudar a sus seguidores, a quienes les dijo que su presencia se debía al hecho de que quería la paz de la isla, por la cual oró pidiendo el apoyo de todos los jamaiquinos para erradicar la violencia en las calles.

En todo caso, las secuelas del atentado aparecieron poco después, ya que Marley, afectado por lo sucedido, mudó su casa de residencia fuera de Jamaica, específicamente a Londrés, Inglaterra. Algunos autores indican que ello fue el resultado de sus temores a nuevos ataques y represalias en su contra por parte de fanáticos políticos en su país. Incluso estos expertos indican que evidencias de esa afectación se muestran en su siguiente disco, KAYA, ese que dejó de lado su característico estilo ROOTS (de protesta) e incluyó casi exclusivamente piezas consideradas ligeras y de poco contenido social (por lo menos así lo indican muchos de los entendidos y sus más radicales seguidores).

Luego de que en 1977 realizara la que fuese la más extensa y exitosa gira mundial de artista de Reggae alguno en el planeta, su EXODUS TOUR, y ya totalmente recuperado física y psicológicamente de las secuelas del atentado recibido dos años antes, Bob Marley efectuó en Jamaica un nuevo concierto denominado “ONE LOVE PEACE CONCERT”, en el cual logró reunir a millones de personas, incluyendo a los dos lideres políticos de los partidos antagónicos que estuvieron involucrados en su atentado, quienes a pesar de algunos acercamientos a Marley, seguían manteniendo al país en una situación de permanente hostilidad y violencia.

Al final de su presentación, en una jugada valiente y no menos arriesgada, hizo estrechar las manos de los principales dirigentes de la isla, acto que le significó ganarse LA MEDALLA DE PAZ DE LA ONU, reconocimiento a sus campañas para disminuir la violencia en su país, pero sobre todo por su activismo y participación el pro de los derechos y libertades de los pueblos africanos. De hecho, cuando le entregaron el premio, indicaron que el mismo era un reconocimiento otorgado de parte de 500 millones de almas africanas.

Más allá de las controversias y de lo accidentado de su vida íntima, en donde las mujeres, las drogas y una conducta supuestamente violenta en su ámbito privado, a 30 años de su muerte, hay que ver en Marley a un activista que no solo componía y cantaba en desacuerdo al sistema social imperante en su país para la época. Hay que valorar su pensamiento y el activismo en pro de un mundo más igualitario en defensa de los derechos sociales y fundamentales del hombre, su lucha para la consolidación del panafricanismo, así como su campaña en contra de la violencia, de lograr un mundo más tolerante y pacífico.

También hay que ver en Marley a un ser que compuso y cantó arengando siempre al ser humano para que mirase hacia adentro y encontrase su verdadera esencia, espiritualidad y desapego con respecto al mundo material (aspecto este último que le costó incluso a él mismo llevar a cabo). Habría que recordarle como esa persona que siempre intentó acercar la humanidad a la filosofía de lo no tangible, a su visión “rastafari” de la vida.

Pero tal vez el mayor legado que el compositor de “Redemption Song” puede haber dejado, según mi criterio, más allá de todo lo anteriormente mencionado, e incluso por encima de su activo rol en defensa del Panafricanismo, sin duda alguna lo representó su mensaje libertario, ese con el contenido que invita al afrodescendiente y al ser humano en general a romper aquellas cadenas que no son físicas sino mentales, aquel que en Buffalo Soldier reivindicó la participación heroica del hombre africano en los procesos independentistas de otras naciones, incluyendo la estadounidense. Es valioso aquel mensaje con el que contempló la canción “África Unite”, donde recomendó la unión con un propósito loable común, hablándoles del poder infinito de la integración, o el que contenía la canción “So much trouble in the world” que invita a salir adelante y buscar siempre una solución a cada conflicto.

El mensaje de Zimbabwe, con el que comencé este pequeño homenaje por la conmemoración de su muerte, o el de la canción Survival del disco del mismo nombre, todos ellos impregnados en esas ideas llenas de buena vibración energética, ideas de amor, porque al amor y a la espiritualidad también le cantó este jamaiquino como en One Love o The Three Little Birds, que también dejan un legado incalculable y perpetuable de un Marley más elevado y religioso en el tiempo.

Con Uprising (1980), sacado al mercado un mes después del famoso concierto de Zimbabwe, Bob Marley enfilaba sus baterías de una forma muy mordaz hacia los EEUU, como lo evidenciara en uno de sus clásicos mundiales, “Could you be loved”, trabajo luego del cual ya no editaría ningún LP, ello como consecuencia del penoso Cáncer que terminaría por llevárselo un 11 de mayo de 1981, hace exactamente 30 años.

Hay quienes dicen que la muerte de Marley le convenía a mucha gente, a muchos dirigentes políticos dentro y fuera de Jamaica, a los líderes del “Status Quo Internacional”, ya que visto todo lo que el artista logró en menos de 8 años, era muy probable que pudiese haberse convertido en un líder de un movimiento socio político y cultural más grande y globalizado, con sólidas, diversas y fuertes repercusiones planetarias que afectarían sensibles intereses, múltiples egos y muchos “callos”. Lamentablemente no vivió para comprobarlo.

Esta nota fue publicada por Gustavo Adolfo Agüero Cruz para “El Blog de Gustavo”, gracias a la herramienta de WordPress para Blackberry Playbook.

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